El primer ministro dio un gran paso en pro de la paz, al declarar en el discurso que pronunció en la Universidad Bar Ilan, que aceptaba el principio de “Dos estados para dos pueblos”. No deja de ser menos importante su demostración de estadista inteligente, al lograr mantener íntegra su coalición no obstante el discurso.
La derecha prefirió beber ese trago amargo, en lugar de verse gobernada por la izquierda. La sagacidad de Bibi lo previó y por ella consideró que su declaración no pondría en peligro a su gobierno. Pero no hubiera sido lo mismo si en su discurso hubiese acordado con Obama en desmantelar las colonias. Sería oponerse en demasía a las convicciones de la gente que le facilitó su ascenso al poder, por cuyo motivo prefirió no tocar el tema.
No se debe negar que los asentamientos son una traba para el comienzo de las deliberaciones. No atenúa la magnitud del problema el hecho de haber sido, algunos de ellos, autorizados por gobiernos democráticamente elegidos por el pueblo. Aunque Netanyahu haga peligrar su gobieno, debe ordenar el desmantelamiento inmediato de los asentimientos ilegales, postergando el de las colonias que fueron permitidas, dada su importancia y tamaño, hasta tanto se resuelva su destino en las tratativas de paz. Este otro difícil paso que no anunció en su discurso, lo tendrá que dar, como lo quisieron dar algunos de sus antecesores cuando estuvieron dispuestos con valentía a “dolorosas concesiones” para llegar a la paz. No habrá otra alternativa. Ese paso lo exigen nuestros aliados occidentales que se mantienen firmes en sus recientes declaraciones. Lo exige ese gran sector del pueblo que desea vivir en paz con los vecinos, ese sector del pueblo que deja de lado sentimientos anacrónicos que dificultan hasta lo imposible, el camino que nos puede llevar a vivir sin guerras ni amenazas. Desmantelar las colonias no significa entregar territorios. Jamás volver al error de Gush Katif en el que no supimos valorar en qué manos quedaba la importante zona.
Se sostuvo después de la guerra de los seis días, que los territorios servirán de carta de triunfo en las negociaciones. Si cambiamos de parecer y queremos anexarlos, quedarán destruídos el sueño de un arreglo y la esperanza de paz. En este caso será una hipocresía desparramar por el mundo que nosotros queremos llegar a un entendimiento y que son los árabes los que se oponen . Y si no es así, si pensamos devolverlos a cambio de amistad y fronteras seguras, ¿no es ridículo y contradictorio permitir que nuestra derecha instale allí sus colonias? Esas colonias no son carpitas de fin de semana. Tienen la intención de hacer que esos terrenos vuelvan a formar parte de Eretz Israel como lo fueron en la época del rey Salomón. Si no los desalojamos, con el tiempo serán otro Ariel , Maleh Adumim, etc., y es volver a incurrir es esos errores hoy tan difíciles de reparar. Admito que no será suficiente ponernos a deliberar con los palestinos moderados que con sinceridad nos quieren como buenos vecinos. Existen fuertes grupos y países que no nos pueden ver viviendo en la región y que en todos los intentos de llegar a un acuerdo, han influido sobre las delegaciones palestinas para que se nieguen a firmar en el último momento. Llegar a la paz mientras los tengamos cerca a esos grupos, será muy difícil. Pero no pongamos trabas que podemos evitar. No dificultemos también nosotros el comienzo de las tratativas.
La derecha, que con sus leyes y proyectos de leyes tiende a convertir a Israel en una teocracia, no da el brazo a torcer. Según ese fuerte sector, el derecho histórico esta por encima de la paz. Netanyahu sabe que con sus actuales aliados, jamás podrá conseguir que los palestinos se sienten a deliberar. Sabe que el gran escollo son las colonias en los territorios, que amenazan con provocar el retiro del indispensable apoyo del mundo occidental. Seguramente sabe también, que es ridículo y contradictorio poner precio a los territorios y a la vez incautarlos con su colonización. ¿La solución? Antes que la derecha se retire de la coalición, proponer nuevamente a la oposición que deje de serlo y se integre al gobierno para luchar juntos en un equipo que no se rija por derechos que plantea el pasado, sino que actúe de acuerdo a las necesidades del presente. Pienso que esta vez, la izquierda moderada no se negará.
Por favor, sentémosnos a deliberar aunque los palestinos digan, como siempre dijeron, que no a último momento. Siempre es bueno volver a intentar, la paz lo merece. Tampoco olvidemos que no son los palestinos los que siempre se negaron, sino sus dirigentes influenciados o amenazados por sanguinarios terrorista que subyugan a su pueblo. Salvemos todas las trabas de nuestro lado y comencemos a discutir con el enemigo sin condiciones previas, porque mientras hayan discusiones, aunque sean difíciles y escabrosas, la esperanza de un arreglo de paz siempre existe.
Samuel Auerbach.
Netanya
lunes, 29 de junio de 2009
Los asentamientos
Existen dos tipos de asentamientos: los legales y los que no lo son. Los primeros son producto de la política que mantuvieron los partidos de la derecha israelí, con la autorización de los gobiernos que se sucedieron después de la guerra de los seis días. Los ilegales son los que no fueron autorizados por el gobierno, aunque gozaron siempre de la tácita aprobación de los partidos de extrema derecha que integraron las coaliciones. Ambos tienen como finalidad anexar “de facto” los terrenos conquistados y no ser devueltos jamás, con el falso pretexto de otorgar seguridad a Israel. Según ellos es una manera de alejar las fronteras de los centros poblados sin tomar en cuenta que unos pocos kilómetros no son ninguna seguridad. Por otro lado, los asentamientos son poblados que se instalan casi en el borde de la frontera alejada, lo que contradice y desvirtúa ese pretexto. El motivo real de esa política, es que la Cisjordania era parte de los reinos bíblicos judíos. La guerra de los seis días les ofreció una buena oportunidad para recuperarlos. Pero la extrema derecha no toma en cuenta que se terminaron esos tiempos en que se podía decir “aquí me quedo y de aquí no me voy”, y que tarde o temprano serán desalojados. Lo exige el cumplimiento de premisas internacionales, y, además, el reintegro a los territorios del importante papel de carta de triunfo que siempre se pensó usar en futuras tratativas, carta de triunfo que servirá para exigir que la entrega de cada centímetro de su superficie, deberá estar supeditada a medidas que tiendan a una absoluta seguridad y a una paz duradera para el pueblo de Israel.
Los colonos tienen a su disposición la Galilea, físicamente en nada inferior a la Cisjordania, como lugar alternativo para instalar sus hogares. Ese imponderable territorio israelí con su generoso clima, sus verdes valles y ondulantes cerros, gustoso podrá cobijar a todos los judíos que lo quieran hacer, y volcar así a nuestro favor la proporción con la población árabe allí existente, que superará en mucho a la judía cuando menos lo imaginemos.
Es evidente que los asentamientos más antiguos han experimentado un crecimiento natural tal, que torna su desmantelamiento por demás problemático. En ese caso no habrá otra solución que introducirlos dentro del paquete a discutir.
Para conformar a su tío del norte, el gobierno israelí comenzó a desmantelar algunas colonias ilegales. Pero los colonos, burlándose de la autoridad, volvieron a incurrir una y otra vez en el mismo delito, amparados por los partidos de derecha que amenazan constantemente al primer ministro con romper la coalición.
Es fácil suponer que esas amenazas hicieron que Netanyahu, en el esperado discurso que pronunció en la Universidad de Bar Ilan, se olvidara por completo de referirse al desmantelamiento de las colonias. Parece ser que Obama, satisfecho por la decisión del primer ministro de permitir el establecimiento de dos estados en la región, también se olvidó de lo mismo. Pero los que no se olvidaron son los árabes, quienes consideran a esa omisión, junto a otras condiciones previas exigidas en el discurso, vallas insalvables que les imposibilitan sentarse a negociar.
Samuel Auerbach.
Los colonos tienen a su disposición la Galilea, físicamente en nada inferior a la Cisjordania, como lugar alternativo para instalar sus hogares. Ese imponderable territorio israelí con su generoso clima, sus verdes valles y ondulantes cerros, gustoso podrá cobijar a todos los judíos que lo quieran hacer, y volcar así a nuestro favor la proporción con la población árabe allí existente, que superará en mucho a la judía cuando menos lo imaginemos.
Es evidente que los asentamientos más antiguos han experimentado un crecimiento natural tal, que torna su desmantelamiento por demás problemático. En ese caso no habrá otra solución que introducirlos dentro del paquete a discutir.
Para conformar a su tío del norte, el gobierno israelí comenzó a desmantelar algunas colonias ilegales. Pero los colonos, burlándose de la autoridad, volvieron a incurrir una y otra vez en el mismo delito, amparados por los partidos de derecha que amenazan constantemente al primer ministro con romper la coalición.
Es fácil suponer que esas amenazas hicieron que Netanyahu, en el esperado discurso que pronunció en la Universidad de Bar Ilan, se olvidara por completo de referirse al desmantelamiento de las colonias. Parece ser que Obama, satisfecho por la decisión del primer ministro de permitir el establecimiento de dos estados en la región, también se olvidó de lo mismo. Pero los que no se olvidaron son los árabes, quienes consideran a esa omisión, junto a otras condiciones previas exigidas en el discurso, vallas insalvables que les imposibilitan sentarse a negociar.
Samuel Auerbach.
viernes, 19 de junio de 2009
El fin justifica los medios
“El fin justifica los medios”, conocido refrán que hoy los españoles completan diciendo sabiamente “pero no cuando el medio es el crimen”, a raíz del reciente atentado perpetrado por la organización Eta, en el que costó la vida del policía Eduardo Puelles García. Condenas de distintas fuentes fueron escuchadas a través de la televisión española. Minutos de silencio en todo el pueblo en memoria de la víctima, por parte del oficialismo y la oposición. La televisión española vuelca al mundo con toda su potencia, el unánime y profundo dolor que el crimen provocó en el pueblo y en las esferas políticas. Yo también condeno el atentado como estoy seguro también lo condena el mundo civilizado. Pero nunca vimos a la prensa española condenar los atentados que el terrorismo efectúa en Israel. Por su causa han dejado existir no sólo una persona, sino una indiscriminada cantidad de vidas en un instante. Y fueron cientos las muertes entre mujeres, niños y ancianos. Y fueron miles los heridos y muchos los inválidos que resultaron. Deportistas, alumnos, mujeres embarazadas, etc., etc. Y fueron muchos los atentados. Pero fueron nulas las repulsas y frecuente su difusión minimizada por la prensa española, que a veces tácitamente los parecía justificar. Parece ser que para los medios de difusión en España, ese sabio agregado al conocido refrán, no es aplicable cuando las víctimas son israelíes.
Samuel Auerbach
Samuel Auerbach
miércoles, 10 de junio de 2009
Una oportunidad distinta
No se puede negar ni dejar de valorar las buenas intenciones de Obama. Es indiscutible que con su discurso en El Cairo, en el que no faltó nada de lo necesario para los fines propuestos,y en el faltaron detalles que podrían entorpecerlos,logró lo que parecía imposible: simpatía hacia los americanos de gran parte del mundo musulmán. Lo consiguió no obstante la conocida intolerancia que el islam profesa a las culturas ajenas, en especial a la de los EEUU y a la del mundo occidental, y que se transforma en el odio que impulsa al terrorismo en Israel y en el mundo entero. Con su fluida, clara y espontánea elocuencia en la que no olvidó a su abuelo musulmán, logró al cabo de una hora, volcar hacia él y a su país, las simpatías que nunca les fueron dadas por gran parte del islam. Logró expresar que mantiene en toda su integridad el tradicional apoyo a nuestro país, sin que nadie del recinto le tire un zapato, sin que esas palabras eviten el estruendoso aplauso al final de su histórico discurso. Aplaudieron con entusiasmo al mandatario americano que, con el fiel de la justiciera balanza marcando el cero, les ofreció su sincera ayuda.
Puede ser que este final feliz traiga consigo otro que no estuvo al alcance de ninguno de sus antecesores: la paz en Israel. La exigencia árabe de que nosotros devolvamos “todos” los territorios retenidos desde la guerra de los seis días y el retorno a sus hogares en Israel de millones de palestinos, son enormes escollos tan difíciles de sortear, como lo es conseguir la deposición de las armas en manos de grupos que nos amenazan, y el reconocimiento unánime del derecho que le asiste a Israel de existir en la región. Pero la esperanza de paz, ingrediente natural en el alma de todos los judíos, se ve reforzada ahora con Obama, que nos brinda una distinta oportunidad para llegar a ella. No hay que dejarla pasar.
Samuel Auerbach.
Puede ser que este final feliz traiga consigo otro que no estuvo al alcance de ninguno de sus antecesores: la paz en Israel. La exigencia árabe de que nosotros devolvamos “todos” los territorios retenidos desde la guerra de los seis días y el retorno a sus hogares en Israel de millones de palestinos, son enormes escollos tan difíciles de sortear, como lo es conseguir la deposición de las armas en manos de grupos que nos amenazan, y el reconocimiento unánime del derecho que le asiste a Israel de existir en la región. Pero la esperanza de paz, ingrediente natural en el alma de todos los judíos, se ve reforzada ahora con Obama, que nos brinda una distinta oportunidad para llegar a ella. No hay que dejarla pasar.
Samuel Auerbach.
viernes, 5 de junio de 2009
¿Que esperaba Israel que Obama dijera?
Bueno, decir Israel es decir algo muy amplio. Su pueblo esperaba que dijera, cuando habló en la Universidad de El Cairo, palabras acordes a cada una de las diferentes opiniones que por él se pasean. Pensándolo bien, sólo existen en Israel dos opiniones principales completamente opuestas. Una es "la derecha” y a los otros se la conoce como "la izquierda”. Aunque las dos partes abogan por tratativas que conduzcan a la paz, la diferencia estriba en la entrega de territorios. "La derecha" quiere llegar a la paz con los árabes sin entregarlos. Ni si quiera deben formar parte de la lista de temas a tratar. Para ello propone dos alternativas. No hay necesidad que nazca un estado árabe. En su lugar, una próspera “economía árabe” en donde tendrán buena comida. La otra alternativa, si es que la anterior no satisface a los primos, sería pedir permiso al rey Hussein, nuestro buen vecino del este, para instalar en su territorio el soñado estado de los palestinos. Cualquier cosa con tal de no entregar nada, absolutamente nada de los sagrados territorios que una vez formaron parte de los antiguos reinos de Judea e Israel. En aquel entonces no existían los palestinos, por lo cual no existe razón alguna para que hoy se instalen agrupados como país dentro de lo que fueron esos reinos. Por supuesto, según ellos, el discurso del presidente de los EEUU en la universidad de El Cairo, un desastre, digno de un antisemita.
La izquierda salió bailando a la calle después del discurso. Obama dijo exactamente lo que ellos proponen: dos estados para dos pueblos, y el derecho de Israel de existir con fronteras seguras al lado de un Estado Palestino, cuyos límites se fijarán en las tratativas de paz que las partes interesadas habrán de llevar a cabo.
Es improcedente discutir si la historia recuerda que hubo, o que nunca hubo palestinos en la zona. Lo real es que los palestinos existen y no vinieron recién. Recordemos que los judíos los reconocieron en el momento en que se decretó la partición de Palestina. ¿Qué hubiera pasado si los árabes no se hubieran opuesto?. Con toda seguridad el territorio de Israel hubiera sido mucho más reducido del que podrá resultar una vez concluídas las tratativas de paz, tratativas que la derecha obstaculiza a causa de sus inaceptables pretenciones.
Samuel Auerbach
La izquierda salió bailando a la calle después del discurso. Obama dijo exactamente lo que ellos proponen: dos estados para dos pueblos, y el derecho de Israel de existir con fronteras seguras al lado de un Estado Palestino, cuyos límites se fijarán en las tratativas de paz que las partes interesadas habrán de llevar a cabo.
Es improcedente discutir si la historia recuerda que hubo, o que nunca hubo palestinos en la zona. Lo real es que los palestinos existen y no vinieron recién. Recordemos que los judíos los reconocieron en el momento en que se decretó la partición de Palestina. ¿Qué hubiera pasado si los árabes no se hubieran opuesto?. Con toda seguridad el territorio de Israel hubiera sido mucho más reducido del que podrá resultar una vez concluídas las tratativas de paz, tratativas que la derecha obstaculiza a causa de sus inaceptables pretenciones.
Samuel Auerbach
Fango muy espeso
La extrema derecha de Israel está usando lo mismos métodos usados por todos los extremista en el mundo, en Argentina, en Venezuela, en el medio oriente y en el oriente, para desacreditar al que no piensa como ellos. Pancartas, insultos, fotomontajes y mentiras contra Obama, los tendrá ocupados de aquí en adelante. No les interesa otra cosa que ver a su sueño de la patria grande de sus antepasados, hecho realidad. Lo triste y sumamente peligroso es que este gobierno los apoya. Para el mundo no es el gobierno el que así procede, es Israel. Los que queremos un poco de tranquilidad estamos incluidos, y lo merecemos por que no hemos hecho nada para no llegar a esto. Sí, acuso a nuestra izquierda moderada que no aceptó a formar parte del gobierno cuando se le ofreció la oportunidad. Qué importancia tenía la estúpida rotación en la silla de la primera magistratura, frente al caos que nos espera y la aislamiento mundial que nos amenaza. Pobre nuestra esperanza que apenas se arrastra sobre ese fango tan espeso. Cuan débil es la luz que nos hace ver al final del camino. Pero la luz no se apagó. Israel siempre demostró tener las fuerzas y cerebros necesarios para sobrevivir en situaciones muy difíciles. El judío dijo y seguirá diciendo, “si nos salvamos del faraón, también nos salvaremos ahora”.
Samuel Auerbach
Samuel Auerbach
martes, 2 de junio de 2009
La paz a su manera.
Es cierto que los pueblos tienen el gobierno que se merecen, pero también es cierto que muchos pueblos son víctimas de sus propios gobiernos. Si bien el resultado de las últimas elecciones dio por resultado a la coalición que hoy gobierna a Israel, no significa que esa coalición haga lo que más le conviene al pueblo al negar la premisa “Dos estados para dos pueblos”, aceptada por el anterior gobierno, por su fiel aliado, el mundo occidental y muchos países árabes. Ese principio era el portón que al abrirlo, nos permitiría transitar por el camino que podría conducir a la paz. No existe otro portón que lo haga. Las alternativas propuestas son inaceptables. El jeroglífico “dos economías para dos pueblos” o pedir a Jordania que done parte de sus tierras a los palestinos, son proposiciones utópicas, como vulgarmente se dice, “no tienen pie ni cabeza”. Por otro lado es contradictorio no aceptar a un estado palestino como vecino, pero sugerir que se instale en un lindero territorio ajeno, comprometiendo así las buenas relaciones que mantenemos con uno de los pocos países árabes que aún nos respetan. De esto se deduce que Israel aceptaría el famoso principio, pero con la condición que su concreción no signifique la entrega de territorios, tan caros para nuestra extrema derecha, que ahora manda para desdicha de los que estamos cansados de conflictos. Si tanto luchamos para que nos reconozcan como país soberano en esta región, también debemos reconocer el derecho de existir de los palestinos compartiendo la zona, como lo reconoció Ben Gurión al aceptar la partición de Palestina. Es evidente que las condiciones cambiaron desde ese entonces, como también los límites demarcados. El panorama político de la región no es el mismo. Esos asuntos como todos los demás concernientes, se discutirían en la mesa de la paz, que ni si quiera puede comenzar a deliberar por que este gobierno mantiene cerrado herméticamente a ese portón. Es ridículo querer concertar una paz con un estado que no existe. Por lo tanto nuestro gobierno no quiere la paz. O mejor dicho, quiere la paz a su manera. Quiere un fuerte ejército que asegure la paz a un país más extenso, pero inestable y constantemente amenazado.
Samuel Auerbach.
Samuel Auerbach.
viernes, 29 de mayo de 2009
No tener esperanzas es morir un poco.
El futuro de Israel es vista por muchos judíos de allende los mares, con decepción y preocupación. Las tratativas de paz que no llegan a su fin, las guerras y los atentados que no cesan, les hacen creer que los israelíes sienten lo mismo. Pero la realidad es otra. ¿Acaso se olvidaron que los judíos tenemos algo que llevamos muy adentro desde que se derribaron los templos que nos hace felices?. Es algo que nos saca de la penumbra y nos hace ver la luz por lejos que esté. Ese algo se llama ESPERANZA que es lo último que perderemos porque cuando falta, se muere un poco. Todos aquí estamos esperanzados en que, tarde o temprano, no tendremos enemigos en derredor. Con ese sentimiento nació el Estado de Israel. Lo demuestra su himno, “Hatikva”.
Es cierto que seguiremos en estado de guerra durante no sé cuanto tiempo más. Pero vivimos tranquilos porque la esperanza es el motor que pone en acción la fuerza necesaria para ser dichosos en la dversidad, adversidad que se neutraliza en nuestros corazones por la dicha de vivir en un país en el que todo su contenido es nuestro, en el que los judíos somos mayoría, en el que nadie nos denigra por el sólo hecho de serlo, en el que nuestros hijos se crían en igualdad y libres de prejuicios, en el que los soldados de su glorioso ejército arriesgan sus vidas para defendernos cuando es necesario. Mientras que a esos judíos de allende los mares, con peligrosos fanáticos que rodean sus hogares y lastiman su alma, los insultan, los subestiman, y los amenazan de muerte, ¿quién los defiende?. ¿Existe alguien allí con posibilidad de detener a esas hordas antisemitas, o simplemente, de hacerlas callar?. Nuestra preocupada diáspora no debe olvidar que la pequeña Israel es el único hogar que tenemos los judíos. Esperanza mediante, la luz de la paz brillará en su cielo.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
Es cierto que seguiremos en estado de guerra durante no sé cuanto tiempo más. Pero vivimos tranquilos porque la esperanza es el motor que pone en acción la fuerza necesaria para ser dichosos en la dversidad, adversidad que se neutraliza en nuestros corazones por la dicha de vivir en un país en el que todo su contenido es nuestro, en el que los judíos somos mayoría, en el que nadie nos denigra por el sólo hecho de serlo, en el que nuestros hijos se crían en igualdad y libres de prejuicios, en el que los soldados de su glorioso ejército arriesgan sus vidas para defendernos cuando es necesario. Mientras que a esos judíos de allende los mares, con peligrosos fanáticos que rodean sus hogares y lastiman su alma, los insultan, los subestiman, y los amenazan de muerte, ¿quién los defiende?. ¿Existe alguien allí con posibilidad de detener a esas hordas antisemitas, o simplemente, de hacerlas callar?. Nuestra preocupada diáspora no debe olvidar que la pequeña Israel es el único hogar que tenemos los judíos. Esperanza mediante, la luz de la paz brillará en su cielo.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
Los asentamientos
Los asentamientos son producto de una política que mantuvieron los sectores de extrema derecha israelí, con el equivocado visto bueno de los gobiernos que se sucedieron después de la guerra de los seis días. Tienen como finalidad anexar “de facto” los terrenos conquistados y no ser devueltos jamás, dificultando el acercamiento de las partes interesadas a una mesa de negociaciones. Falso pretexto de algunos: seguridad para Israel que de esta manera aleja las fronteras de los centros poblados. Unos pocos kilómetros no son ninguna seguridad. Por otro lado, los asentamientos también son poblados que se instalan en su pretendida línea fronteriza, lo que desvirtúa y contradice esa explicación. La Cisjordania era parte de los reinos bíblicos judíos y es una buena oportunidad para recuperarlos. Pero la extrema derecha, que no tiene en cuenta que se terminaron esos tiempos en que se podía decir “aquí me quedo y de aquí no me voy”, tarde o temprano serán desalojados en cumplimiento con premisas internacionales, y para hacer que los territorios retenidos vuelvan a jugar el papel de carta de triunfo que otorgue fronteras seguras y la paz que el pueblo de Israel tanto ansía. El hecho de desmantelar todos los asentamientos, no significa que todos los territorios cuestionados serán devueltos. La devolución estará sujeta a tratativas que se inicien conforme a condiciones preestablecidas y que conduzcan a fronteras seguras para Israel.
El gobierno actual, para conformar a su tío del norte, comenzó a desmantelar algunos asentamientos ilegales. Pero los colonos en vez de preocuparse, vuelven sonriendo, con mayor entusiasmo y sin perder tiempo, a incurrir en el mismo delito amparados por los partidos de derecha que, sentados frente a la mesa de deliberaciones, amenazan constantemente al primer ministro. Un verdadero caos producto de una ausencia total de autoridad.
No es interesante saber cuales son los asentamientos legales y cuales no lo son. Todos tienen que ser considerados ilegales y todos deben ser tratados de la misma forma. Es evidente que algunos entre los mas antiguos, han experimentado un crecimiento natural tal, que torna su desmantelamiento por demás problemático. En ese caso no habrá otra solución que introducirlos dentro del paquete a discutir en las tratativas de paz.
Los pobladores desalojados de las colonias que fueron permitidas en su oportunidad, habrán de ser indemnizados como corresponde. Se les ofrecería lugares alternativos como ser la Galilea, físicamente en nada inferior a la Cisjordania. Ese imponderable Galil con su generoso clima, sus verdes valles y ondulantes cerros, gustoso recibiría a todos los judíos que quieran instalar allí sus lares, y volcar a nuestro favor la proporción con la población árabe allí existente, que superará en mucho a la judía cuando menos lo imaginemos.
Samuel Auerbach.
El gobierno actual, para conformar a su tío del norte, comenzó a desmantelar algunos asentamientos ilegales. Pero los colonos en vez de preocuparse, vuelven sonriendo, con mayor entusiasmo y sin perder tiempo, a incurrir en el mismo delito amparados por los partidos de derecha que, sentados frente a la mesa de deliberaciones, amenazan constantemente al primer ministro. Un verdadero caos producto de una ausencia total de autoridad.
No es interesante saber cuales son los asentamientos legales y cuales no lo son. Todos tienen que ser considerados ilegales y todos deben ser tratados de la misma forma. Es evidente que algunos entre los mas antiguos, han experimentado un crecimiento natural tal, que torna su desmantelamiento por demás problemático. En ese caso no habrá otra solución que introducirlos dentro del paquete a discutir en las tratativas de paz.
Los pobladores desalojados de las colonias que fueron permitidas en su oportunidad, habrán de ser indemnizados como corresponde. Se les ofrecería lugares alternativos como ser la Galilea, físicamente en nada inferior a la Cisjordania. Ese imponderable Galil con su generoso clima, sus verdes valles y ondulantes cerros, gustoso recibiría a todos los judíos que quieran instalar allí sus lares, y volcar a nuestro favor la proporción con la población árabe allí existente, que superará en mucho a la judía cuando menos lo imaginemos.
Samuel Auerbach.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Las ansias de un pueblo
Los EEUU son los únicos aliados de Israel y siguen queriendo su bien. No hay que permitir que el odio y el fanatismo reinante en las esferas gubernamentales enfríen su tradicional apoyo. En su reciente encuentro con Obama, Netanyahu enfatizó el problema Iraní, que lo usó como pantalla de humo para eludir la cuestión de los asentamientos y el principio “Dos estados para dos pueblos”. La autorización otorgada a compañías constructoras justamente antes de su viaje, no deja de ser una descarada ofensa, a quien se sabía hiría a pedir el desalojo de los asentamientos. Precipitada medida inspirada por sectores que no se pueden desprender del sueño bíblico de la patria grande, y que se niegan por ende, a propender la creación de un estado palestino en la zona. Esos mismos sectores, que durante dos mil años mantuvieron unido al pueblo de Israel para plasmar, por fin, su reunificación en un estado modelo, esos mismos sectores con su odio y fanatismo, lo pueden echar todo a perder. Inútil pretender que cambien sus sentimientos y pretensiones. Fueron siempre así y continuarán siendo así. Pero odio y fanatismo no deben gobernar. Los gobiernos deben ser suficientemente fríos y sobrios para que sus determinaciones estén libres de sentimientos que encubran y entorpezcan la lógica y la razón, y les permitan elegir libremente el camino que mejor convenga a su pueblo. Sólo alienta la esperanza de que el primer ministro se ilumine a tiempo, y fríamente gire el timón de su nave en la única dirección que todo el pueblo con ansias espera: ¡PAZ!!!
Samuel Auerbach
Samuel Auerbach
martes, 19 de mayo de 2009
¿Vendrá el mesías?
Después de la guerra de los 6 días, el consenso general fue mantener los territorios como carta de triunfo para la negociaciones, y devolverlos a cambio de una paz duradera con fronteras seguras. Lo prueba el hecho de que nunca fueron oficialmente anexados ni nunca fueron delimitadas fronteras que los involucren. Se devolvió el Sinai cuando la paz con Egipto estaba asegurada. Pero la extrema derecha, con su sueño de la patria grande de nuestros antepasados bíblicos, comenzó a instalarse en el resto de los territorios retenidos, amparados por las coaliciones que los sucesivos gobiernos se vieron obligados a concertar para tener estabilidad, y por la “vista gorda” de nuestro gran y, me atrevo a decir, único sincero aliado: los Estados Unidos de Norte América. Pero resulta que ahora, con Obama como presidente, esa “vista gorda” repentinamente enflaqueció, introduciendo a nuestro nuevo primer ministro en un callejón cuya su salida yo no veo, ni creo que tampoco él la vea. Su situación se torna aún mas compleja si se tiene en cuenta que la derecha que lo llevó al poder, declara sin frenos que se opone terminantemente al principio de “Dos estados para dos pueblos” sostenido por el país del norte, el mundo occidental y muchos países árabes.
Este mal rato lo hubiera evitado de haber aceptado alternar la silla de la primera magistratura con Kadima. A esos partidos se hubieran plegado otros de centro-izquierda, dando a luz un gobierno democrático y liberal, con verídicas intenciones de alcanzar la paz con los árabes, y sin la gran influencia de sectores extremistas, que molestan tanto para llegar a un acuerdo de paz, como molestan los extremistas árabes. No quiso compartir ese honor. Lo quiso todo para él, aún sometiéndose a los postulados de esos partidos que lo puede derribar si no cumple con sus pactos. Sólo existen dos caminos a seguir: deshacer el gobierno recientemente establecido, o perder el apoyo logístico y económico de los EEUU. Prohibido terminantemente llegar a esto. Siempre dije que si no fuera por el tío Sam, hace tiempo que habríamos vuelto a deambular por el mundo como lo hicimos después de la destrucción del segundo templo. Podría haber otra solución: convencer a Obama que se una a las filas de nuestra extrema derecha. Entonces seguro que vendrá el mesías montado en su caballo blanco, y entrará a Jerusalem por la puerta tapiada de La Misericordia enarbolando dos banderas, la de la estrella de David y la de las bandas y estrellas.
Samuel Auerbach.
Este mal rato lo hubiera evitado de haber aceptado alternar la silla de la primera magistratura con Kadima. A esos partidos se hubieran plegado otros de centro-izquierda, dando a luz un gobierno democrático y liberal, con verídicas intenciones de alcanzar la paz con los árabes, y sin la gran influencia de sectores extremistas, que molestan tanto para llegar a un acuerdo de paz, como molestan los extremistas árabes. No quiso compartir ese honor. Lo quiso todo para él, aún sometiéndose a los postulados de esos partidos que lo puede derribar si no cumple con sus pactos. Sólo existen dos caminos a seguir: deshacer el gobierno recientemente establecido, o perder el apoyo logístico y económico de los EEUU. Prohibido terminantemente llegar a esto. Siempre dije que si no fuera por el tío Sam, hace tiempo que habríamos vuelto a deambular por el mundo como lo hicimos después de la destrucción del segundo templo. Podría haber otra solución: convencer a Obama que se una a las filas de nuestra extrema derecha. Entonces seguro que vendrá el mesías montado en su caballo blanco, y entrará a Jerusalem por la puerta tapiada de La Misericordia enarbolando dos banderas, la de la estrella de David y la de las bandas y estrellas.
Samuel Auerbach.
jueves, 14 de mayo de 2009
Los territorios
Aunque Siria y Jordania aplaudan el plan de EEUU basado en el principio “Paz por territorios”, Israel no debe ceder un sólo centímetro de las tierras que actualmente ocupa mientras países como Irán y todos los grupos terroristas que ese país auspicia, no reconozcan el derecho de existir de Israel como estado soberano en el medio oriente, mientras no depongan las armas que apuntan hacia ella y no ofrezcan fehacientes pruebas que tiendan a la paz. La dolorosa retirada de Gush Katif, confirma esta afirmación. Fue un gesto amistoso israelí que no cambió en absoluto la mentalidad de Hamás sino que, por el contrario, fortaleció sus posiciones guerreras. ¿Acaso es posible que ese fuerte bloque terrorista deponga las armas y algún día tienda una mano amistosa a Israel? No creo que nuestra generación lo vea. El odio que desde su niñez sus integrantes mamaron en sus casas y reforzaron en sus mezquitas, les ha borrado la lógica en sus cerebros. Declaran sin tapujos que en el medio oriente se instaló una bandada de malditos judíos armados que se adueñaron de sus tierras. Hace algunos años Israel actuaba bajo la premisa “No entablar conversaciones con terroristas”, que luego acertadamente cambió por “Sólo con el enemigo se debe tratar la paz”. ¿Entonces qué hacer si el enemigo piensa que la paz sólo se obtendrá eliminando o desalojando de la zona hasta el último israelí?.
¿Todo el pueblo palestino piensa así, todo el pueblo palestino es terrorista? A pesar que muchos israelíes crean que así es, que no hay con quién hablar, que son todos iguales, que todos los odian, pienso que la mayoría acepta como solución al conflicto árabe-israelí, el establecimiento en la región dos estados para dos pueblos, y que no lo expresan por cuidar sus vidas. Es con sus representante con quienes se debe hablar. Pero quien los representa en la actualidad es la Autoridad Palestina, que ha perdido la primer parte de su nombre. El grupo terrorista Hamás se encargó de ello. Son ellos los que por la fuerza juegan con el destino del pueblo palestino, son ellos los que se incautaron de la autoridad atemorizando y asesinando a los que pensaban de otra manera. ¿Qué hacer entonces?. Mientras el enemigo no modifique sus principios, Israel debe fortalecer al máximo sus medios de defensa y, como dije más arriba, no ceder un solo centímetro de las tierras que actualmente Israel ocupa, mantener controlado por el ejército los territorios motivo del litigio, y abstenerse de auspiciar acciones que tiendan a colonizarlos, acciones que tanto desacreditan la sinceridad de nuestras intenciones de paz.
Una última pregunta: ¿qué hacer si el enemigo vuelve a provocar? No es muy probable. “Plomo fundido” les brindó una buena lección. Si aún así, esa situación se vuelve a producir, creo que no hay otra solución que un “Plomo fundido segunda edición” en defensa del pueblo, pero esta vez, con una precisa aclaración previa de los motivos a las organizaciones mundiales que ya saben cómo Israel se defiende, recabando de ellos otras alternativas eficientes que satisfagan si es que las tienen y, como siempre, sin dar importancia a la reacción del mundo antisemita, que volverá a aprovechar la oportunidad para vomitar su odio innato. No es ideal el panorama que se presenta, con “Plomo fundido” o sin él. La soñada paz la veo lejos y aunque sin acciones bélicas, vivimos continuamente amenazados, pero con la eterna esperanza que la paz algún día llegará a pesar de todo.
Samuel Auerbach
¿Todo el pueblo palestino piensa así, todo el pueblo palestino es terrorista? A pesar que muchos israelíes crean que así es, que no hay con quién hablar, que son todos iguales, que todos los odian, pienso que la mayoría acepta como solución al conflicto árabe-israelí, el establecimiento en la región dos estados para dos pueblos, y que no lo expresan por cuidar sus vidas. Es con sus representante con quienes se debe hablar. Pero quien los representa en la actualidad es la Autoridad Palestina, que ha perdido la primer parte de su nombre. El grupo terrorista Hamás se encargó de ello. Son ellos los que por la fuerza juegan con el destino del pueblo palestino, son ellos los que se incautaron de la autoridad atemorizando y asesinando a los que pensaban de otra manera. ¿Qué hacer entonces?. Mientras el enemigo no modifique sus principios, Israel debe fortalecer al máximo sus medios de defensa y, como dije más arriba, no ceder un solo centímetro de las tierras que actualmente Israel ocupa, mantener controlado por el ejército los territorios motivo del litigio, y abstenerse de auspiciar acciones que tiendan a colonizarlos, acciones que tanto desacreditan la sinceridad de nuestras intenciones de paz.
Una última pregunta: ¿qué hacer si el enemigo vuelve a provocar? No es muy probable. “Plomo fundido” les brindó una buena lección. Si aún así, esa situación se vuelve a producir, creo que no hay otra solución que un “Plomo fundido segunda edición” en defensa del pueblo, pero esta vez, con una precisa aclaración previa de los motivos a las organizaciones mundiales que ya saben cómo Israel se defiende, recabando de ellos otras alternativas eficientes que satisfagan si es que las tienen y, como siempre, sin dar importancia a la reacción del mundo antisemita, que volverá a aprovechar la oportunidad para vomitar su odio innato. No es ideal el panorama que se presenta, con “Plomo fundido” o sin él. La soñada paz la veo lejos y aunque sin acciones bélicas, vivimos continuamente amenazados, pero con la eterna esperanza que la paz algún día llegará a pesar de todo.
Samuel Auerbach
sábado, 9 de mayo de 2009
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
La guerra que el grupo terrorista islámico Hamás provocó en Gaza, obtuvo los fines que ellos se propusieron. Su astuto y siniestro plan no fracasó. El objetivo era enardecer a los que apoyan su causa, y obtener el repudio y la condena de Israel a toda costa. Lo consiguió en un importante sector del mundo que aún mantiene sus ojos cerrados frente a la realidad. Un importante sector del mundo que no quiere ver que los ocho años de continuos bombardeos, fueron una clara invitación a Israel para que comience a actuar en defensa propia, y haga caer a la mayor cantidad posible de inocentes que ellos mismos empujaron a la hoguera. Está demostrado. Los escudos humanos a punta de pistola, los arsenales en las viviendas particulares, en los edificios públicos, en las escuelas, en los hospitales y en las mezquitas, son una prueba clara de esa premeditada y maquiavélica estrategia. Ese importante sector del mundo no quiere ver que cayeron muchos inocentes porque sus propios correligionarios les impedían escapar, haciendo vanas las continuas advertencias que el ejército israelí varias veces les dirigió.
El resto del mundo que mantiene sus ojos bien abiertos, sabe que los que los cierran para no ver cómo Hamás sacrificó alevosamente a sus hijos en aras de inaceptables ideas, se convierten en sus aliados, en cómplices que en la profundidad de su ser, no descartan la desaparición del estado de Israel como solución al conflicto árabe-israelí, tal como lo sueña Hamás, Irán, Hisballah, etc., etc., etc.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
El resto del mundo que mantiene sus ojos bien abiertos, sabe que los que los cierran para no ver cómo Hamás sacrificó alevosamente a sus hijos en aras de inaceptables ideas, se convierten en sus aliados, en cómplices que en la profundidad de su ser, no descartan la desaparición del estado de Israel como solución al conflicto árabe-israelí, tal como lo sueña Hamás, Irán, Hisballah, etc., etc., etc.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
jueves, 30 de abril de 2009
Un cuento corto (continuación)
Ese joven judío que era feliz trabajando en ambientes judíos, que emigró a Israel con su familia para ampliar ese ambiente que tanto le satisfacía, que lloró de emoción al sentir suyo todo lo que el país de los judíos le ofrecía, ese joven del cuento no era religioso. No fue criado en ese ambiente a pesar que sus educandos, en cierta forma lo fueron. Sólo le hicieron cumplir con los mínimos ritos que la religión judía impone, la circuncisión y el Bar Mitzva, y enviado a una escuela judía laica, con el loable fin de mantener su mente libre de convicciones ajenas que puedan influir sobre las suyas, cuando sea mayor y capaz de discernir. Y cuando fue capaz de discernir, se auto definió de esta manera:
“No soy ateo a pesar de no ser religioso. No acepto ningún rito que involucre el cumplimiento de prácticas rituales, distintas en cada religión, para hacer cumplir leyes religiosas bajo la amenaza del castigo divino. Sé que hay algo que está por encima de todo, algo que no puedo definir y del que, en momentos desesperados en que la lógica y el raciocinio dejan de actuar, clamamos la ayuda que ningún ser viviente nos puede ofrecer. No creo que pueda existir alguien que defina a ese algo. El cerebro del hombre, el rey de la naturaleza, está hecho para complicadas actividades, pero no para eso. Esa naturaleza del cual él es el rey, no le ofreció los medios para hacerlo. Pero el ser humano no dan el brazo a torcer. Si no lo sabe se lo imagina y lo da por cierto. En forma paralela, respeto al sincero creyente, sin importar el credo que fuere. Me siento libre, encuadrando mi comportamiento de manera de no ofender, no herir y ayudar a vivir. No acepto hablarle ni cantarle a alguien que no sé si me escucha. Por otra parte no alcanzo a entender el porqué de usar algo tan terrenal como es el habla, para transmitirle lo que pedimos, cuando, siendo tan poderoso, debe tener la posibilidad de saber lo que pensamos" .
Ese joven del cuento corto, ¿es judío, o no lo es? ¿Existe el judío no religioso? El judaísmo comenzó como religión, que era una de las tantas formas de dar una explicación a todo lo existente y a una supuesta vida eterna después de la muerte. Cada, grupo humano, tribu o sociedad de entonces confeccionaba su propia religión, atribuyendo la autoría del universo y de normas de vida societaria a su inmortal Dios, Diosa o Dioses que los asemejaban al hombre, aunque a veces esa semejanza nada tenía que ver con el ser humano. En los ritos, para reverenciarlo, figuraban los sacrificios, oraciones y la repetición periódica de cuentos imaginados o reales, que se fueron transformado por la acción del tiempo. Los componentes de la naturaleza y la interpretación de los sueños, muchas veces producto del estado de trance y auto sugestión, formaban parte en la composición de los rituales, a veces sanguinarios, a los que el creyente se sometía. A esos seres superiores se le atribuían el causante de los hechos naturales que consideraban justos, que producían beneficio y placer. Pero hipócritamente se los ignoraban frente al dolor humano, frente a la injusticia. Los que no querían pecar por hipócritas, justificaban las desgracias como castigo que cielo aplicaba por alguna ofensa que el mortal le habría proferido. Esos seres superiores ¿son bondadosos o son déspotas que no saben perdonar?. Si embargo el Dios de los judíos perdona los pecados religiosos cometidos durante el año, siempre y cuando el creyente cumpla con los preceptos impuestos en el día del perdón. Por otro lado, un importante rabino, ministro en el gobierno de Israel en aquel entonces, atribuyó la causa de un accidente acaecido el 11 de junio de 1985 en el que murieron 19 niños, a un castigo que Dios aplicó a la ciudad a la cual las víctimas pertenecían, por no respetar el descanso del sábado.
¿Pruebas de la existencia de Dios, para qué? No es necesario. Lo importante es creer, tener fé. No deja de ser un efectivo alivio a dolores espirituales de mucha gente, y una respuesta a preguntas, cada vez en menor cantidad, que el hombre no sabe responder. Pero no olvidemos que también fue motivo de masacres, ultrajes, violaciones y muchas guerras entre los seres humanos.
Aunque el religioso judío no lo acepte, ese joven del cuento corto era tan judío como él, no por que su madre era judía, no por que estaba circuncidado, no por su Bar Mitzva, no porque se casó bajo “jupá”, sino simplemente por que se sentía judío. Así como el antisemitismo o el anti judaísmo como quiera llamarse, es un sentimiento que no admite razones, el judaísmo también lo es.
No se debe negar la utilidad de la religión. Todos nuestros antepasado fueron religiosos. Sin ella el judaísmo no hubiera llegado al siglo XXI como llegó. Pero el pensamiento de gran parte del pueblo judío evolucionó al compás del resto de los pueblos occidentales, y tiene el derecho de a ser distinto al de sus ancestros. Hoy existe un país en el que los judíos, creyentes o no, se han concentrado. Una ejemplar democracia cuyas leyes laicas se mezlan con las religiosas, impuestas por fuertes partidos teocráticos que aún piensan que el judío no religioso no es judío, o en el mejor de los casos, es “judío no genuino” como se lo llamó en algún lugar. Son leyes religiosas que entorpecen el normal desarrollo del país, y que con sus prohibiciones complican la vida de un amplio sector de la población, incluyendo la de ese joven del cuento corto.
Samuel Auerbach
“No soy ateo a pesar de no ser religioso. No acepto ningún rito que involucre el cumplimiento de prácticas rituales, distintas en cada religión, para hacer cumplir leyes religiosas bajo la amenaza del castigo divino. Sé que hay algo que está por encima de todo, algo que no puedo definir y del que, en momentos desesperados en que la lógica y el raciocinio dejan de actuar, clamamos la ayuda que ningún ser viviente nos puede ofrecer. No creo que pueda existir alguien que defina a ese algo. El cerebro del hombre, el rey de la naturaleza, está hecho para complicadas actividades, pero no para eso. Esa naturaleza del cual él es el rey, no le ofreció los medios para hacerlo. Pero el ser humano no dan el brazo a torcer. Si no lo sabe se lo imagina y lo da por cierto. En forma paralela, respeto al sincero creyente, sin importar el credo que fuere. Me siento libre, encuadrando mi comportamiento de manera de no ofender, no herir y ayudar a vivir. No acepto hablarle ni cantarle a alguien que no sé si me escucha. Por otra parte no alcanzo a entender el porqué de usar algo tan terrenal como es el habla, para transmitirle lo que pedimos, cuando, siendo tan poderoso, debe tener la posibilidad de saber lo que pensamos" .
Ese joven del cuento corto, ¿es judío, o no lo es? ¿Existe el judío no religioso? El judaísmo comenzó como religión, que era una de las tantas formas de dar una explicación a todo lo existente y a una supuesta vida eterna después de la muerte. Cada, grupo humano, tribu o sociedad de entonces confeccionaba su propia religión, atribuyendo la autoría del universo y de normas de vida societaria a su inmortal Dios, Diosa o Dioses que los asemejaban al hombre, aunque a veces esa semejanza nada tenía que ver con el ser humano. En los ritos, para reverenciarlo, figuraban los sacrificios, oraciones y la repetición periódica de cuentos imaginados o reales, que se fueron transformado por la acción del tiempo. Los componentes de la naturaleza y la interpretación de los sueños, muchas veces producto del estado de trance y auto sugestión, formaban parte en la composición de los rituales, a veces sanguinarios, a los que el creyente se sometía. A esos seres superiores se le atribuían el causante de los hechos naturales que consideraban justos, que producían beneficio y placer. Pero hipócritamente se los ignoraban frente al dolor humano, frente a la injusticia. Los que no querían pecar por hipócritas, justificaban las desgracias como castigo que cielo aplicaba por alguna ofensa que el mortal le habría proferido. Esos seres superiores ¿son bondadosos o son déspotas que no saben perdonar?. Si embargo el Dios de los judíos perdona los pecados religiosos cometidos durante el año, siempre y cuando el creyente cumpla con los preceptos impuestos en el día del perdón. Por otro lado, un importante rabino, ministro en el gobierno de Israel en aquel entonces, atribuyó la causa de un accidente acaecido el 11 de junio de 1985 en el que murieron 19 niños, a un castigo que Dios aplicó a la ciudad a la cual las víctimas pertenecían, por no respetar el descanso del sábado.
¿Pruebas de la existencia de Dios, para qué? No es necesario. Lo importante es creer, tener fé. No deja de ser un efectivo alivio a dolores espirituales de mucha gente, y una respuesta a preguntas, cada vez en menor cantidad, que el hombre no sabe responder. Pero no olvidemos que también fue motivo de masacres, ultrajes, violaciones y muchas guerras entre los seres humanos.
Aunque el religioso judío no lo acepte, ese joven del cuento corto era tan judío como él, no por que su madre era judía, no por que estaba circuncidado, no por su Bar Mitzva, no porque se casó bajo “jupá”, sino simplemente por que se sentía judío. Así como el antisemitismo o el anti judaísmo como quiera llamarse, es un sentimiento que no admite razones, el judaísmo también lo es.
No se debe negar la utilidad de la religión. Todos nuestros antepasado fueron religiosos. Sin ella el judaísmo no hubiera llegado al siglo XXI como llegó. Pero el pensamiento de gran parte del pueblo judío evolucionó al compás del resto de los pueblos occidentales, y tiene el derecho de a ser distinto al de sus ancestros. Hoy existe un país en el que los judíos, creyentes o no, se han concentrado. Una ejemplar democracia cuyas leyes laicas se mezlan con las religiosas, impuestas por fuertes partidos teocráticos que aún piensan que el judío no religioso no es judío, o en el mejor de los casos, es “judío no genuino” como se lo llamó en algún lugar. Son leyes religiosas que entorpecen el normal desarrollo del país, y que con sus prohibiciones complican la vida de un amplio sector de la población, incluyendo la de ese joven del cuento corto.
Samuel Auerbach
lunes, 23 de marzo de 2009
Un cuento corto.
Cierta vez hubo en Argentina un joven judío que cuando tenía que votar, lo hacía siempre a favor del menos antisemita, aunque no era justamente la persona que al país convenía. Si bien le importaba y quería a su país natal, no podía dejar de preocuparle la seguridad de su familia y del resto de la colectividad judía a la cual pertenecía y con la cual se sentía muy identificado. Ese joven se crió en una pequeña ciudad cosmopolita en donde el judío vivía agrupado en varias instituciones. La colectividad era grande y sin mayores preocupaciones. Pero el antisemitismo evidente en las esferas gubernamentales, en publicaciones y en no pocas instituciones públicas, despertaba en la población la segregación y el odio hacia el judío.
Desde pequeño ese joven judío fue blanco de las burlas de sus amiguitos. Rusito, semillita, judío y otros apodos en tono despectivo, crearon en él tal sentimiento de vergüenza por su misma persona, que cuando tenía que dirigirse a la escuela judía, lo hacía escondiendo el libro de lectura debajo del pullover; y cuando le enviaban a comprar pan en el almacén judío, ansiaba que no le envolvieran la compra con hojas del Ydishe Tzaitung.
De grande logró controlar en parte ese complejo, gracias a su natural madurez y no por un debilitamiento del antisemitismo en el país. Al contrario, el desprecio al judío siguió creciendo debido al enriquecido alimento con gusto a nazi, que el gobierno le dio de comer durante la segunda guerra mundial. A tal punto influyó en este joven el antisemitismo, que nada de lo que el país le ofrecía como ciudadano, lo sentía suyo. Se veía extraño en su propia tierra. También se le tergiversó la figura del judío. No lo imaginaba dispuesto a defenderse. Siempre escapando y ocultándose frente el peligro.
Ese joven, ya universitario, sintió claro el antisemitismo dentro del ambiente síndico profesional donde le tocó actuar. Si bien fue estimado en esos círculos gentiles, era por que lo consideraban un “judío distinto, no como los demás”. Expresión típica antisemita con pretenciones de lisonja que lo asqueaba.
Un hecho importante que más adelante influyó en el rumbo de su vida, lo constituyó su casual presencia en un acto que una institución de la colectividad organizó. En cierto momento, se hizo presente en el escenario un señor uniformado. Un sacudón emocional invadió al joven, cuando alguien presentó a ese señor como un general del ejército judío que estaba en visita oficial. Imposible lo que veía: ¡un general judío!... No podía creer que tenía frente a él, un judío que portaba un arma que podía matar en su defensa, o la de un pariente, o la de un amigo.
Cansado de sentirse argentino distinto, decidió repentinamente cambiar de escenario. Ese argentino distinto se volcó por entero dentro del ambiente judío de su ciudad. Se sintió muy feliz en ese nuevo entorno en que todos eran como él. Colaboró con renovado entusiasmo en instituciones sionistas, hasta que de pronto un sentimiento nuevo brotó en su pecho. Si una reducida colectividad judía lo hacia tan feliz, por qué no hacer otro salto y llegar a ese lugar donde los judíos son mayoría, en donde los judíos gobiernan y tienen su ejército que lo habrá de defender. Un lugar en donde sus hijos no serán vistos con otros ojos como lo fue su padre.
Y allí se fue con su familia, y desde allí dijo a los compatriotas judíos que dejó:
“El mundo judío esta amenazado por el masivo e impune avance del fundamentalismo islámico. Lo hace con rapidez y facilidad, debido a la apatía del mundo gentil, que parece no saber que la amenaza recae también sobre él. El único lugar en el mundo donde se puede vivir dentro de una democracia como hay pocas y no ser molestado por ser judío, es Israel. Cuidemos esta valiosa joya por que sin ella, es difícil predecir lo que le espera al judaísmo disperso que yo dejé”.
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
Desde pequeño ese joven judío fue blanco de las burlas de sus amiguitos. Rusito, semillita, judío y otros apodos en tono despectivo, crearon en él tal sentimiento de vergüenza por su misma persona, que cuando tenía que dirigirse a la escuela judía, lo hacía escondiendo el libro de lectura debajo del pullover; y cuando le enviaban a comprar pan en el almacén judío, ansiaba que no le envolvieran la compra con hojas del Ydishe Tzaitung.
De grande logró controlar en parte ese complejo, gracias a su natural madurez y no por un debilitamiento del antisemitismo en el país. Al contrario, el desprecio al judío siguió creciendo debido al enriquecido alimento con gusto a nazi, que el gobierno le dio de comer durante la segunda guerra mundial. A tal punto influyó en este joven el antisemitismo, que nada de lo que el país le ofrecía como ciudadano, lo sentía suyo. Se veía extraño en su propia tierra. También se le tergiversó la figura del judío. No lo imaginaba dispuesto a defenderse. Siempre escapando y ocultándose frente el peligro.
Ese joven, ya universitario, sintió claro el antisemitismo dentro del ambiente síndico profesional donde le tocó actuar. Si bien fue estimado en esos círculos gentiles, era por que lo consideraban un “judío distinto, no como los demás”. Expresión típica antisemita con pretenciones de lisonja que lo asqueaba.
Un hecho importante que más adelante influyó en el rumbo de su vida, lo constituyó su casual presencia en un acto que una institución de la colectividad organizó. En cierto momento, se hizo presente en el escenario un señor uniformado. Un sacudón emocional invadió al joven, cuando alguien presentó a ese señor como un general del ejército judío que estaba en visita oficial. Imposible lo que veía: ¡un general judío!... No podía creer que tenía frente a él, un judío que portaba un arma que podía matar en su defensa, o la de un pariente, o la de un amigo.
Cansado de sentirse argentino distinto, decidió repentinamente cambiar de escenario. Ese argentino distinto se volcó por entero dentro del ambiente judío de su ciudad. Se sintió muy feliz en ese nuevo entorno en que todos eran como él. Colaboró con renovado entusiasmo en instituciones sionistas, hasta que de pronto un sentimiento nuevo brotó en su pecho. Si una reducida colectividad judía lo hacia tan feliz, por qué no hacer otro salto y llegar a ese lugar donde los judíos son mayoría, en donde los judíos gobiernan y tienen su ejército que lo habrá de defender. Un lugar en donde sus hijos no serán vistos con otros ojos como lo fue su padre.
Y allí se fue con su familia, y desde allí dijo a los compatriotas judíos que dejó:
“El mundo judío esta amenazado por el masivo e impune avance del fundamentalismo islámico. Lo hace con rapidez y facilidad, debido a la apatía del mundo gentil, que parece no saber que la amenaza recae también sobre él. El único lugar en el mundo donde se puede vivir dentro de una democracia como hay pocas y no ser molestado por ser judío, es Israel. Cuidemos esta valiosa joya por que sin ella, es difícil predecir lo que le espera al judaísmo disperso que yo dejé”.
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
viernes, 13 de marzo de 2009
Cómo se debe responder a las ofensas y mentiras de un enfermo de antisemitismo.
Depende del enfermo. Hay antisemitas brutos y antisemitas instruidos
Retribuirle al bruto con ofensas es descender a su mismo nivel. La respuesta debe reflejar tranquilidad en contraposición a la exaltación con el que el enfermo expone sus ideas. No pretender convencerlo porque frente a premisas y verdades que los ponen contra la pared sin escapatoria, responderán con ladridos que brotarán desde su enfermizo interior, que no les permite utilizar la lógica para pensar. Al enfermo instruído menos aún se lo debe ofender por que generalmente no ofenden. La diferencia entre ambos reside en que frente a indiscutibles y probadas verdades que invalidan por completo sus aseveraciones, no ladran, simplemente las ignoran, como si no fueran dichas o escritas. No pretender rescatarlos ni soñar de ellos una respuesta, porque contestar con honestidad, es darnos la razón. Con los enfermos de antisemitismo es imposible discutir. Ya lo dije una vez: “El antisemitismo no admite razones por que no es una razón. Es un sentimiento heredado que no admite razones”. Hay una vieja frase con mucha poesía que alguien dijo: "Te amo porque te amo, esa es la única razón". Para aplicarlo a un antisemita, sólo hay que cambiar la palabra "amo" por "odio". Ningún escrito dirigido a un antisemita tendra el efecto que buscamos. De ninguna manera les cambiará su arraigado sentimiento, cimentado en un profundo odio del que no se pueden desprender. Siempre volverán a lo suyo. Si bien la nota estará dirigida a él, la intención debe ser dar a conocer al mundo el conjunto de indiscutibles y probadas verdades que no conocen u olvidaron, no solamente al mundo gentil, sino también al público judío dentro del cual abundan los indiferentes y, peor aún, los que se identifican con los que nos quieren aniquilar. Pero para los antisemitas que no las quieren recordar, no tiene ninguna utilidad. Nuestra respuesta no producirá en el destinatario el efecto que pretendemos. Sólo trataremos con ella, y eso es lo único que importa, rescatar a los influenciables por la prensa mal intencionada.
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
Retribuirle al bruto con ofensas es descender a su mismo nivel. La respuesta debe reflejar tranquilidad en contraposición a la exaltación con el que el enfermo expone sus ideas. No pretender convencerlo porque frente a premisas y verdades que los ponen contra la pared sin escapatoria, responderán con ladridos que brotarán desde su enfermizo interior, que no les permite utilizar la lógica para pensar. Al enfermo instruído menos aún se lo debe ofender por que generalmente no ofenden. La diferencia entre ambos reside en que frente a indiscutibles y probadas verdades que invalidan por completo sus aseveraciones, no ladran, simplemente las ignoran, como si no fueran dichas o escritas. No pretender rescatarlos ni soñar de ellos una respuesta, porque contestar con honestidad, es darnos la razón. Con los enfermos de antisemitismo es imposible discutir. Ya lo dije una vez: “El antisemitismo no admite razones por que no es una razón. Es un sentimiento heredado que no admite razones”. Hay una vieja frase con mucha poesía que alguien dijo: "Te amo porque te amo, esa es la única razón". Para aplicarlo a un antisemita, sólo hay que cambiar la palabra "amo" por "odio". Ningún escrito dirigido a un antisemita tendra el efecto que buscamos. De ninguna manera les cambiará su arraigado sentimiento, cimentado en un profundo odio del que no se pueden desprender. Siempre volverán a lo suyo. Si bien la nota estará dirigida a él, la intención debe ser dar a conocer al mundo el conjunto de indiscutibles y probadas verdades que no conocen u olvidaron, no solamente al mundo gentil, sino también al público judío dentro del cual abundan los indiferentes y, peor aún, los que se identifican con los que nos quieren aniquilar. Pero para los antisemitas que no las quieren recordar, no tiene ninguna utilidad. Nuestra respuesta no producirá en el destinatario el efecto que pretendemos. Sólo trataremos con ella, y eso es lo único que importa, rescatar a los influenciables por la prensa mal intencionada.
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
viernes, 27 de febrero de 2009
Obispo
En una noticia que acabo de recibir, el obispo británico Richard Williamson pide perdón por sus declaraciones. No se imaginó sus concecuencias y, en especial, el castigo que recibiría. Pero hay algo muy importante que no dijo. No dijo qué es en realidad lo que piensa. Una persona debe ser juzgada no sólo por exponer sus dañinas, ofensivas y disparatadas convicciones, si no también por tenerlas. Y este obispo no dice si opina de otra manera. No deja de ser uno de los tantos antisemitas en una de sus tantas manifestaciones: la brutal tergiversación de la historia. En su descargo, el obispo dice no ser historiador. No hace falta ser historiador para saber lo que sucedió con los judíos en la Europa hitleriana. El más ignorante lo sabe. Sólo los honestos lo cuentan tal como fue.
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
Samuel Auerbach
Netanya
Israel
sábado, 7 de febrero de 2009
El antisemitismo
Enfemedad hereditaria latente en la humanidad, sensible a ciertos estímulos que cuando se ponen de manifiesto, se genera con peligrosos síntomas mentales que pueden llegar a producir la muerte de terceros. Dado a que es altamente contagiosa, se puede extender con facilidad.
Etiología.
Aunque a veces se hace presente en forma espontánea, sin causa alguna, los estímulos desencadenantes pueden ser de orden general o particular.
General: Un debilitamiento producido por un desastre económico parcial o total, una hepidemia o una peste. Por ahora, los terremotos no tienen influencia alguna.
Particular: Una guerra ganada por Israel, la riqueza material y/o espiritual de su pueblo, el desvío de la atención pública frente a problemas causados por dirigentes fracasados, una estafa o desliz a cargo de un judío. Una estafa a cargo de un no judío, por grande que sea, no produce ninguna manifestación en la humanidad, pues no existe en ella ninguna enfermedad sensible a ese tipo de estímulo.
Síntomas.
Tergiversar la historia
Cargar culpas ajenas
Juicios ficticios
Negar el holocausto
Odio
Burla
Propaganda adversa
Insultos
Castigos físicos
Castigos morales
Boicots
Discriminación
Aislación
Matanzas de judíos
Tratamiento
Como en el caso del cáncer, no se conoce todavía ninguna medicación efectiva para este tipo de enfermedad. Por ahora el estado de Israel, su ejército, su diplomacia y el constante esclarecimiento, son usados como paliativo y freno para las muertes en masa.
Samuel Auerbach, Netanya, Israel.
milo11@bezeqint.net
Etiología.
Aunque a veces se hace presente en forma espontánea, sin causa alguna, los estímulos desencadenantes pueden ser de orden general o particular.
General: Un debilitamiento producido por un desastre económico parcial o total, una hepidemia o una peste. Por ahora, los terremotos no tienen influencia alguna.
Particular: Una guerra ganada por Israel, la riqueza material y/o espiritual de su pueblo, el desvío de la atención pública frente a problemas causados por dirigentes fracasados, una estafa o desliz a cargo de un judío. Una estafa a cargo de un no judío, por grande que sea, no produce ninguna manifestación en la humanidad, pues no existe en ella ninguna enfermedad sensible a ese tipo de estímulo.
Síntomas.
Tergiversar la historia
Cargar culpas ajenas
Juicios ficticios
Negar el holocausto
Odio
Burla
Propaganda adversa
Insultos
Castigos físicos
Castigos morales
Boicots
Discriminación
Aislación
Matanzas de judíos
Tratamiento
Como en el caso del cáncer, no se conoce todavía ninguna medicación efectiva para este tipo de enfermedad. Por ahora el estado de Israel, su ejército, su diplomacia y el constante esclarecimiento, son usados como paliativo y freno para las muertes en masa.
Samuel Auerbach, Netanya, Israel.
milo11@bezeqint.net
sábado, 31 de enero de 2009
Conferencia sobre hipnosis
A cargo del doctor Samuel Auerbach, llevada a cabo en la sede de la Olei Netanya, el 31-01-2009
Un poco de historia
La hipnosis es conocida desde tiempos inmemoriables. Es tan vieja como el hombre por que es una condición natural de él. Generalmente la practicaban los sacerdotes de las antiguas culturas que al tener la facilidad de entrar en ese estado cuando lo querían, creían poder comunicarse con su dios o con sus muertos. Ademas, durante la práctica de sus cultos o ritos, podían inducir su mismo estado a otros con fines curativos. La hipnosis es concontagiosa. Una persona sensible se duerme mas facilmente frente a otra persona que ya se encuentra en ese estado.
El egiptólogo Bordeaux encontró un papiro en Ebers que data unos 1000 años antes de Cristo, que muestra a un Sacerdote egipcio magnetizando a un paciente. Los geroglíficos reflejados en las pinturas murales del Templo de Imotep (Dios de la curación) muestran esecenas similares.
500 años a/c, en los llamados Templos del Sueño, los Sacerdotes griegos practicaban técnicas parecidas a las inducciones hipnóticas con fines curativos. En algunos templos se rendía culto a Asclepio, dios de la medicina. En Roma ese dios se llamaba Esculapio.
Todos lo hacían en forma empírica sin tratar de dar una explicación científica al proceso. El primero que le da a la hipnosis la importancia necesaria para ser estudiada científicamente, fue el médico alemán Franz Anton Mesmer quien a mediados del siglo XVIII formula su famosa “Teoría del Magnetismo Animal”. Para Mesmer el cuerpo humano estaría formado por la misma substancia que constituye el universo. El daba por existente un fluído sutil que llenaba los espacios celestiales y se introducía en las humanos, como una corriente armónica y equilibrada proveniente del cosmos que daría salud. En la actualidad existen algunas corrientes ideológicas que creen en la influencia de los astros sobre el cuerpo humano. Según Mesmer, toda perturbación en el equilibrio de esa corriente, produciría enfermedad. Además, a través de dicho fluído se podía inducir a los sujetos un estado especial llamado sueño magnético y de esta manera restituir el equilibrio y por ende, la salud. A dicho estado se llegaba colocando en el cuerpo del sujeto unos imanes o bien realizándole unos pases con las manos a su alrededor. Este hombre utilizaba varios métodos de curación "magnética". Uno de ellos consistía en una gran cubeta de madera con una barra metálica central en posición vertical, y llena de agua. En ella introducía a varios pacientes unidos por sus manos. El primero de ellos tocando el metal, mientras un coro de niños cantaba música religiosa y se oían campanas. En este momento algunos suceptibles se desmayaban y otros se convulsionaban, es decir, entraban en trance como sucede actualmente en las “macumbas”, ceremonias rituales en Brasil y ciertos países africanos. En un momento determinado, Mesmer entraba repentinamente, vestido con una larga capa y sosteniendo una barra de hierro, con el cual tocaba a los que todavía no habian entrado en ese estado. Evidentemente este método tenía mucho de misterioso y efectista, pero hay que decir que Mesmer curó a mucha gente. Sus hazañas fueron investigadas por la Academia de medicina de París, que llegó a reconocer dichas curaciones. La recidiva en un personaje importante, y las conclusiones de una comisión científica integrada, entre otros, por Benjamín Franklin, Antoine Lavoisier y Joseph Guillotin, que negaron la existencia de ese fluído magnético, lo hicieron caer en desgracia.
En 1841 James Braid, cirujano escocés, descubre que para producir el trance sonambúlico, no es necesaria la intervención de un magnetizador ni fluido magnético alguno. A este sueño nervioso le da el nombre de hipnotismo, tomando como base la palabra griega Hipnos, que significa sueño, porque sus manifestaciones son similares a las de una persona dormida y con sonambulismo.
En 1878 Jean Martín Charcot en el hospital de La Salpêtrière, trabaja el hipnotismo con pérdida de conciencia en sus enferemas histéricas. Charcot demostró que la hipnosis podía inducir los síntomas de la histeria en sujetos normales y que, a la imversa, podía aliviar los síntomas de los pacientes histéricos por sugestión hipnótica. En 1882 creó una cátedra de clínica de las enfermedades nerviosas en la Salpêtrière, centrando sus estudios en la histeria, epilepsia y otros desórdenes neurológicos.
La hipnosis como espectáculo. Aunque mucho no lo creían, el hipnotizador en el teatro hipnotizaba de verdad, y lo hacía con muchos a la vaz. Es mas fácil hipnotizar a un conjunto que a uno solo, porque , como lo dije antes, la hipnosis es contagiosa. Una manera de inducir la hipnosis en un sujeto difícil es ponerlo frente a otro ya hipnotizado. No sé cuantos de ustedes asistieron a una sesión de hipnosis en un teatro. El hipnotizador pide al público que se ponga de pie. Les invita entrlazar los dedos por encima de la cabeza y les dice los siguiente: piensen que sus manos están pegadas y no las pueden separar. Cundo cuente hasta tres intentarán hacerlo pero no podrán. Esta es una de las tantas formas de comprobar si el sujeto es sensible a la hipnosis. Los que no logran separar las manos son los candidatos a subir al escenario.
Definición de la hipnosis
A menudo se dice que hay tantas definiciones de hipnosis como de hipnotizadores. Solo leeremos dos definiciones que nos parecieron las más cortas y más ilutrativas.
Una es la de un diccionario cibernético que dice: Estado de alteración de la conciencia inducido en un sujeto cooperante. Se caracteriza por un estrechamiento del foco de atención y aumento de la sugestionabilida.
La otra es la de la Real Academia Española que dice: La hipnosis es un método para producir el sueño artificial, mediante influjo personal, o por aparatos adecuados.
Descripción del fenómenos hipnótico
Sé que hay muchos que no creen en el hipnotismo. Sin duda la hipnosis existe. Es una realidad incuestionable. No reside en ningun poder de nadie. Simplemente es una propiedad natural de todo ser humano y consciente, que lo hace capaz de entrar en un estado de semi sueño. Un estado que se ubica entre la vigilia y el sueño normal en el que sólo un sentido se mantiene despierto: el sentido de la audición. La madre que adormece a su hijo cantando con voz suave y acompasada, está usando de la hipnosis. Un orador que habla con voz monótona, puede hacer dormir a parte de su público. Sin querer éste también esta usando una hipnosis que no esperaba ni deseaba.
En forma muy resumida y gráfica, trataré de explicar el mecanismo de la hipnosis. Sabemos que todo nuestro cuerpo tiene su imagen en el cerebro. Cuando una zona de él es estimulada se obtiene una reacción en la parte correspondiente del cuerpo. Esos estímulos pueden ser auto generados, o ser impartidos desde el exterior a traves de los sentidos. Gracias al conocimiento del significado de las palabras, es decir, del idioma, los estímulos verbales, que no son otra cosa que estímulos físicos sonoros con una longitud de onda y una frecuencia determinadas, son descifrados y ubicados por el cerebro en la zona justa, produciéndose la respuesta correspondiente, pero condicionada a la voluntad del receptor. En el estado hipnótico o trance como también se lo llama, el ser humano se convierte ni mas ni menos, en una computadora con un programa que responde a estímulos sonoros, con la diferencia que la computadora no tiene la capacidad de negarse por que en ella la voluntad no existe, mientra que en el ser humano sí existe, disminuída o encubierta durante el estado hipnótico. Es por eso que al recibir el cerebro la siguiente orden, por ejemplo, ¡levante la mano izquierda!, la mano izquierda se levanta como si fuera un reflejo condicionado, como si fuera un robot, sin que el paciente se de cuenta de ello. Es interesante que cuando la orden o el estímulo afectan a su moral, aún dormido no siempre se cumple. Lo comprobé cuando, por querer verificar la profundidad del estado hipnótico de un paciente, le ordené que se sacara el zapato de la pierna hizquierda. Dormido y con los ojos cerrados llegó sólo a tocarse el zapato pero no se lo sacó. Una vez despierto me confesó que no lo hizo por que tenía vergüenza, tenía la media rota.
El hipnotizador no solamente puede gobernar los nervios motores de una persona, si no, mediante los mismos estímulos idiomáticos, puede inducir sentimientos y actuar sobre el resto de sus sentidos.
Todos podemos llegar a ese estado, pero no todos lo hacemos en el mismo grado. Para entrar en él se necesita la ayuda de un guía, el hipnotizador, que se basa en métodos con precisos pasos graduales tanto para entra o como para salir de ese estado. Para despertar al paciente, las órdenes deben ser impartida con extrema suavidad, a fin de no producir secuelas secundarias que, aunque pasajeras no son agradables. Las indicaciones deben ser impartidas en voz baja y monótona, sin cambios tonales y acompasadamente, como el canto de esa madre. En primer lugar, el paciente tiene que estar completamente relajado. Un solo músculo contraído, es parte del cerebro que trabaja. El cerebro sólo debe mantener sus funciones indispensables, dejando claro acceso a la voz del profesional que le indica en qué debe pensar, qué miembro debe mover, o qué debe imaginar. El paciente está completamente distraído y desconectado del mundo, menos de esa voz que lo acompaña desde la primera sesión. Es por eso que se recomienda poca luz, silencio o una música de fondo adecuada y tibio calor. Es decir, el sujeto debe sentirse confortable. Otras tres condiciones son indispensables: La primera es la voluntad de ser hipnotizado. Nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad. La segunda es no temer a la hipnosis. Temor que algo malo le pueda suceder. La hipnosis es completamente inocua. Un temor muy común es el miedo que el hipnólogo muera cuando él está en trance. En este caso, nada grave le sucederá al paciente. Al cabo de un rato, cambiaría el sueño hipnótico por un sueño fisiológico y seguiría durmiendo el tiempo que su organismo lo requiera. Y la tercera condición es confiar en el profesional, es decir, confiar en su capacidad y que no aprovechará de su estado para otros fines que no sean los establecidos.
Sólo un diez porciento de la población puede entrar en ese sueño hipnótico profundo, capaz de no sentir el dolor de un pichazo, recordar pasajes olvidados de su vida, llorar, reir, oler olores inexistente, sentir frío, sentir calor, entrar en catalepsia, ver visiones y hasta ser objeto de una operación quirúrgica sin anestesia. Sigmund Freud lo hacía para corregir perturbaciones psicológicas. Mediante su psicoanálisis ayudado por la hipnosis, erradicaba traumas, espinas irritativas enclavadas en el subconsciente.
Mucha veces estamos ditraídos y no vemos objetos aunque los estemos mirando. Sucede que nuestra mente estaba totalmente ocupada por otro estímulo, generalmente un pensamiento. Ese pensamiento nos ha auto hipnotizado por un momento, sin que lo hayamos notado. Pero también un pensamiento o sugestión, puede obrar como estímulo nocivo y provocar una enfermedad sin lesión, como sucede en los enfermos histéricos con sus cegueras o parálisis si alteraciones orgánicas. Son estos los enfermos que curaban con éxito los curanderos, los magos, los brujos, los hechiceros, los poseídos, los sacerdotes y los santos de la antigüedad, incluyendo al ya citado médico alemán Franz Anton Mesmer. Otras enfermedades en la que la psiquis tienen ingerencia, son las psicosomáticas, donde la alteración física se hace presente. En este caso el tratamiento médico será difícil o imposible si es que la mente no es liberada al mismo tiempo. En la actualidad la hipnosis es un medio valioso que contribuye a su cura.
Es conocido el caso de enfermedad histérica que se relata en la película Candilejas, en donde Charles Chaplin con un cachetazo hace bailar a su protegida quien se sentía paralizada.
Experiencia personal
El desconocimiento de la historia de la hipnosis y sólo estar influenciado por los que la usaban en los teatros, hizo que yo nunca creyera en ella. No podía pensar que existiera una fuerza que trasmitida a traves de los ojos del hipnotizador llegara a inmovilizar a otros.
Nunca creí en poderes sobrenaturales. Pero un hecho trascedental ocurrió durante mi asistencia en las jornadas odontológicas de la ciudad de La Plata del año 1954. En una de sus variadas sesiones, el doctor Duyos, prestigioso odontólogo local, hacía una demostración de “hipnodoncia”, así se llama a la hipnosis aplicada a la odontología. Lo que allí ví, no lo pude creer. Entró un paciente al escenario y se recostó en el sillon odontológico. El doctor Duyos palmeó una sola vez y el paciente quedó profundamente dormido. Tomó el torno, le perforó un diente y le extrajo el nervio sin haberlo anestesiado. Quedé impactado. No podía ser que el doctor Duyos, profesional honesto de mucha reputación en la ciudad, se prestara para hacer trucos teatrales. Recién en ese entonces, el hipnotismo dejó de ser un mito para mí. Después de unas cuantas sesiones del curso que el doctor José Torres Norry impartía en el consultorio del mismo doctor Duyos, impulsado por mi enorme deseo de hipnotizar, lo intenté sin éxito con miembros de mi familia. Sin perder las esperanzas busqué otros candidatos, todos con el mismo resultado. Muy decepcionado hasta que dí con Mary, la sirvienta de mi casa. Al llegar al tercer paso de los varios que había que seguir, Mary ya no podía levantar sus párpados. En vez de ponerme contento, casi me desmayo del susto. Y por el susto me olvidé cómo se sigue. Gracias a los apuntes que los tenía a mano, todo volvió a la normalidad. De aquí en adelante yo ya no era Milo el dentista, sino Milo el hipnotizador.
Fue tal mi entusiasmo que no había paciente al yo no probara si era suceptible a la hipnosis o no. El que se encargaba de difundir mi nueva actividad era mi padre que siempre le interesaron las cosas raras. Eso trajo como consecuencia que amigos y vecinos solicitaran de mí que les solucione problemas que nada tenían que ver con mi profesión. Nunque me negué porque lo hacía con gusto a pesar que por ello no cobraba un centavo. Por supuesto, siempre cuidando de no perjudicarlos y de no incurrir en una falta de ética profesional.
Un hecho extra profesional fue el caso de Fredy. Fredy era un aventajado estudiante de física nuclear. La puntuación de sus exámenes no bajaba de diez. Me llama por teléfono para pedir mi ayuda. Tenía que rendir su último exámen pero no se podía concentrar para prepararlo. Después de varias sesiones de hipnosis me informa que obtuvo, como siempre, diez puntos y que ya era físico nuclear.
Hayde una niña de no más de diez años de edad en aquel entonces, no podía tragar después de una operación de amigdalectomía. Consultado su médico, éste afirmó que todo estaba en orden y que el problema residía en la mente. Sólo era un impedimento psíquico. Como éramos amigos su padre pidió mi intervención. Accedí después de obtener el correspondiente permiso del médico que la intervino. El éxito nos reportó unas vacaciones en el departamento que la familia tenía en Mar del Plata.
Otro caso espectacular fue el de Ricardo, sobrino de un gran amigo ya fallecido. Este jovencito de 12 años que vivía en Basabilbaso, una mañana se levantó con una rodilla que no podía doblar. Viajó a La Plata para que el conocido traumatólogo doctor Piqué de Buenos Aires lo atendiera. No hubo inyección que lo ayudara. Problema mental según conclusión del profesional. Milo el mago intervino y todo volvió a la normalidad. Me dijo mi mi amigo muy asombrado, que Jesús Cristo era un poroto al lado mío. Creo que su problema se produjo al haberse sugestionado por un cancer en una pierna que le fué extraído a su tío.
Corría el año 1956 cuando algunos médicos del “Hospital de Clinicas General don José de San Martín” de la ciudad de La Plata, Argentina, entre ellos mi cuñado el doctor Manuel Borisosky, acordaron que el doctor Solari efectuara en ese hospital, una menisectomía a una paciente que propuse, nuestra sirvienta Mary, bajo anestesia hipnótica que yo realizaría, y para cuyo propósito la había preparado en casa durante varias semanas. Su estado hipnótico fue tan hondo que se logró dormir solamente la zona a intervenir, es decir, la rodilla. La paciente estaba completamente lúcida conversando conmigo mientras los médicos operaban. Post operatorio espléndido. Sin dolores ni complicaciones. El grado hipnótico a la que llegamos es el más profundo y se llama “sugestión post hipnótica complicada”. Debo aclarar que un anestesista estuvo presente para que actúe en caso de necesidad.
Yoly era mi ayudnte en el consultorio. Necesitaba una apendicectomía de urgencia. Acordamos con el cirujano doctor Rolando Ontiveros que la intervención la haría él en la clínica Mayo cuyo director era mi cuñado, y que la anestesia sería hipnótica a causa del temor que Yoly le tenía a la anestesia general. Acostada en la cama de operaciones y a pedido de ella, comencé a hinotizarla unos 15 minutos antes de que el cirujano llegara. Pero el cirujano llegó después de una hora cuando yo ya estaba muy consado de hablar tanto. Así fue que, no faltando mucho para concluír con la operación, le pedí al anestesista doctor Navajas, presente por cualquier eventualida, que prosiguiera con anestesia endovenosa. Este doctor era un paciente mío muy miedoso, pero con un humor especial. Casi todos lo médico le temen mucho al dentista. Cierta vez al encontrarnos en la calle por casualidad, me agradeció varias veces la gran satisfacción que yo le había producido el día anterior. Le dije que no sabía qué le pude haber hecho, si ese día yo estaba en la ciudad. Justamente por eso, me contestó. Fui a su consultorio a atenderme y usted no estaba...
Podría decir que con esta chica Mary, logré perfeccionarme. Estando de vacaciones con mi familia, noto que Mary esta buscando algo. No recordaba dónde había dejado sus anteojos. Aprovechando su gran facilidad para la hipnosis, me ofrecí ayudarla. Estando dormida me informó con claridad dónde los había puesto. Para hacerlo mas espectacular, le ordené que al despertarse no recordara haber hablado conmigo. Y así fue.
Mary era una enferma de histeria. Más de una vez no volvía de sus tiempos libres al trabajo a causa de un ataque que la tomaba en cualquier lado. Le inculqué en estado hipnótico profundo, que cuando note que el ataque está por llegar, simplemente pronuncie la palabra “bienestar”, como pudo haber sido cualquier otra palabra, y los síntomas habrán de desaparecer. Desde entonces no supimos de otro ataque.
También debo agragar que mi señora no sintió los dolores del parto cuando dió a luz a su hija Clarisa, gracias a la hipnosis impartida por su marido
Hicimos muchas demostraciones en casa particulares con gente amiga. Y para asombro de todos, hasta hipnotizamos a una gallina. La gallina, igual que el conejo, si lo acostamos en una mesa por su lomo y le sostenemos el pico por unos instantes, se mentiene sola en esta posición durante cierto tiempo, como si estuviese hipnotizada. Los invito a que lo prueben. Con conejos no tratamos.
Aplicando la hipnodoncia, hemos hecho tratamientos de conductos y extracciones dentarias sin anestesia, sin dolor y sin hemorragia. Es dificil creer que con la hipnosis se puede detener una hemorragia, pero he aquí la explicación. La coagulación es el componente biológico que actúa para que la hemorragia se detenga. El otro componente es el motor, que responde a una orden cerebral que hace que la arteria se contraiga. Es allí donde actúa la hipnosis.
Es curioso ver cómo con la hipnosis se puede provocar una ampolla en un dedo. En las quemaduras de primer grado se produce un eritema, la piel se enrojece por dilatación de los capilares. En las de segundo grado, una orden cerebral produce una la dilatación mayor, para permitir el transvase de plasma que servirá como barrera al calor, y de esta manera evitar que el daño llegue a tejidos más profundos. Si en estado hipnótico se le inculca al paciente que esta tocando un hierro caliente, el cerebro responderá con la misma orden y la ampolla se producirá.
Un caso gracioso sucedió cuando atendía mi consultorio en Berisso. Entra una pareja. La mujer me solicita tratamiento con anestesia hipnótica. La mujer se recuesta en el sillón, mientras el marido observa parado atrás a unos metros, al lado de la puerta de acceso. Preparo el ambiente y comienzo el procedimiento. A los 5 minutos oigo un golpe en la puerta: el marido se estaba cayendo hipnotizado.
Un paso que asombra y que llama fuertemente la atención en el procedimiento que se sigue para hipnotizar, es el llamado “signo señal”. Fue lo que más me asombró en la demostración del doctor Duyos durante las jornadas. Las primeras tres sesiones son de relajamiento y de algunas sugestiones motoras y anestésicas, hasta llegar a la hipnosis. En ese paso el paciente no puede levantar sus párpados. Es entoces cuando se le inculca que en la próxima sesión, cuando escuche una señal determinada como, por ejemplo, el sonido que se produce al golpear el vidrio de la salivadera con algún instrumento metálico, sus párpados caerán pesados, no los podrá abrir y entrará en sueño profundo. Y es curioso ver que efectivamente eso se cumple..
Si bien me encantaba hipnotizar a la gente, económicamente no daba buenos resultados. Perdía mucho tiempo haciendo las pruebas de suceptibilaidad, la mayoria de ellas negativas y por las cuales no me atrevía pedir honorarios. Como ya puntualizamos, solo un diez porciento de la población es sensible a la hipnosis profunda. Fue así que, muy a pesar mío, lentamente me fuí alejando de su práctica.
Un poco de historia
La hipnosis es conocida desde tiempos inmemoriables. Es tan vieja como el hombre por que es una condición natural de él. Generalmente la practicaban los sacerdotes de las antiguas culturas que al tener la facilidad de entrar en ese estado cuando lo querían, creían poder comunicarse con su dios o con sus muertos. Ademas, durante la práctica de sus cultos o ritos, podían inducir su mismo estado a otros con fines curativos. La hipnosis es concontagiosa. Una persona sensible se duerme mas facilmente frente a otra persona que ya se encuentra en ese estado.
El egiptólogo Bordeaux encontró un papiro en Ebers que data unos 1000 años antes de Cristo, que muestra a un Sacerdote egipcio magnetizando a un paciente. Los geroglíficos reflejados en las pinturas murales del Templo de Imotep (Dios de la curación) muestran esecenas similares.
500 años a/c, en los llamados Templos del Sueño, los Sacerdotes griegos practicaban técnicas parecidas a las inducciones hipnóticas con fines curativos. En algunos templos se rendía culto a Asclepio, dios de la medicina. En Roma ese dios se llamaba Esculapio.
Todos lo hacían en forma empírica sin tratar de dar una explicación científica al proceso. El primero que le da a la hipnosis la importancia necesaria para ser estudiada científicamente, fue el médico alemán Franz Anton Mesmer quien a mediados del siglo XVIII formula su famosa “Teoría del Magnetismo Animal”. Para Mesmer el cuerpo humano estaría formado por la misma substancia que constituye el universo. El daba por existente un fluído sutil que llenaba los espacios celestiales y se introducía en las humanos, como una corriente armónica y equilibrada proveniente del cosmos que daría salud. En la actualidad existen algunas corrientes ideológicas que creen en la influencia de los astros sobre el cuerpo humano. Según Mesmer, toda perturbación en el equilibrio de esa corriente, produciría enfermedad. Además, a través de dicho fluído se podía inducir a los sujetos un estado especial llamado sueño magnético y de esta manera restituir el equilibrio y por ende, la salud. A dicho estado se llegaba colocando en el cuerpo del sujeto unos imanes o bien realizándole unos pases con las manos a su alrededor. Este hombre utilizaba varios métodos de curación "magnética". Uno de ellos consistía en una gran cubeta de madera con una barra metálica central en posición vertical, y llena de agua. En ella introducía a varios pacientes unidos por sus manos. El primero de ellos tocando el metal, mientras un coro de niños cantaba música religiosa y se oían campanas. En este momento algunos suceptibles se desmayaban y otros se convulsionaban, es decir, entraban en trance como sucede actualmente en las “macumbas”, ceremonias rituales en Brasil y ciertos países africanos. En un momento determinado, Mesmer entraba repentinamente, vestido con una larga capa y sosteniendo una barra de hierro, con el cual tocaba a los que todavía no habian entrado en ese estado. Evidentemente este método tenía mucho de misterioso y efectista, pero hay que decir que Mesmer curó a mucha gente. Sus hazañas fueron investigadas por la Academia de medicina de París, que llegó a reconocer dichas curaciones. La recidiva en un personaje importante, y las conclusiones de una comisión científica integrada, entre otros, por Benjamín Franklin, Antoine Lavoisier y Joseph Guillotin, que negaron la existencia de ese fluído magnético, lo hicieron caer en desgracia.
En 1841 James Braid, cirujano escocés, descubre que para producir el trance sonambúlico, no es necesaria la intervención de un magnetizador ni fluido magnético alguno. A este sueño nervioso le da el nombre de hipnotismo, tomando como base la palabra griega Hipnos, que significa sueño, porque sus manifestaciones son similares a las de una persona dormida y con sonambulismo.
En 1878 Jean Martín Charcot en el hospital de La Salpêtrière, trabaja el hipnotismo con pérdida de conciencia en sus enferemas histéricas. Charcot demostró que la hipnosis podía inducir los síntomas de la histeria en sujetos normales y que, a la imversa, podía aliviar los síntomas de los pacientes histéricos por sugestión hipnótica. En 1882 creó una cátedra de clínica de las enfermedades nerviosas en la Salpêtrière, centrando sus estudios en la histeria, epilepsia y otros desórdenes neurológicos.
La hipnosis como espectáculo. Aunque mucho no lo creían, el hipnotizador en el teatro hipnotizaba de verdad, y lo hacía con muchos a la vaz. Es mas fácil hipnotizar a un conjunto que a uno solo, porque , como lo dije antes, la hipnosis es contagiosa. Una manera de inducir la hipnosis en un sujeto difícil es ponerlo frente a otro ya hipnotizado. No sé cuantos de ustedes asistieron a una sesión de hipnosis en un teatro. El hipnotizador pide al público que se ponga de pie. Les invita entrlazar los dedos por encima de la cabeza y les dice los siguiente: piensen que sus manos están pegadas y no las pueden separar. Cundo cuente hasta tres intentarán hacerlo pero no podrán. Esta es una de las tantas formas de comprobar si el sujeto es sensible a la hipnosis. Los que no logran separar las manos son los candidatos a subir al escenario.
Definición de la hipnosis
A menudo se dice que hay tantas definiciones de hipnosis como de hipnotizadores. Solo leeremos dos definiciones que nos parecieron las más cortas y más ilutrativas.
Una es la de un diccionario cibernético que dice: Estado de alteración de la conciencia inducido en un sujeto cooperante. Se caracteriza por un estrechamiento del foco de atención y aumento de la sugestionabilida.
La otra es la de la Real Academia Española que dice: La hipnosis es un método para producir el sueño artificial, mediante influjo personal, o por aparatos adecuados.
Descripción del fenómenos hipnótico
Sé que hay muchos que no creen en el hipnotismo. Sin duda la hipnosis existe. Es una realidad incuestionable. No reside en ningun poder de nadie. Simplemente es una propiedad natural de todo ser humano y consciente, que lo hace capaz de entrar en un estado de semi sueño. Un estado que se ubica entre la vigilia y el sueño normal en el que sólo un sentido se mantiene despierto: el sentido de la audición. La madre que adormece a su hijo cantando con voz suave y acompasada, está usando de la hipnosis. Un orador que habla con voz monótona, puede hacer dormir a parte de su público. Sin querer éste también esta usando una hipnosis que no esperaba ni deseaba.
En forma muy resumida y gráfica, trataré de explicar el mecanismo de la hipnosis. Sabemos que todo nuestro cuerpo tiene su imagen en el cerebro. Cuando una zona de él es estimulada se obtiene una reacción en la parte correspondiente del cuerpo. Esos estímulos pueden ser auto generados, o ser impartidos desde el exterior a traves de los sentidos. Gracias al conocimiento del significado de las palabras, es decir, del idioma, los estímulos verbales, que no son otra cosa que estímulos físicos sonoros con una longitud de onda y una frecuencia determinadas, son descifrados y ubicados por el cerebro en la zona justa, produciéndose la respuesta correspondiente, pero condicionada a la voluntad del receptor. En el estado hipnótico o trance como también se lo llama, el ser humano se convierte ni mas ni menos, en una computadora con un programa que responde a estímulos sonoros, con la diferencia que la computadora no tiene la capacidad de negarse por que en ella la voluntad no existe, mientra que en el ser humano sí existe, disminuída o encubierta durante el estado hipnótico. Es por eso que al recibir el cerebro la siguiente orden, por ejemplo, ¡levante la mano izquierda!, la mano izquierda se levanta como si fuera un reflejo condicionado, como si fuera un robot, sin que el paciente se de cuenta de ello. Es interesante que cuando la orden o el estímulo afectan a su moral, aún dormido no siempre se cumple. Lo comprobé cuando, por querer verificar la profundidad del estado hipnótico de un paciente, le ordené que se sacara el zapato de la pierna hizquierda. Dormido y con los ojos cerrados llegó sólo a tocarse el zapato pero no se lo sacó. Una vez despierto me confesó que no lo hizo por que tenía vergüenza, tenía la media rota.
El hipnotizador no solamente puede gobernar los nervios motores de una persona, si no, mediante los mismos estímulos idiomáticos, puede inducir sentimientos y actuar sobre el resto de sus sentidos.
Todos podemos llegar a ese estado, pero no todos lo hacemos en el mismo grado. Para entrar en él se necesita la ayuda de un guía, el hipnotizador, que se basa en métodos con precisos pasos graduales tanto para entra o como para salir de ese estado. Para despertar al paciente, las órdenes deben ser impartida con extrema suavidad, a fin de no producir secuelas secundarias que, aunque pasajeras no son agradables. Las indicaciones deben ser impartidas en voz baja y monótona, sin cambios tonales y acompasadamente, como el canto de esa madre. En primer lugar, el paciente tiene que estar completamente relajado. Un solo músculo contraído, es parte del cerebro que trabaja. El cerebro sólo debe mantener sus funciones indispensables, dejando claro acceso a la voz del profesional que le indica en qué debe pensar, qué miembro debe mover, o qué debe imaginar. El paciente está completamente distraído y desconectado del mundo, menos de esa voz que lo acompaña desde la primera sesión. Es por eso que se recomienda poca luz, silencio o una música de fondo adecuada y tibio calor. Es decir, el sujeto debe sentirse confortable. Otras tres condiciones son indispensables: La primera es la voluntad de ser hipnotizado. Nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad. La segunda es no temer a la hipnosis. Temor que algo malo le pueda suceder. La hipnosis es completamente inocua. Un temor muy común es el miedo que el hipnólogo muera cuando él está en trance. En este caso, nada grave le sucederá al paciente. Al cabo de un rato, cambiaría el sueño hipnótico por un sueño fisiológico y seguiría durmiendo el tiempo que su organismo lo requiera. Y la tercera condición es confiar en el profesional, es decir, confiar en su capacidad y que no aprovechará de su estado para otros fines que no sean los establecidos.
Sólo un diez porciento de la población puede entrar en ese sueño hipnótico profundo, capaz de no sentir el dolor de un pichazo, recordar pasajes olvidados de su vida, llorar, reir, oler olores inexistente, sentir frío, sentir calor, entrar en catalepsia, ver visiones y hasta ser objeto de una operación quirúrgica sin anestesia. Sigmund Freud lo hacía para corregir perturbaciones psicológicas. Mediante su psicoanálisis ayudado por la hipnosis, erradicaba traumas, espinas irritativas enclavadas en el subconsciente.
Mucha veces estamos ditraídos y no vemos objetos aunque los estemos mirando. Sucede que nuestra mente estaba totalmente ocupada por otro estímulo, generalmente un pensamiento. Ese pensamiento nos ha auto hipnotizado por un momento, sin que lo hayamos notado. Pero también un pensamiento o sugestión, puede obrar como estímulo nocivo y provocar una enfermedad sin lesión, como sucede en los enfermos histéricos con sus cegueras o parálisis si alteraciones orgánicas. Son estos los enfermos que curaban con éxito los curanderos, los magos, los brujos, los hechiceros, los poseídos, los sacerdotes y los santos de la antigüedad, incluyendo al ya citado médico alemán Franz Anton Mesmer. Otras enfermedades en la que la psiquis tienen ingerencia, son las psicosomáticas, donde la alteración física se hace presente. En este caso el tratamiento médico será difícil o imposible si es que la mente no es liberada al mismo tiempo. En la actualidad la hipnosis es un medio valioso que contribuye a su cura.
Es conocido el caso de enfermedad histérica que se relata en la película Candilejas, en donde Charles Chaplin con un cachetazo hace bailar a su protegida quien se sentía paralizada.
Experiencia personal
El desconocimiento de la historia de la hipnosis y sólo estar influenciado por los que la usaban en los teatros, hizo que yo nunca creyera en ella. No podía pensar que existiera una fuerza que trasmitida a traves de los ojos del hipnotizador llegara a inmovilizar a otros.
Nunca creí en poderes sobrenaturales. Pero un hecho trascedental ocurrió durante mi asistencia en las jornadas odontológicas de la ciudad de La Plata del año 1954. En una de sus variadas sesiones, el doctor Duyos, prestigioso odontólogo local, hacía una demostración de “hipnodoncia”, así se llama a la hipnosis aplicada a la odontología. Lo que allí ví, no lo pude creer. Entró un paciente al escenario y se recostó en el sillon odontológico. El doctor Duyos palmeó una sola vez y el paciente quedó profundamente dormido. Tomó el torno, le perforó un diente y le extrajo el nervio sin haberlo anestesiado. Quedé impactado. No podía ser que el doctor Duyos, profesional honesto de mucha reputación en la ciudad, se prestara para hacer trucos teatrales. Recién en ese entonces, el hipnotismo dejó de ser un mito para mí. Después de unas cuantas sesiones del curso que el doctor José Torres Norry impartía en el consultorio del mismo doctor Duyos, impulsado por mi enorme deseo de hipnotizar, lo intenté sin éxito con miembros de mi familia. Sin perder las esperanzas busqué otros candidatos, todos con el mismo resultado. Muy decepcionado hasta que dí con Mary, la sirvienta de mi casa. Al llegar al tercer paso de los varios que había que seguir, Mary ya no podía levantar sus párpados. En vez de ponerme contento, casi me desmayo del susto. Y por el susto me olvidé cómo se sigue. Gracias a los apuntes que los tenía a mano, todo volvió a la normalidad. De aquí en adelante yo ya no era Milo el dentista, sino Milo el hipnotizador.
Fue tal mi entusiasmo que no había paciente al yo no probara si era suceptible a la hipnosis o no. El que se encargaba de difundir mi nueva actividad era mi padre que siempre le interesaron las cosas raras. Eso trajo como consecuencia que amigos y vecinos solicitaran de mí que les solucione problemas que nada tenían que ver con mi profesión. Nunque me negué porque lo hacía con gusto a pesar que por ello no cobraba un centavo. Por supuesto, siempre cuidando de no perjudicarlos y de no incurrir en una falta de ética profesional.
Un hecho extra profesional fue el caso de Fredy. Fredy era un aventajado estudiante de física nuclear. La puntuación de sus exámenes no bajaba de diez. Me llama por teléfono para pedir mi ayuda. Tenía que rendir su último exámen pero no se podía concentrar para prepararlo. Después de varias sesiones de hipnosis me informa que obtuvo, como siempre, diez puntos y que ya era físico nuclear.
Hayde una niña de no más de diez años de edad en aquel entonces, no podía tragar después de una operación de amigdalectomía. Consultado su médico, éste afirmó que todo estaba en orden y que el problema residía en la mente. Sólo era un impedimento psíquico. Como éramos amigos su padre pidió mi intervención. Accedí después de obtener el correspondiente permiso del médico que la intervino. El éxito nos reportó unas vacaciones en el departamento que la familia tenía en Mar del Plata.
Otro caso espectacular fue el de Ricardo, sobrino de un gran amigo ya fallecido. Este jovencito de 12 años que vivía en Basabilbaso, una mañana se levantó con una rodilla que no podía doblar. Viajó a La Plata para que el conocido traumatólogo doctor Piqué de Buenos Aires lo atendiera. No hubo inyección que lo ayudara. Problema mental según conclusión del profesional. Milo el mago intervino y todo volvió a la normalidad. Me dijo mi mi amigo muy asombrado, que Jesús Cristo era un poroto al lado mío. Creo que su problema se produjo al haberse sugestionado por un cancer en una pierna que le fué extraído a su tío.
Corría el año 1956 cuando algunos médicos del “Hospital de Clinicas General don José de San Martín” de la ciudad de La Plata, Argentina, entre ellos mi cuñado el doctor Manuel Borisosky, acordaron que el doctor Solari efectuara en ese hospital, una menisectomía a una paciente que propuse, nuestra sirvienta Mary, bajo anestesia hipnótica que yo realizaría, y para cuyo propósito la había preparado en casa durante varias semanas. Su estado hipnótico fue tan hondo que se logró dormir solamente la zona a intervenir, es decir, la rodilla. La paciente estaba completamente lúcida conversando conmigo mientras los médicos operaban. Post operatorio espléndido. Sin dolores ni complicaciones. El grado hipnótico a la que llegamos es el más profundo y se llama “sugestión post hipnótica complicada”. Debo aclarar que un anestesista estuvo presente para que actúe en caso de necesidad.
Yoly era mi ayudnte en el consultorio. Necesitaba una apendicectomía de urgencia. Acordamos con el cirujano doctor Rolando Ontiveros que la intervención la haría él en la clínica Mayo cuyo director era mi cuñado, y que la anestesia sería hipnótica a causa del temor que Yoly le tenía a la anestesia general. Acostada en la cama de operaciones y a pedido de ella, comencé a hinotizarla unos 15 minutos antes de que el cirujano llegara. Pero el cirujano llegó después de una hora cuando yo ya estaba muy consado de hablar tanto. Así fue que, no faltando mucho para concluír con la operación, le pedí al anestesista doctor Navajas, presente por cualquier eventualida, que prosiguiera con anestesia endovenosa. Este doctor era un paciente mío muy miedoso, pero con un humor especial. Casi todos lo médico le temen mucho al dentista. Cierta vez al encontrarnos en la calle por casualidad, me agradeció varias veces la gran satisfacción que yo le había producido el día anterior. Le dije que no sabía qué le pude haber hecho, si ese día yo estaba en la ciudad. Justamente por eso, me contestó. Fui a su consultorio a atenderme y usted no estaba...
Podría decir que con esta chica Mary, logré perfeccionarme. Estando de vacaciones con mi familia, noto que Mary esta buscando algo. No recordaba dónde había dejado sus anteojos. Aprovechando su gran facilidad para la hipnosis, me ofrecí ayudarla. Estando dormida me informó con claridad dónde los había puesto. Para hacerlo mas espectacular, le ordené que al despertarse no recordara haber hablado conmigo. Y así fue.
Mary era una enferma de histeria. Más de una vez no volvía de sus tiempos libres al trabajo a causa de un ataque que la tomaba en cualquier lado. Le inculqué en estado hipnótico profundo, que cuando note que el ataque está por llegar, simplemente pronuncie la palabra “bienestar”, como pudo haber sido cualquier otra palabra, y los síntomas habrán de desaparecer. Desde entonces no supimos de otro ataque.
También debo agragar que mi señora no sintió los dolores del parto cuando dió a luz a su hija Clarisa, gracias a la hipnosis impartida por su marido
Hicimos muchas demostraciones en casa particulares con gente amiga. Y para asombro de todos, hasta hipnotizamos a una gallina. La gallina, igual que el conejo, si lo acostamos en una mesa por su lomo y le sostenemos el pico por unos instantes, se mentiene sola en esta posición durante cierto tiempo, como si estuviese hipnotizada. Los invito a que lo prueben. Con conejos no tratamos.
Aplicando la hipnodoncia, hemos hecho tratamientos de conductos y extracciones dentarias sin anestesia, sin dolor y sin hemorragia. Es dificil creer que con la hipnosis se puede detener una hemorragia, pero he aquí la explicación. La coagulación es el componente biológico que actúa para que la hemorragia se detenga. El otro componente es el motor, que responde a una orden cerebral que hace que la arteria se contraiga. Es allí donde actúa la hipnosis.
Es curioso ver cómo con la hipnosis se puede provocar una ampolla en un dedo. En las quemaduras de primer grado se produce un eritema, la piel se enrojece por dilatación de los capilares. En las de segundo grado, una orden cerebral produce una la dilatación mayor, para permitir el transvase de plasma que servirá como barrera al calor, y de esta manera evitar que el daño llegue a tejidos más profundos. Si en estado hipnótico se le inculca al paciente que esta tocando un hierro caliente, el cerebro responderá con la misma orden y la ampolla se producirá.
Un caso gracioso sucedió cuando atendía mi consultorio en Berisso. Entra una pareja. La mujer me solicita tratamiento con anestesia hipnótica. La mujer se recuesta en el sillón, mientras el marido observa parado atrás a unos metros, al lado de la puerta de acceso. Preparo el ambiente y comienzo el procedimiento. A los 5 minutos oigo un golpe en la puerta: el marido se estaba cayendo hipnotizado.
Un paso que asombra y que llama fuertemente la atención en el procedimiento que se sigue para hipnotizar, es el llamado “signo señal”. Fue lo que más me asombró en la demostración del doctor Duyos durante las jornadas. Las primeras tres sesiones son de relajamiento y de algunas sugestiones motoras y anestésicas, hasta llegar a la hipnosis. En ese paso el paciente no puede levantar sus párpados. Es entoces cuando se le inculca que en la próxima sesión, cuando escuche una señal determinada como, por ejemplo, el sonido que se produce al golpear el vidrio de la salivadera con algún instrumento metálico, sus párpados caerán pesados, no los podrá abrir y entrará en sueño profundo. Y es curioso ver que efectivamente eso se cumple..
Si bien me encantaba hipnotizar a la gente, económicamente no daba buenos resultados. Perdía mucho tiempo haciendo las pruebas de suceptibilaidad, la mayoria de ellas negativas y por las cuales no me atrevía pedir honorarios. Como ya puntualizamos, solo un diez porciento de la población es sensible a la hipnosis profunda. Fue así que, muy a pesar mío, lentamente me fuí alejando de su práctica.
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