miércoles, 9 de diciembre de 2009

La paja en el ojo ajeno

Nos preocupa mucho la lenta pero constante expansión del islamismo en el mundo, pero no prestamos la debida atención sobre qué es lo que está sucediendo en nuestra casa. Vemos la paja en el ojo ajeno. Así como los extremistas árabes quieren imponer las leyes del Corán en el mundo, de la misma manera el fanatismo religioso israelí trata de reemplazar las leyes laicas que rigen la justicia en Israel, por la leyes religiosas de la Halajá. Es decir, quieren convertir al democrático estado de Israel en otra teocracia más en el Medio Oriente. Lo prueban los Rabinos en las "ieshivot" cuando exhortan a sus discípulos a que se resistan a la ley, como hacen los Imanes en la mezquitas cuando predisponen a sus fieles contra Israel. Pero la prueba contundente es el discurso pronunciado recientemente por el actual ministro de justicia, y el aplauso que recibió de las autoridades en función que lo escuchaban. El ministro dijo, entre otros conceptos:

“Paso a paso, otorgaremos a los ciudadanos de Israel las leyes de la Torá y convertiremos a la Halajá en la legislación vinculante de la nación"., "Debemos recuperar la herencia de nuestros padres a la nación de Israel". “La Torá tiene la solución completa a todas las preguntas que estamos tratando."

En otras palabras, pretende, entre otras prohibiciones, prohibir en días sábados toda actividad que no sea religiosa, paralizando completamente al país una vez por semana; pretende prohibir a gran parte de la población, que se alimente con carne porcina y sus derivados, siendo mas saludable que la carne vacuna en ciertos aspectos; pretende denigrar a la mujer, prohibiéndole viajar en la parte delantera del transporte público; pretende prohibir el casamiento civil; pretende prohibir que se considere judío a todos los judíos que no se pongan los “tefilim; pretende imponer la pena de muerte a los homosexuales (Levítico 18:22: "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos); etc., etc.

Esto es lamentable y preocupante. Es un mal que debe ser tratado sin dilación. De la misma manera con que el fanatismo musulmán acosa al mundo, el fanatismo religioso interno está socavando los pilares de la democracia sobre los cuales todavía se sustenta Israel.

Israel ve con preocupación la apatía del mundo frente a la expansión del islam, ve con claridad que mientras exista el extremismo árabe, jamás podrá haber paz en la zona. Pero entonces ¿cómo es que no ve el peligro que representa el fanatismo religioso israelí con su marcada explosión demográfica?. Es tan imperioso frenar a Irán en su desarrollo atómico, como poner coto de alguna manera, la extensión de ese serio peligro que, además, debilita a nuestra fuerzas armadas, nos aleja de occidente e impide las conversaciones con el enemigo, cuyo comienzo constituye una fehaciente prueba de nuestros sinceros deseos de paz.

Como era de suponer, las palabras del ministro de justicia provocaron una ola de protestas en los sectores liberales del país, lo que llevó al ministro a disculparse de esta manera, según los diarios matutinos del día siguiente:

"No llamé a cambiar las leyes del país por la leyes de la “Halaja”. Se trata de un sistema legal alternativo que sólo el que lo desea lo puede adoptar."

Si es cierto que se expresó mal, que esa no fue su intención, los funcionarios religiosos y gubernamentales que lo aplaudieron no lo hicieron por lo que quiso decir, sino por lo que dijo. Yo sigo opinando que fue una natural exteriorización de lo que anhela, pues no creo que un abogado de la talla de Iaakov Neeman, no sepa volcar en palabras lo que piensa. Los que así se expresan y los que los festejan, son personas que sueñan con teocratizar al país. De ninguna manera deben formar parte del gobierno de Israel. Para evitar que la teocracia siga obstaculizando la conducción racional del país, se impone con urgencia separar la religión del estado. Ya en el siglo XVII de nuestra era, el gran filósofo judío Spinoza consideró útil esa separación. Su posición provocó la ira entre los judíos de Holanda, que lo excomulgaron por hereje cuando contaba 23 años de edad.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El “no” de los palestinos.

Mientras que los grupos y naciones extremista musulmanes no otorguen a Israel el derecho de existir como país en la región, nunca podrá haber paz en el medio oriente. Los palestinos moderados que se esfuerzan en llegar a un acuerdo, jamás podrán concretar su estado por más esfuerzos que hagan y renunciamientos que otorguen u obtengan por parte de Israel, si es que el poderío bélico de la extrema musulmana, su antisemitismo innato y sus ansias de expansión por el mundo, los seguirán presionando. Siempre al final de las negociaciones dirán un “no” surgido desde las sombras donde se esconde el oscurantismo musulmán.
Es fácil deducir entonces que la lucha por la paz debe fijar sus acciones sobre su principal impedimento: Irán que, por intermedio de sus ejércitos aliados a los cuales alimenta, Hisballah y Hamas, pretende aniquilar a Israel.
Por supuesto que para llevar a cabo esa lucha con alguna posibilidad de éxito, es necesaria la intervención del mundo liberal que deberá tratar de hacerlo por todos lo medios a su alcance, ya sean pacíficos, sanciones internacionales, acciones bélicas o fortificando a las fuerzas internas iraníes que tratan de derribar al régimen dictatorial. Está comprobado que los medios pacíficos no dan resultado, pues si de esa manera no se consigue que Irán abandone sus pretenciones atómicas, menos aún lo será que reconozca que el Estado de Israel tiene derecho a existir. Nos quedan las otras tres opciones que no excluirán a las tratativas directas con los sectores palestinos moderados, a las que Israel no deberá de entorpecer con acciones que los provocan, que los irritan y aparentan no desear la paz, como por ejemplo, tolerar las colonias ilegales, continuar colonizando la zonas destinadas a negociar, y seguir expandiendo sobre los terrenos en litigio las colonias y ciudades ya existentes.
Si Israel no se opone a un Estado Palestino vecino con el cual se podrá vivir en paz, debe mantener libre de ocupantes su razonable oferta territorial, a la espera del inicio de las deliberaciones, cualesquiera que sean los interlocutores compañeros sentados en su mesa.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La paz de Netaniahu

“La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton rechazó la demanda del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, para que Israel congele toda actividad de los asentamientos, como negociación previa a las deliberaciones”.
La noticia aparecida recientemente en la prensa, no hace referencia alguna al desmantelamiento de las colonias ilegales ni a la instalación de nuevas. Evitar que se “congele toda actividad de los asentamientos” significa permitir la expansión israelí dentro de los territorios a devolver, hasta tanto se reúna la comisión que trate sobre la paz en Oriente Medio.
Con esta nueva política aprobada por la señora Clinton, no creo que los palestinos, que ven cómo se colonizan los terrenos que exigen como suyos, quieran siquiera oír de un arreglo con Israel.
Es imprevisible el tiempo que esta situación se podrá mantener pero, con seguridad, será con exceso mayor que el necesario para que el primer ministro Netaniahu termine su mandato sin traicionar a los partidos que lo llevaron al poder.
Construir y expandir las colonias en los terrenos que Netaniahu está dispuesto a entregar, es similar a usar dinero destinado a devolver, con la diferencia que dinero, en el mejor de los casos, se podrá conseguir de otra fuente, pero la zona en cuestión, Cisjordania, es única e irremplazable.
Si Netaniahu está seguro que es factible llegar a un arreglo con los palestinos, también debe estar seguro que el nuevo país palestino se instalará en los territorios. No puede ser de otra forma.
¿Qué sentido tiene entonces invertir nuevos capitales y bienes en ellos, permitir que israelíes instalen sus viviendas allí, si es que está seguro que cuando llegue el tan ansiada acuerdo, esos capitales no se recuperarán, y esos israelíes tendrán que ser desalojados seguramente por la fuerza, como ya sucedió varias veces en Israel? A medida que pase el tiempo, la devolución será más dificultosa y más dolorosa.
No hay que ser genio ni profeta para vaticinar este desagradable porvenir. Cuanto más tiempo pase, el inconveniente será mayor. Se consolidarán las colonias y se acrecentará la población en ellas. Hasta puede ser que algunas se transformen en ciudades.
Es muy posible que el primer ministro Netaniahu guarde en su interior la convicción que difícilmente habrá paz en la zona, pero al convencer a la señora Clinton de que no se oponga a que Israel mantenga su política colonizadora en los territorios, se asegura el apoyo de los Estados Unidos a Israel y la soñada paz, la tranquilizadora paz que necesita dentro de su coalición de Gobierno.

Samuel Auerbach
Natanya, Israel

sábado, 7 de noviembre de 2009

Parte de los israelíes no admiten la discrepancia

No todos los israelíes están convencidos que el presidente Obama no apoya a Israel y ni vela por su seguridad. Si su intervención aún no logró un avance en el proceso de paz, es en parte debido a las dificultades que anteponen los israelíes que sueñan con una paz sin entrega de territorios. Un absurdo que no cabe en mentes que saben emplear la lógica cuando piensan. Tal es la mente de Obama; por eso lo consideran pernicioso para Israel. Tal fue la mente de Itzjak Rabin; por eso él ya no está entre nosotros.
Los israelíes que creen que podemos prescindir del apoyo americano, los que piensan que la muerte de Rabin fue necesaria pues con ello se alejó el peligro que corría la recuperación del bíblico Reino de Judea y Samaria, son aquellos que en estos momentos tienen representación mayoritaria en el Parlamento israelí.
No todos los pueblos tienen los Gobiernos que se merecen. Pienso como muchos, que Israel tiene el derecho a un Gobierno que coloque a la paz por encima de toda pretensión material, especialmente si se tiene en cuenta que sus habitantes pertenecen al pueblo judío, que desde hace siglos no sabe qué significa vivir con tranquilidad. Rabin lo tenía muy presente y no lo ocultaba. Lo pregonaba por doquier, a pesar del peligro que con ello su vida corría. Su valentía, su nobleza y su honradez política le costaron la vida. Heroico soldado así como lo fue en las luchas armadas, así murió heroicamente luchando por la paz de su pueblo.
No es extraño que esos israelíes consideren enemigos de Israel al titular de la Casa Blanca y a las potencias occidentales que ofrecen su sana intervención en el proceso de paz. Esos israelíes no admiten otros pensamientos que no sea los suyos.
Acusan violentamente de enemigo al que piensa distinto, porque sus ideas están basadas en sentimientos en vez de serlo en justos criterios. En realidad son esos israelíes los verdaderos enemigos de la paz al pretender recuperar antiguos reinos.
Ya lo dije una vez: los sentimientos no admiten discusión. Sus convicciones son producto de manifestaciones anímicas fuertemente arraigadas en el subconsciente desde tiempos pretéritos que, con el poder que les ofrecen sus escaños, se empeñan en concretar.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.

viernes, 23 de octubre de 2009

No les interesa la paz

En la apertura del período de sesiones de invierno de la Kneset, Shimon Peres dijo que no había mejor solución al conflicto palestino-israelí que el plan de dos Estados.
El consejo Yesha (en hebreo, sigla de Judea y Samaria) lo criticó diciendo que sería prudente que guarde silencio sobre ésta y otras cuestiones, por el bien de su honor y posición. Es decir: declara abiertamente que se niega a la creación de un Estado palestino al lado de Israel, lo que equivale decir que se opone a la paz y a las conversaciones que tiendan a ella.
El consejo Yesha y sus partidarios en la Kneset, con el pretexto que los palestinos no desean la paz porque siempre dijeron “No” antes de llegar a un acuerdo (una conclusión no del todo desacertada), materializan un fuerte sentimiento surgido por nostalgias históricas haciendo creer al mundo que tampoco Israel quiere la paz.
Las acciones unilaterales llevadas a cabo por ese consejo, tienen el respaldo de partidos políticos que integran la coalición, con suficiente número de escaños como para derribar al Gobierno cuando lo crean conveniente.
Lo sorprendente es que Netaniahu dijo en Bar Ilán lo mismo que Peres en la Kneset, pero con el primero Yesha fue más condescendiente. Varios son los motivos que explican tal actitud. Puede ser que el primer ministro siempre estuvo en completo acuerdo con los partidos mayoritarios y lo dicho en Bar Ilán fueron palabras destinadas sólo para quedar bien con Obama, cuyo valioso apoyo político y logístico nos está prohibido perder. Pero también es posible que, aunque hayan sido sinceras sus palabras, la tácita amenaza de ese fuerte grupo de escaños no le permite oponerse a ellos sin peligrar la estabilidad de su coalición.
Cualesquiera sean los motivos, ciertas palabras tienen valor sólo si son acompañadas por hechos acordes. En nuestro caso, los hechos sólo responden a ideales de partidos que no desean una paz que suponga devolución de territorios, a pesar de las declaraciones de su primer ministro y de su presidente. Es difícil pronosticar hasta cuándo los países que apoyan y ayudan a Israel en la consecución de la paz, lo seguirán haciendo si es que Israel continúa sin remar con ellos en la misma dirección.
Una situación peligrosa e insostenible por lo ridícula. Y si es premeditada, imposible adivinar a qué fines obedece, y de qué manera es útil al país y al proceso de paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

jueves, 15 de octubre de 2009

Los extremistas son un obstáculo para la paz

La extrema israelí, como las demás corrientes extremistas en el lado palestino, aún se mantienen como los únicos grandes obstáculos para lograr la paz en el medio oriente. No es necesario ser de izquierda ni pertenecer a ninguna tendencia política, para ver que esa afirmación es innegable. Los hechos lo demuestran. Ya muchas veces hemos señalado que desde que el gobierno de Israel asumió el poder, no cesó la colonización en los territorios con la expresa intención de anexarlos, invalidando de esta manera la posición tomada por el primer ministro israelí, quien en su discurso en la Universidad de Bar Ilan, proclamó su acuerdo con el principio que establece dos estados para dos pueblos en el medio oriente.

¿En donde se habrá de instalar el otro estado si no es allí, justamente en los terrenos donde las colonias proliferan y en donde la construcción no es frenada? Una dualidad que no pasa desapercibida en los países interesados en solucionar el conflicto palestino-israelí, y en los pueblos que claman por la paz en la región. Un conducción a dos puntas que, ante la imposibilidad de encontrar soluciones, tiene por objeto dilatar la situación que por el momento se mantiene tranquila. Una dualidad destinada mantener la integridad de la coalición, y evitar problables anenazas a su jefe. Si Ytzjak Rabin hubiese conducido su gobierno en la misma forma, con seguridad no lo habrían asesinado. Ese fue el precio a su honradez política.

Esa carencia de definición acompañada con el consiguiente zigzagueo en la conducción del país, lleva ya demasiado tiempo. Eso es grave.

Pero tan o más grave aún, es constatar como esos grupos gubernamentales, basados en una exagerada y tonta auto sobrestimación, consideran innecesaria nuestra dependencia con los EEUU. Hasta se atreven a ensuciar la figura de su presidente tildándolo de enemigo de Israel, porque está en desacuerdo con la colonización de los territorios.

Es inaceptable que el gobierno, al poner en práctica exigencias movidas por anacrónicos ideales y al pronunciar perniciosas expresiones, esté dañando los tradicionales lazos amistosos que nos unen con los EEUU, nuestro incondicional aliado en innumerables aspectos. Un aliado que sin su ayuda económica, logística y política en el fuero internacional, sin su compromiso formal por velar por nuestra seguridad, tornaría muy oscuro el panorama existencial de Israel. Es un grave delito que se debería penar con la máxima condena que corresponde, pues poner en peligro el apoyo del país del norte, equivale a atentar contra la seguridad del estado.

Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

viernes, 9 de octubre de 2009

Dos grandes escollos.

La paz no llega ni se vislumbra. El gobierno de Israel y la Autoridad Palestina no están dispuestos a sentarse y conversar. No quieren renunciar a posiciones que mantienen y que niegan la posible paz que esos pueblos claman. Ninguna de las parte esta dispuesta a ofrecer siquiera un sólo gesto que compruebe la sinceridad de sus deseos de llegar a un acuerdo amistoso.
Sólo dos renunciamientos, uno por cada parte, serían suficiente para que los enemistados dejen de mostrarse los dientes y comiencen a sonreir el uno hacia el otro. Israel puede y debe hacerlo aunque duela. Lo acaba decir el presidente de Israel Shimon Peres en el reciente mensaje dirigido a las Diásporas, cuando afirmó “La ocasión de alcanzar la paz está en puertas y no se la debe dejar pasar, aún si ello exige dolorosas concesiones”.
Entonces ¿porqué no comenzar solucionando el tremendo escollo que significan las colonias ilegales y la expansión en los lugares donde se tendrá que levantar el futuro estado palestino? Es un paso positivo que no pone en peligro su seguridad. No es ninguna concesión territorial. No es volver a incurrir en el craso error de entregar tierra alguna, sin antes concretar con el enemigo una paz duradera con fronteras aseguradas por la confianza mutua. Es sólo un inocuo gesto que pondrá en relieve la sinceridad de Netanyahu cuando hizo suyo en la Universidad Bar Ilán, el principo que asegura dos estados para dos pueblos.
Si la Autoridad Palestina quiere en realidad instalar su añorado país al lado de Israel y no en lugar de él, ¿porqué no abandona su obstinado rechazo de considerar a su futuro vecino como un estado judío? Su seguridad no corre peligro con ello, y con ello renovaría la esperanza de ver concretado su sueño. Ninguna de las partes está dispuesta a ser la primera en ofrecer esos inofensivos desprendimientos, que son la llave que abre los portones del recinto que alberga la paz. ¿Qué ocultan las autoridades de esos sufrientes pueblos?. ¿Es posible que puedan existir objetivos más importantes que llegar a esa meta? Lamentablemente, no hay duda que algo los frena.
Un buen paso hacia la paz hubiera sido si Benjamín Netanyahu durante su estupendo discurso en la UN, en la que dejó sin respuesta al régimen iraní y a las organizaciones mundiales, a los que tiró a las tablas con un rotundo knok out, hubiese anunciado ese positivo gesto en los territorios. Equivaldría a robustecer la imagen de Israel en los países que lo apoyan, esa imagen que tanto le molesta cuando es tergiversada, mientras que La Autoridad Palestina hubiese quedado en posición no muy cómoda ante la opinión mundial, al aparentar como único escollo para la paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel

viernes, 25 de septiembre de 2009

Lamentos sin fundamentos

Pinchas Wallerstein, director general del Consejo Yesha, se queja que las jóvenes parejas de colonos no tienen donde ir a vivir. Dice que el ministro de defensa Ehud Barak permite la continuación sólo de las construcciones autorizadas en los territorios, lo que considera insuficiente para satisfacer la enorme demanda de viviendas en las colonias. La derecha está convencida que los territorios conquistados durante la guerra del 67, son territorios recuperados. Son territorios que bajo ningún punto de vista deben ser devueltos porque formaban parte de los reinos bíblicos de Israel y Judea. La política colonizadora de esas tierras tiene esa finalidad y constituye una clara negación del principio de “dos estados para dos pueblos” sustentado por el primer ministro. El primer ministro lo sabe, pero no se opone como debería hacerlo demostrando con ello una ambigüedad que con evidente desagrado, no pasa inadvertida en los países que nos acompañan en la búsqueda de la paz en la zona. Existen en Israel otros lugares menos problemáticos en donde las nuevas parejas quejosas pueden construir sus nidos y dar solución a su legítimo problema. Pero insisten en hacerlo en esos territorios cuestionados por el mundo, poniendo escollos al comienzo de un camino que nos ofrece una esperanza de paz. No se debe permitir que añoranzas históricas encubran la visión de una posible paz. Es sensato preferir un hogar pequeño con paz y seguridad, a una patria grande y siempre amenazada. Dado el poderoso y sofisticado armamento que actualmente está en manos de la humanidad, la seguridad no la ofrece el tamaño del país ni las fortificaciones en sus fronteras, sólo la dan los convenios amistosos basados en la confianza mutua. Sería mucho más provechoso que el deseo de expansión de los colonos sea aplicado en poblar el Neguev como lo soñó Ben Gurión, o en levantar sus hogares en la Galilea, cuya población árabe ya supera a la judía. De los aproximadamente 1,5 millones de habitantes de la Galilea, el 52 % son árabes. Las proyecciones demográficas indican que en menos de 15 años, en esa región la población árabe constituirá el 90 % (Joseph Hodara). La derecha no lo ignora pero no le da a ese serio problema la importancia que tiene, prefiriendo satisfacer sus aspiraciones basadas en la historia, en vez de instalarse en lugares donde su presencia nos beneficiaría a todos. La política colonizadora en los territorios provoca el alejamiento del apoyo mundial a nuestra causa, e imposibilita el retorno a las conversaciones que siempre nos brindan una esperanza de paz.
Samuel Auerbach

martes, 22 de septiembre de 2009

Brisas de esperanza.

Nuevos vientos de paz soplan en el medio oriente. Iniciativas con capitales de particulares con suficiente sano criterio como para entender la necesidad de una convivencia pacífica en la zona, poniendo al olvido venganzas y aspiraciones mezquinas, sin presiones de grupos o de partidos, sin ansias políticas ni deseos egocéntricos, han promovido un movimiento que ya ha adquirido gran cantidad de adeptos entre los palestinos. Ya han puesto manos a la obra al ambicioso proyecto. Están construyendo una pequeña ciudad modelo sin enmascarados civiles armados caminando por las calles, para que los árabes que así lo deseen, puedan saborear el vivir en paz, libertad y prosperidad sin tener que imaginarlo. Una ciudad novedosa que se unirá a otras para formar el estado que siempre estuvo en la imaginación del pueblo palestino que, en su gran mayoría, aún se mantiene subyugado por propios correligionarios, quienes agrupados en peligrosas organizaciones de desalmados sin aprecio alguno por la vida, se han enloquecido por el afán de dominio y expansión.

Es imprescindible que el proyecto no fracase, por que desde hace mucho tiempo ese pueblo lo esta pidiendo a gritos y porque es un ingenioso y optimista intento de iniciar un nuevo camino que conduzca al fin del conflicto en la región. En el medio oriente, en la proximidades de Ramalla, se está levantando esa ciudad modelo llamada Rawabi que será una de las tantas ciudades del nuevo Estado Palestino que sabrá vivir en paz con sus vecinos. Existen entre los árabes quienes aprecian la calidad de vida en los países de occidente, en donde la mujer es libre y con los mismos derechos que el hombre, en donde se puede opinar distinto sin que sea torturado o asesinado por la autoridad, en donde la violencia es reemplazada por la cultura. Vimos recientemente a esa gente en Irán, una muchachada que clamó por el cambio. Pero allí también sucedió lo que siempre aconteció en el pueblo palestino: esos sueños fueron reprimidos con la cárcel, la tortura y la muerte.

Todavía no se conocen reacciones en Irán y en los grupos terroristas a las que arma y estimula. Es muy probable que consideren a los impulsores del proyecto como traidores y a los felices habitantes como herejes. Es difícil prever los acontecimientos. La sombra de la represión siempre existirá mientras existan los grupos extremistas que no admiten ningún cambio en sus anacrónicas costumbres. Es por eso que para que tanta felicidad, para que ese sueño dorado se concrete hasta el final, será necesaria la ayuda y protección del foro internacional, incluyendo a Israel.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.

Hay que frenar a Irán.

En el siglo XXI aún persiste el salvajismo de tiempos pretéritos, de la época en la que Nerón arrojaba gente a las fieras para divertir a las masas.

El concepto del perdón, caridad, humanidad, compasión y respeto por la vida, son reemplazados por odio, crueldad y venganza. La piedad y el dolor por el sufrimiento ajeno que no se conocía en aquellos tiempos, siguen sin ser conocidos en muchos lugares de nuestro planeta. Irán y sus secuaces aún viven en el oscurantismo de tiempos pasados. Sus leyes, costumbres y muchos hechosque fueron registrados con cámaras fotográficas o de video, no caben dentro del mundo civilizado de hoy. Escenas desgarrantes que hieren al más insensible, convertidos ante sus ojos en fríos y rutinarios espectáculos como los que fueron en tiempos prehistóricos, se repiten cuando aplican la ley divina a su pueblo, en la lucha interna por la hegemonía de grupos y en el esfuerzo por eliminar al Estado de Israel. Sacar a colación algunos de sus cruentos actos sería manchar con sangre inocente y sensación de repugnancia a esta nota. Sin dar detalles sólo recordemos la barbárica muerte de una niña en Naharía, y cómo después de 30 años el asesino es aclamado en El Líbano donde el grupo Hisballah tiene su sede.

No dejemos de lado la triste importancia que tiene la educación que Hamas imparte a sus niños y jóvenes en las escuelas de sus campamentos de verano, en donde el terrorismo, el odio y el culto a la muerte son parte del programa de estudios. ¿Qué más se necesita para tener la certeza de estar frente a peligrosos seres sin frenos y con desprecio completo por la vida, esa maravillosa vida que tanto nos enseñaron a protejer y amar?.

Es por eso que en propia defensa, el occidente debe dejar de vacilar en detener el proceso que terminará con la introducción del poder destructivo de la bomba atómica en los arsenales de esta gente, en los almacenes bélicos de terroristas que no tienen líneas rojas en la ejecución de sus planes, que quieren borrar del mapa a un país vecino que no los amenaza y que sueñan con islamizar al mundo. El continuo empeño de Irán en desarrollar misiles de largo alcance que pueden llegar a Europa, demuestran que no sólo Israel se encuentra en su mirilla. El poder atómico en manos irresponsables, es un paligro para todos los seres vivientes. El tiempo marcha peligrosamente en progresión geométrica a favor de una segura hecatombe. No falta mucho que la cuenta regresiva llegue a cero. Es necesario frenar esa carrera demencial, antes de que sea demasiado tarde.

Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El juez que cayó en la trampa.

El maquiavélico ardid de Hamas le reportó rotundos éxitos, algunos previstos y otros inesperados. Su plan consistió en provocar a Israel para que ataque a Gaza. Aún sabiendo de antemano que militarmente no tendría ninguna posibilidad de triunfar, su real propósito fue despertar en el mundo apoyo y compasión por el débil y censura hacia el fuerte. Gracias a la falta de sensibilidad y desprecio por la vida que caracterizan a los grupos terroristas, le fue muy fácil a Hamás poner en marcha su siniestro plan. Cuanto más víctimas se producían en Gaza, mayor el impacto que produciría. Con ello se explica el almacenar arsenales en escuelas, hospitales, mezquitas, casas particulares; el lanzamiento de proyectiles en zonas densamente pobladas; el usar a humanos como escudo, el negar refugio a civiles a pesar de la advertencias del ejército israelí etc., etc. El éxito de Hamás se hizo notar en capas con manifiesta simpatía hacia él, que desgraciadamente existen en gran cantidad y con gran influencia política. El mundo antisemita estuvo incondicionalmente de su lado con estruendosas manifestaciones públicas apenas iniciadas las acciones bélicas. Al poco tiempo de terminada la guerra, cayeron en el juego de Hamás instituciones en el orden mundial, como ser Amistía y la Cruz Roja, y con bastante dilación, lo hizo recientemente el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con la comisión que encabeza el juez Richard J. Goldstone, que no tuvo en cuenta en su informe que Israel no tuvo otra alternativa que atacar para defender a su pueblo. El juez no tuvo en cuenta en su informe, que durante ocho años nadie hizo nada para convencer a Hamás que dejara de hostigar a inocentes pobladores, pero en cambio se ordenaba insistentemente a Israel que detenga su defensa. La paciencia frente a los incesantes bombardeos y rupturas de treguas por parte de Hamás, no pudo durar más que ocho años. Las muertes, daños físicos y traumas psicológicos aún no superados, hacían insoportable la vida a más de un millón de israelíes y era imposible seguir manteniendo pasividad por más tiempo. El juez Goldstone no lo dice en su informe. Culpó a Israel por el efecto que sus balas produjeron sobre los civiles en Gaza, sin indultarlo por las evidencias que demuestran que Hamás los empujó deliberadamente a la muerte. También el juez cayó en la trampa tendida por Hamás.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Conversemos.

Ven, siéntate al lado mío y conversemos como dos amigos. Dentro de unos días cumpliré un año más y pensé qué mejor para celebrarlo, que contribuir a abrir una nueva página en nuestras relaciones. Sé que me odias y que no aceptas mi amistad. Es por un rato corto solamente. Yo no te odio y aunque sea judío no creas que te perjudicaré si te sientas a mi lado para charlar. Al contrario, quiero ayudarte porque sé que estás enfermo aunque tú no lo sepas.
Quiero ayudarte a eliminar de tu cuerpo una espina maligna que no te deja razonar. Una espina que segrega un veneno que obnubila y te oculta el saber que soy un ser como todos los seres humanos. Ni mejor ni peor que los demás. Con sus mismos defectos y sus mismas virtudes.
Tienes clavada una espina maligna que hace que me odies, sin que tengas motivos ni te interese encontrarlos. Que hace que aseveres historias improbables que me culpan, y no quieras saber de verdades que me absuelven. Que siempre me recrimines los daños que alguna vez te pude haber producido, sin que jamás recuerdes la inmensa cantidad de bondades que durante el transcurso de los siglos te brindé. Las heridas que te pudieron haber causado los errores y los males que se me deslizaron, son las mismas heridas que por los mismos errores y los mismos males, gentiles como tú, tantas veces te laceraron. Pero tu enfermedad hace que sólo a mí me juzgues y me lo reproches.
¿Te das cuenta ahora de qué manera esa espina que quiero ayudarte a extirpar, no te deja pensar como deberías, y te hace actuar injustamente? Te diré, aunque te duela, que estás muy enfermo de antisemitismo. Así se llama esa horrible y milenaria enfermedad que tú padeces, que me daña y te daña. Me daña y hasta peligra mi vida durante sus crisis. Te daña porque te envenena con odio, y el odio es uno de los peores sentimientos. Odio es el antónimo de amor. Feliz es el que ama, desdichado el que odia.
Pero... ¿alguna vez te preguntaste a tí mismo cómo y porqué te enfermaste?. Nunca te lo preguntaste porque esa enfermedad, que ataca a la zona cognitiva del cerebro, hizo que nunca supieras que estabas enfermo. Es por eso que yo quiero darte una mano. Puede ser que sea útil el explicarte cómo se produce. Escucha bien. Es una enfermedad que se inculca tempranamente a través de una persistente educación impartida por educadores atacados por la misma enfermedad. Una vez inculcada, se instala en el subconsciente como una espina clavada en profundidad, como son todas las ideas que se absorben en la niñez.
Reconozco que a pesar de mi ayuda, te será dificil curarte. Aunque sea por un instante, trata de no odiarme. Sé que te será muy dificil imaginarte que ya no guardas más esa espina. Pero si lo logras hacer, te darás cuenta qué necio fuiste y cuán equivocado estabas cuando conceptuabas a este judío sentado al lado tuyo, que ama a la paz entre los hombres, que no te odia y detesta que lo odies. Este judío que siempre soñó con ser tu amigo.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

martes, 8 de septiembre de 2009

El timonel mejoró su rumbo.

El giro hacia la izquierda que Netanyahu dio a su política, originó claras demostraciones de aprobación en el mundo occidental, y una reacción adversa en los grupos que facilitaron su ascenso al poder. Se ha llegado a una situación semejante a la que provocó la ruptura del Likud en el año 2005, y que dio motivo al nacimiento de Kadima liderado por Ariel Sharón. Cabe recordar que en aquel entonces, los disidentes del likud capitaneados por Benjamín Netanyahu, provocaron esa ruptura partidaria en respuesta a las declaraciones pronunciadas por su líder por las que aceptaba otorgar “dolorosas concesiones” al enemigo y por llevar a cabo un plan de retirada unilateal israelí. Ahora Netanyahu está viviendo una situación parecida a la que Sharón vivió en aquel entonces. El admitir el principio “dos estados para dos pueblos”, las promesas de desmantelar las colonias ilegales y congelar las nuevas construcciones en los territorios, sobrepasaron el cupo de paciencia que la derecha estaba soportando. Miembros de la derecha, entre los que se encuentra el presidente del parlamento Reuvén Rivlin, comenzaron a levantar su voz de protesta. ¿Les causarán más adelante a Netanyahu lo que Netanyahu le causó a Sharón?. El giro del primer ministro lo hace factible.

La historia se esta poniendo interesante. Una posibilidad es que la derecha siga tragando saliva y mordiéndose los labios como lo hicieron hasta ahora, con tal de no abandonar el gobierno y verse gobernada por la izquierda. En caso que los nuevos disidentes se retiren de la coalición, no creo que Netanyahu forme un nuevo partido como lo hizo Sharón. También descarto que a último momento se produzca un marcado arrepentimiento de su parte, que en nada contribuiría a su buen nombre en el ámbito internacional, a pesar del zigzagueo demostrado últimamente que mucho enojó a Obama, su socio en lograr la paz en la zona. Quedan dos alternativas: Una muy poco probable, llamar a nuevas elecciones, y la otra más factible, mantener su liderazgo volviendo a ofrecer su ingreso al gobierno a Tzipi Livni y su partido Kadima, cuyos postulados no se alejan en mucho a los que actualmente orientan a Netanyahu. En este caso no podrá oponerse en aceptar lo que una vez le negó: alternar con ella la jefatura del país, si es que ella aún insiste. El giro que Netanyahu le dio a su timón, ¿fue en respuesta a presiones externas?, ¿fue en realidad un cambio en su manera de pensar o una maniobra que tenía prevista?, ¿usó a la derecha sólo para llegar al poder?. La inteligencia y sagacidad demostrada por el primer mandatario en otras ocasiones, ponen a estos interrogantes en la lista de posibilidades.
Samuel Auerbach,

miércoles, 19 de agosto de 2009

El camino y su destino.

La derecha israelí está convencida que la colonización de los territorios le otorga más seguridad a Israel, al alejar sus fronteras de los principales centros poblados. Afirman, para justificar los asentamientos, que con ellos se anexa al país lugares bíblicos que históricamente nos pertenecen, y que con la colonización impiden la creación de un país enemigo al lado nuestro. Están convencidos que Israel no tiene con quien hablar de paz porque los palestinos no nos quieren en la región. Nos quieren echar al mar con la pretención de instalarse en lugar nuestro. Son aseveraciones algunas discutibles y otras inaceptables a los ojos de los que ven en la paz, la cabeza de las prioridades del pueblo de Israel.

El alejamiento de las fronteras de los principales centros poblados no significa para esos centros ninguna seguridad. Y si así fuere ¿qué otras fronteras protejen a los colonos instalados en ellas? ¿O ellos no son tan israelíes como los que viven en Tel Aviv o Kfar Saba?. La seguridad de Israel no debe estar basada sólo en fronteras militarmente seguras, que por otro lado, dudo que hoy las haya, sino en la certeza de una paz sincera y duradera avalada en la confianza mutua, como sucede en el resto del mundo.

No dejemos que los derechos históricos dibujen los límites de Israel sacrificando a la paz. Dejemos que la paz lo haga aunque sacrifiquemos anacrónicos territorios bíblicos.

Es muy cierto que existe esa clase de árabes, los terroristas asesinos que nos odian, como también existe en Israel, la derecha idealista que no quiere a los palestinos. No todo Israel es la derecha y no todos los palestinos nos odian. El pueblo palestino contiene hombres, niños, mujeres y ancianos que quieren vivir en paz. Son seres humanos que atraviesan un infierno, suyugados, atemorizados y asesinados por fuertes grupos de fanáticos enfermizos, armados hasta los dientes por países enloquecidos. Son seres humanos que aceptan que en la región se establezcan dos estados con dos pueblos que ansian vivir en paz y en armonía. Esa debe ser nuestra meta, hacer de Israel un hogar que, aunque paqueño, albergue a judíos que puedan ver a sus hijos crecer sin amenazas de guerras. Es su camino el que nos debe guiar, es su destino al que tendremos que llegar.

Samuel Auerbach
Netanya.

El congreso de Belén

Se está aflojando el único amarre que la paz tiene en la región. Los representantes de los palestinos moderados, han dejado de ser pacíficos amigos para convertirse en enemigos guerreros. Las declaraciones en el sexto congreso de Al Fatah, que tuvo lugar en la ciudad de Belén, adquirieron un tono que nos sorprendió. Nuestros socios en la tarea de buscar la paz en la región, se enfadaron y se enemistaron. Las tremendas declaraciones hechas en Belén son preocupantes, estimulan el terrorismo e invitan a la guerra.
Los israelíes pacifistas, atónitos ante la sorpresa, han quedado sin saber qué nuevos rumbos habrán de seguir los esfuerzos para lograr la paz. ¿Que pasó?. ¿Que llevó a Mahmud Abás a girar 180º? Si bien los árabes antes de la asamblea de Belén, seguían manteniendo sus inaceptables exigencias, Israel no sólo mantenía las suyas, sino que agregó provocaciones que empeoraron el ambiente desde ya poco propicio para comenzar a hablar sobre la paz. En vez de remover todos los asentamientos ilegales y congelar las nuevas construcciones en los territorios en calidad de gestos que, sin poner en peligro nuestra seguridad, demostrarían nuestra sincera voluntad para llegar a un arreglo, hizo justamente todo lo contrario. Las nuevas colonias ilegales que proliferan impunemente, el permiso para construir en los territorios y los recientes antipáticos desalojos de palestinos cuyos desagradables documentos gráficos recorrieron el mundo, son suficientes motivos para montar en cólera al más tranquilo de los árabes, y para entristecer a los desilusionados israelíes que aspiran un futuro sin amenazas de guerra para sus hijos. Si tanto soñamos con el shalom que nunca tuvimos, si siempre todas nuestras esperanzas se centraron en ese ideal, no deberíamos desparramar piedras en el camino que conduce a él.
Pero... ¿es que los árabes moderados son moderados en realidad? ¿Fueron nuestra provocaciones las que los dieron vuelta, o fueron nuestra provocaciones el detonante que reventó la pólvora que Al Fatah mantuvo siempre oculto en su mente? Cualquiera fuera la causa, no cabe duda que se ha creado una nueva situación muy preocupante en el medio oriente. Es de esperar que los países occidentales que median con honestidad en el conflicto palestino israelí, sepan llamar al orden a Al Fatah con el tirón de orejas que corresponde, como también es necesario que las clases gobernantes de ambas partes sepan enmendar sus errores, encuentren la manera de crear las condiciones que lleven a la reanudación de las conversaciones, y hagan todo lo posible para que no se desvanezca la esperanza de paz que aún existe en el corazón de ambos pueblos.


Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

lunes, 27 de julio de 2009

O colonias o dos estados para dos pueblos.

La ciudad de Jerusalem es para el pueblo de Israel la ciudad santa capital de su estado. El mundo judío no lo discute. Después de la guerra de los seis días , Israel invadió con su ejército la parte oriental de la ciudad que estaba en posesión de Jordania. Esa zona ¿fue conquistada, fue reconquistada o es retenida y supeditada a futuras negociaciones? Para algunos, entre los que se encuentran miembros de la derecha israelí, el lugar fue reconquistado y la ciudad reunificada aunque ello signifique la inclusión de una zona densamente poblada por árabes fuera de las murallas. Para ellos, esa zona en nada se diferencia con el resto de los territorios conquistados, son parte del patrimonio territorial de Israel y no son negociables por acatamiento a derechos bíblicos. Para otros, entre los que se incluye el primer ministro Benjamín Netanyahu, un estado palestino al lado de Israel es posible en el medio oriente, pero no en la zona árabe al este de la ciudad vieja de Jerusalem, al que considera, según propias declaraciones, parte inseparable de la ciudad capital. Lo dijo pero no dio a conocer los motivos. ¿Motivos de seguridad? Si las nuevas fronteras a delimitarse dejarán fuera de ellas a esa zona, la seguridad de Israel allí no será menor que en cualquier otra zona limítrofe. A esto es necesario agregar que la seguridad de Israel no debe estar basada sólo en fronteras seguras, que por otro lado, dudo que hoy las haya, sino también en la certeza de una paz sincera y duradera avalada en la confianza mutua. ¿Motivos religiosos y sentimentales? El consenso unánime es que una parte de la zona este capitalina no es negociable: la ciudad vieja que contiene el muro de los lamentos. El lugar más sagrado que la judeidad posee, jamás se habrá de separar de Jerusalem, ciudad capital del estado de Israel para el resto de los siglos. Pero la otra porción, ese lugar densamente poblado por palestinos, debe ser considerado y tratado como al resto de los territorios. Por lo tanto allí y en el resto de los territorios que se mantienen retenidos hasta tanto se resuelva su destino en las tratativas de paz, el desmantelamiento de los asentamientos ilegales y la prohibición de nuevas construcciones es un deber moral, si es que el Estado de Israel es sincero cuando se declara solidario con la premisa “dos estados para dos pueblos”, y abandona definitivamente la utópica exigencia que el estado palestino se levante dentro de algún país vecino.

Samuel Auerbach.

Netanya, Israel.

Nobleza obliga.

Benjamín Netanyahu hizo suyo el concepto de “dos estados para dos pueblos” en el discurso que pronunció en al Universidad Bar Ilan. Uno israelí y el otro palestino. ¿Dónde se ubicará el estado palestino? No lo dijo, pero si admitimos que descarta, por impracticable, que sea en terrenos de países vecinos o fuera del oriente medio, forzosamente tiene que ser en territorios retenidos por Israel. Es decir, admite tácitamente que el arreglo se hará en base a la entrega de territorios. Entonces ¿qué sentido tiene tolerar los asentamientos ilegales instalados en ellos y permitir nuevas construcciones que deberán se destruídas o entregadas?. Es contradictorio y le resta sinceridad a lo expresado en la universidad. Esa es su abierta política de “ida y vuelta” que le sirve para quedar bien con Dios y con el diablo, basada en la deuda que tiene con la derecha que lo llevó al poder.
La derecha, que se opone terminantemente negociar con "sus territorios reconquistados", cierta vez propuso alternativas que pronto fueron olvidadas. Me refiero a la inaceptable intención de ubicar al nuevo estado palestino en Jordania, y a la incomprensible solución de “dos economías para dos pueblos”. No cabe pensar que a la derecha no le interese la paz. Por supuesto que le interesa, pero sin entregar territorios. Hermoso sueño que se desvanece por completo en la vigilia.
Israel no es el único motivo por el que no se llega a la paz, ni Bibi es el único culpable. La paz no la veré yo, ni mis hijos, tampoco creo que mis nietos. Hasta que no se liberen de los grupos terroristas, que nos odian, que nos quieren borrar del mapa y que son tan bien vistos por el antisemitismo mundial, los palestinos no podrán jamás llegar a un acuerdo con nosotros. Como siempre sucedió, siempre un “NO” aparecerá a último momento. No está a nuestro alcance convencer al islamismo radical. Pero sí está en nuestros medios evitar que nuestra derecha anteponga trabas al proceso y facilitar de esta manera el comienzo de las deliberaciones. Mientras se habla, un arreglo se puede obtener aunque tarde en llegar. Urge comenzar a hablar porque mientras se habla, el sol de la paz con sus rayos de esperanza disiparán los negros nubarrones de la guerra. Bibi seguro que así lo entiende, inteligencia no le falta, pero no lo hace por no traicionar a los que le ayudaron a formar gobierno. Nobleza obliga.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.

martes, 14 de julio de 2009

Entrevista

En un artículo aparecido en la prensa española, se le da a un terrorista palestino la oportunidad de difundir sus incongruencias. Dentro de las barbaridades expresadas por el terrorista Abu Muyahid, se encuentra su afirmación de que Gilad Shalit, el soldado israelí secuestrado hace más de tres años, no es un rehén sino un prisionero de guerra, equiparándolo con los terroristas palestinos presos en Israel. Me es sumamente grato contradecir al entrevistado, con el fundamento que me ofrece el diccionario de la Real Academia Española, que dice: “rehén - persona retenida por alguien como garantía para obligar a un tercero a cumplir determinadas condiciones”. Por lo tanto, no cabe la menor duda que Gilad Shalit es un rehén secuestrado por la delincuencia islámica.
Los terroristas palestinos que Israel mantiene presos, son individuos que han delinquido y su condena está sujeta sólo a la duración que la justicia le impuso. No son retenidos para futuros negociados. No son rehenes. Están encerrados en prevención a nuevos delitos y no con el fin de cumplir con un castigo. Dentro de su encierro gozan de grandes privilegios que el mundo conoce y que nadie niega. En cambio, qué se puede esperar de grupos salvajes que se rigen con leyes propias incompatibles con la sensibilidad humana, y que usan al dolor y a la nostalgia para negociar.
Cuando el periodista le preguntó si tiene noticia del estado físico de Gilad Shalit, respondió:

“Creo que nuestros hermanos responsables de su detención aplican la ley islámica, según la cual hay que tratar con piedad a nuestros prisioneros. Esto... siempre y cuando el soldado continúe vivo”.

Es lo mismo que decir "Esto... siempre y cuando el soldado no se haya muerto por inasistencia médica o por asesinato", porque a los 21 años, si es que está muerto, no pudieron haber sido otros los motivos.
Pese a esta respuesta salvaje, el reportaje continuó con otras preguntas como si hubiesen sido dirigidas al más delicado poeta romántico. El terrorismo, integrado por fanáticos que usan del dolor ajeno y la violencia para llevar adelante sus ideas, debe ser combatido en todas sus formas, ya sea árabe, español, asiático, africano, etc. Toda prensa que entrevista a terroristas, no creo que los combata al ofrecerles una tribuna.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.

sábado, 4 de julio de 2009

Una grave enfermedad.

Veremos si encuadrando al conflicto árabe israelí dentro del marco de la medicina, se podrá encontrar su solución.
Este conflicto es una penosa enfermedad que apreció en la zona del medio oriente en el año 1948, es decir hace 61 años, cuando se declaró el estado de Israel. Su etiología: dos cepas de un mismo virus. El virus se llama “extremismo”. Una de las cepas se llama “árabe” y la otra “israelí”. La primera atacó a toda la población de la zona. La segunda, que apareció en el año 1967 después de la guerra de los seis días, sólo atacó a los israelíes. La cepa “árabe”, también llamada “terrorismo”, tiene varias subfamilias, todas ellas muy activas, entre las cuales figuran, en orden de virulencia, Iran, Hamas, Hisballah y Siria. Este virus ha hecho estragos a toda la zona, en especial al pueblo palestino, al que sigue castigando privándolo de elementos esenciales. Muy debilitado, el pueblo palestino clama por una medicina que sólo puede venir del exterior, pero el mundo se la niega. Ya veremos qué medicina es, y el porqué de esa negación.
La cepa “israelí”, también conocida como “la derecha israelí”, se ubica en una zona del cuerpo enfermo llamada “gobierno”. Con sus toxinas ataca a órganos llamados “los territorios” a los que fagocita. Estos órganos contienen anticuerpos indispensables para la curación de la enfermedad. Si no se frena a las toxinas con rapidez, perderán definitivamente su importante papel en el proceso curativo, y la recuperación de la zona se hará extremadamente difícil o nula.
Ahora bien, conocida la etiología de la enfermedad y sus manifestaciones, veremos cómo encarar su tratamiento.
En el caso de la cepa “extrema israelí”, el tratamiento se basará en la aplicación de medicamentos que la expulse del lugar donde se ubica, y si esto no es posible, que la debilite de manera que sus toxinas no impidan el proceso de curación. En este caso es muy aconsejable el uso de una droga llamada “Kadima” que instalada en la zona del cuerpo en donde el virus reside, neutralizará drásticamente su toxicidad.
Respecto a la otra cepa, “el extremismo árabe”, dado a que ya se ha experimentado con distintos medicamentos de persuasión o violencia aplicados in situ y que no dieron ningún resultado, se aconseja un tratamiento basado en la medicación conocida con el nombre “antiterrorismo”. Es un remedio que, al interceptar o anular las substancias con la que se alimenta esa peligrosa cepa, o con otros mecanismos más cruentos, hasta puede llegar a aniquilarla . Ese poderoso medicamento no existe en el medio oriente. Hay que importarlo de un mundo exterior que por el momento se niega a suministrarlo porque también él está enfermo. Un germen que durante mucho tiempo estaba latente, se ha vuelto peligrosamente patógeno y atacó el sano juicio de una gran parte de la población del planeta. Es el conocido germen llamado “judeofobia”, “atisemitismo” o “antisionismo”. Por lo tanto el tratamiento debe estar dirigido, en primera instancia, a eliminar a ese resistente germen de los tres nombres. Con ese fin y por la gran dificultad que presenta su erradicación, se propone a los pueblos sufrientes pedir ayuda al mundo sano que aún queda, para que juntos tomen el caso en sus manos y apliquen alguna medicación basada en métodos de persuasión y esclareciminto. Para que este tratamiento largo y penoso sea bien soportado, es aconsejable que los enfermos del medio oriente se automediquen con píldoras calmantes, como ser las conocidas “Paciencia Mucha” y “Esperanza Infinita”
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel

viernes, 3 de julio de 2009

¿Organizaciones humanitarias?

Otra vez el antisemitismo, vestido de Cruz Roja y de Amnistía Internacional, arremete contra Israel.

Cuando en nuestro sur, los habitantes tuvieron sólo contados segundos para resguardarse de los mortíferos misiles que se lanzaban desde Gaza, la Cruz Roja no se inmutó. Durante ocho años no levantó su voz por los niños, mujeres y ancianos israelíes que fueron víctimas de esos mortales proyectiles.

La Cruz Roja hoy delata a los niños traumatizados en Gaza, pero ignora los traumas psicológicos que manifiestan nuestros niños en Sderot, como resabio de lo que fue esa incesante lluvia de bombas. Culpa a Israel por la desastrosa situación reinante en Gaza, cuando fue Hamas quien la causó con sus mortales e incesantes provocaciones. Durante ocho años la Cruz Roja no trató de averiguar cómo se vivía en el sur de Israel, en donde un millón de israelíes no cerraron sus ojos durante las 24 horas del día. Tampoco a la Cruz Roja le importó cuando Hamas, único causante de la desgracia de su propio pueblo, arrojó a sus civiles a la muerte al usarlos como escudo humano y negándoles refugio, ni le molestó que los terroristas continuaran arrojando misiles mientras duraba la contienda, para aumentar más y más el número de víctimas con el estudiado propósito de obtener el apoyo del mundo a su causa y despertar el odio a Israel.

Hoy no escuchamos de la Cruz Roja Internacional ni una palabra de censura a Hamás que, desprovisto del mínimo remordimiento y amor a su gente, no hace nada para mejorar la situación de la sufrida población de Gaza; ni siquiera escuchamos el menor reproche a ese grupo de desalmados, por el fracaso de la visita humanitaria que la Cruz Roja intentó efectuar a Gilad Shalit, el soldado israelí secuestrado por ellos hace más de tres años.

Dos días más tarde volvió a manifestarse el antisemitismo mundial, ahora en forma de Amnistía Internacional

Creer todo lo que Hamas delata y poner en duda lo que Israel informa, es la parcialidad elevada a la máxima potencia. En cierta forma se justifica. Los daños se palpan, los hechos hay que demostrarlos, especialmente cuando hay tendenciosidad. Aún así, si esa honorable institución hubiera puesto en la balanza su memoria, el veredicto hubiera sido otro o, en último caso, no se hubiera pronunciado. Con seguridad recuerda que si Hamas suspendía el lanzamiento de sus mortíferos misiles, Tzahal, el Ejército para la defensa de Israel, hubiese detenido de inmediato las acciones. Nadie olvida cuántas veces Hamas rompió las treguas con el claro fin que Israel ataque y produzca muerte y destrucción. Pero la parcialidad frena a los recuerdos.

El culpable no es el proyectil, sino quien apretó el gatillo. Y el que apretó el gatillo con sus provocaciones fue Hamás, con la clara finalidad que el mundo censure al “agresor” sin importarle el precio que su pueblo pagaría. Hamas, único culpable, invitó al ejército israelí a que dirija el poderío de sus armas hacia sus propias mezquitas, escuelas, hospitales e instituciones cebadas con municiones y armamentos. ¿No se da cuenta Amnistía Internacional que también ella cayó en esa trampa que Hamas para su favor tendió al mundo?. Israel no pensó en trampas ni censuras. Como era su deber, sólo pensó en el bienestar de un millón de israelíes que lloraban en el sur del país. Defendió a su pueblo sin importarle esa crítica mundial, que no se movió durante ocho años de incesante bombardeo unilateral. ¿Es esto imparcialidad? Claramente no lo es. Simplemente es judeofobia que, esta vez como otras tantas veces, vuelve a manifestarse disfrazada de organización humanitaria.

Samuel Auerbach

Netanya, Israel.