Como ya es rutinario, mi señora y yo salimos una tarde primaveral a pasear por las playas de Natanya y fotografiar los hermosos panoramas que la zona brinda a los amantes de la naturaleza. Cuando creímos que ya era hora de volver a casa, en la vereda de la calle paralela a la playa y pegada al acantilado, alcanzamos ver una buena cantidad de gatos multicolores, unos veinte calculo, todos sentados y en su mayoría observando en la misma dirección. Nos detuvimos. Comencé a tomar fotos desde distintos ángulos y distancias, a lo que me pareció un interesante motivo. En un preciso instante y al unísono, ante mi sorpresa los felinos comenzaron a correr para acercarse a un señor que iba a su encuentro. Mientras el señor caminaba, los gatos lo rodeaban y maullaban como brindándole un saludo de bienvenida. Seguimos con atención la escena para ver su desenlace. El grupo se introdujo en un descubierto recoveco dedicado a recipientes de desperdicios, y allí devoraron en silencio el alimento que ese buen señor arrojó dispersándolo por el suelo. Después de registrar la escena no con poca emoción, me acerqué a ese buen señor para expresarle mi reconocimiento. –Señor mío,- le dije- usted tiene asegurado un lugar preferencial en el paraíso. A lo que él me respondió con la sencillez y modestia de un auténtico benefactor nato: - Estos animalitos me prefieren aquí…
Samuel Auerbach
Natanya, Israel.
domingo, 25 de abril de 2010
Ese sentido que no tenemos.
Esta es otra historia verídica que sucedió hace muchos años y que merece ser contada. Nuestra vivienda tenía un patio con un cuidado jardín en el fondo. Un perrito cachorro de raza mezclada vivía en su cucha en un rincón del mismo. Cada vez que el perrito me veía entrando al jardín, sus saltos no tenían fin. Contagiaba todos los días a mis pequeños y también a mí, su alegría que demostraba bajando y enviando hacia atrás sus orejas, y moviendo velozmente su cola. Era muy juguetón, pero a la vez como todo cachorro inteligente, muy travieso. Todo lo que estaba a su alcance era para él un juguete al que mordía con placer, incluyendo las plantas y las flores del jardín. Por supuesto, esto no era del agrado de mi señora, que alteraba su carácter cada vez que veía destruída su artística labor de jardinera. En aras de la paz hogareña, acepté mantenerlo atado junto a su morada durante la horas que no lo podíamos vigilar. Lamentablemente el cachorro no aceptó esa solución. Su sufrimiento y el mío por verlo atado, rogaban por una forma distinta de resolver el probleama. Jamás olvidaré la escena del día en que salí al jardin con el fin de desprenderme de él, para ofrecerlo de regalo a un buen señor. Disimulando mi dolor, salí al patio sonriendo como siempre lo hacía. Pero esta vez el cachorro, en lugar de saltar de alegría como acostumbraba, bajó la cabeza con sus oreja sueltas, su cola baja y quieta, y se volvió a meter en su cucha negádose a salir. Oculté mi llanto cuando lo puse en manos extrañas. Cómo no iba a llorar si es que me desprendía para siempre de un ser querido, que me quería y lo hacía sufrir porque al saber leer los pensamientos, ese inocente cachorro pudo sentir con claridad mis crueles intenciones.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel
jueves, 22 de abril de 2010
Quedar bien con Dios y con el diablo.
En el preciso momento en que estaba de visita en el país el vicepresidente de los Estados Unidos, con la loable misión de organizar los pasos preliminares que llevarían al comienzo de las discusiones de paz con los palestinos, anuncia Israel la construcción de 1.600 viviendas en terrenos que justamente se irían a discutir. Un verdadero torpedo lanzado contra las buenas intenciones del honorable visitante, y una irrefutable prueba de que el Gobierno no tiene ningún interés en comenzar las conversaciones que las llevarán a entregar territorios. Más claro, imposible.
El primer ministro presentó débiles disculpas ante el representante de nuestro tradicional país aliado, quien, a causa de tal bofetada, levantó en cólera y se volvió a su país. Pero lo incomprensible fue que al poco tiempo, Netaniahu invalidó por completo esas disculpas al afirmar frente a sus ministros que, de ninguna manera, se suspenderán las construcciones.
Nunca tuvimos un primer ministro que se tambalea tanto. Muy peligroso es conducir un vehículo hacia la derecha y hacia la izquierda. No respetar la línea recta central puede provocar un accidente. Necesita con urgencia alguien que le sostenga el volante. Si bien todavía no colisionamos con catastróficos resultados, ya se produjeron consecuencias bastante desagradables a causa de su mal manejo. Por su manera de conducir al Gobierno, el país volvió a perder la relativa tranquilidad en la que estaba viviendo.
Quiere quedar bien con Dios y con el diablo. Nadie lo logró todavía. Si alguna vez Netaniahu tuvo prestigio, lo está perdiendo a pasos acelerados. Y para el mundo, quien está perdiendo prestigio no es sólo él, es todo Israel. Esto es preocupante, y más aún para aquellos que les duele lo que dicen y difunden los antisemitas, a quienes les basta con leer la prensa mundial, incluyendo la de Israel (los que saben leer hebreo), para incrementar su odio a los judíos y en especial a los israelíes.
Personalmente pienso que el primer ministro no podrá soportar por mucho más tiempo los dictados de los que rezan por convertir a todo Israel en una sinagoga gigante, ni de los que sueñan con “la patria grande” a expensas de vivir eternamente en conflicto con el resto del mundo, incluso con nuestros mejores aliados. Pero aún en el supuesto caso que piense como ellos, las presiones de nuestros aliados serán suficientes para que opte por el gran cambio, que creo no tardará en llegar.
¿Por qué Netaniahu no trata que todos vean que sólo los palestinos son los culpables de que no hay paz en la zona? Cuanto más clara y menos tambaleante será nuestra política, cuanto más limpio y diáfano será nuestro camino hacia la paz, con más claridad resaltará ante los ojos del mundo, la suciedad de nuestros enemigos.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
El primer ministro presentó débiles disculpas ante el representante de nuestro tradicional país aliado, quien, a causa de tal bofetada, levantó en cólera y se volvió a su país. Pero lo incomprensible fue que al poco tiempo, Netaniahu invalidó por completo esas disculpas al afirmar frente a sus ministros que, de ninguna manera, se suspenderán las construcciones.
Nunca tuvimos un primer ministro que se tambalea tanto. Muy peligroso es conducir un vehículo hacia la derecha y hacia la izquierda. No respetar la línea recta central puede provocar un accidente. Necesita con urgencia alguien que le sostenga el volante. Si bien todavía no colisionamos con catastróficos resultados, ya se produjeron consecuencias bastante desagradables a causa de su mal manejo. Por su manera de conducir al Gobierno, el país volvió a perder la relativa tranquilidad en la que estaba viviendo.
Quiere quedar bien con Dios y con el diablo. Nadie lo logró todavía. Si alguna vez Netaniahu tuvo prestigio, lo está perdiendo a pasos acelerados. Y para el mundo, quien está perdiendo prestigio no es sólo él, es todo Israel. Esto es preocupante, y más aún para aquellos que les duele lo que dicen y difunden los antisemitas, a quienes les basta con leer la prensa mundial, incluyendo la de Israel (los que saben leer hebreo), para incrementar su odio a los judíos y en especial a los israelíes.
Personalmente pienso que el primer ministro no podrá soportar por mucho más tiempo los dictados de los que rezan por convertir a todo Israel en una sinagoga gigante, ni de los que sueñan con “la patria grande” a expensas de vivir eternamente en conflicto con el resto del mundo, incluso con nuestros mejores aliados. Pero aún en el supuesto caso que piense como ellos, las presiones de nuestros aliados serán suficientes para que opte por el gran cambio, que creo no tardará en llegar.
¿Por qué Netaniahu no trata que todos vean que sólo los palestinos son los culpables de que no hay paz en la zona? Cuanto más clara y menos tambaleante será nuestra política, cuanto más limpio y diáfano será nuestro camino hacia la paz, con más claridad resaltará ante los ojos del mundo, la suciedad de nuestros enemigos.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
jueves, 4 de marzo de 2010
Un viaje al futuro en el cercano oriente.
Recordar el pasado es muy útil cuando se lo utiliza para ver los errores cometidos y evitarlos en el presente. Pero con ello no evitamos los nuevos que en el presente se puedan cometer. Sólo por sus consecuencias, durante el futuro los podremos identificar como tales.
Imaginar el futuro para evitar errores en el presente, no es muy fácil. No obstante, haremos el esfuerzo de viajar a un futuro imaginario dentro de la escena que nos ofrece el cercano oriente.
Israel y los palestinos, dejando de lado exigencias y condiciones previas, se sientan, por fin, alrededor de la mesa de deliberaciones para tratar la manera de llegar a un acuerdo de paz. Es tan sincera la intención de terminar con el viejo conflicto que tanto daño les produjo a ambos, que el deseo de arribar a un acuerdo se pone de manifiesto en cada cambio de ideas. Los renunciamientos y las concesiones son ofrecidas por las partes en todas las sesiones. Como era de esperar, un apretón de manos corona lo emprendido, y nace un nuevo estado al lado del Estado Judío de Israel, el Estado Palestino que ocupa un alto porcentaje de la Cisjordania y Gaza aún en manos de los rebeldes.
Llueven copiosas felicitaciones y reconocimientos prevenientes del mundo libre. La euforia es grande. Pero, ¿que sucede con las extremas que, en este imaginario futuro, aun persisten en ambos países?. La extrema israelí le sigue produciendo dolores de cabeza al Estado de Israel, aunque son dolores que no amenazan un cambio en el panorama geopolítico de la zona. En cambio, el extremismo que puede producir una catástrofe inmediata, es el poderoso fundamentalismo musulmán que desde Irán, Gaza y el Líbano muestra, con mirada amenazadora, sus afilados dientes al país recién nacido.
Sigamos imaginando y pensemos en la muy cierta posibilidad, que los rebeldes que se instalaron por la fuerza en la franja de Gaza, se instalan de la misma manera en el resto del nuevo país, convirtiendo los territorios cedidos en fuertes plataformas de lanzamiento de misiles contra Israel. Esto nos recuerda la triste retirada de Gush Katif. Igual que en aquel entonces, Israel se ve obligado a defenderse, y emprende un ataque contra los agresores, mucho más amplio que el anterior.
Con este triste y factible panorama que nuestro viaje al futuro nos puede deparar, llegamos a la conclusión que arribar a un acuerdo de paz con los palestinos es un grave error, si previamente no se convence al fundamentalismo musulmán, que a Israel le asiste el derecho de existir en el Medio Oriente. No obstante, comenzar a deliberar no es un error. Es fundamental para el mundo libre, mantener siempre abierta la vía a una posible solución del conflicto árabe-israelí. El esfuerzo para establer la paz en el Medio Oriente, asegura el apoyo de las potencias occidentales a las partes que deliberan, porque constituye un intento de establecer una presencia democrática mas sólida en la zona. Además, siempre que se conversa, la violencia y el peligro a la seguridad existencial de Israel, disminuyen. Esto es primordial para occidente. Israel es la única democracia que el mundo libre tiene metida como cuña en un área plagada de dictaduras, cuña que actúa como efectivo dique contra el expansionismo musulmán. Además, cuán valioso es para los judíos y los árabes amantes de la libertad y la paz, mantener viva una luz que ilumine a la esperanza de llegar a ella.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
Imaginar el futuro para evitar errores en el presente, no es muy fácil. No obstante, haremos el esfuerzo de viajar a un futuro imaginario dentro de la escena que nos ofrece el cercano oriente.
Israel y los palestinos, dejando de lado exigencias y condiciones previas, se sientan, por fin, alrededor de la mesa de deliberaciones para tratar la manera de llegar a un acuerdo de paz. Es tan sincera la intención de terminar con el viejo conflicto que tanto daño les produjo a ambos, que el deseo de arribar a un acuerdo se pone de manifiesto en cada cambio de ideas. Los renunciamientos y las concesiones son ofrecidas por las partes en todas las sesiones. Como era de esperar, un apretón de manos corona lo emprendido, y nace un nuevo estado al lado del Estado Judío de Israel, el Estado Palestino que ocupa un alto porcentaje de la Cisjordania y Gaza aún en manos de los rebeldes.
Llueven copiosas felicitaciones y reconocimientos prevenientes del mundo libre. La euforia es grande. Pero, ¿que sucede con las extremas que, en este imaginario futuro, aun persisten en ambos países?. La extrema israelí le sigue produciendo dolores de cabeza al Estado de Israel, aunque son dolores que no amenazan un cambio en el panorama geopolítico de la zona. En cambio, el extremismo que puede producir una catástrofe inmediata, es el poderoso fundamentalismo musulmán que desde Irán, Gaza y el Líbano muestra, con mirada amenazadora, sus afilados dientes al país recién nacido.
Sigamos imaginando y pensemos en la muy cierta posibilidad, que los rebeldes que se instalaron por la fuerza en la franja de Gaza, se instalan de la misma manera en el resto del nuevo país, convirtiendo los territorios cedidos en fuertes plataformas de lanzamiento de misiles contra Israel. Esto nos recuerda la triste retirada de Gush Katif. Igual que en aquel entonces, Israel se ve obligado a defenderse, y emprende un ataque contra los agresores, mucho más amplio que el anterior.
Con este triste y factible panorama que nuestro viaje al futuro nos puede deparar, llegamos a la conclusión que arribar a un acuerdo de paz con los palestinos es un grave error, si previamente no se convence al fundamentalismo musulmán, que a Israel le asiste el derecho de existir en el Medio Oriente. No obstante, comenzar a deliberar no es un error. Es fundamental para el mundo libre, mantener siempre abierta la vía a una posible solución del conflicto árabe-israelí. El esfuerzo para establer la paz en el Medio Oriente, asegura el apoyo de las potencias occidentales a las partes que deliberan, porque constituye un intento de establecer una presencia democrática mas sólida en la zona. Además, siempre que se conversa, la violencia y el peligro a la seguridad existencial de Israel, disminuyen. Esto es primordial para occidente. Israel es la única democracia que el mundo libre tiene metida como cuña en un área plagada de dictaduras, cuña que actúa como efectivo dique contra el expansionismo musulmán. Además, cuán valioso es para los judíos y los árabes amantes de la libertad y la paz, mantener viva una luz que ilumine a la esperanza de llegar a ella.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
¿Israel quiere paz?
Al margen de lo que los palestinos puedan pensar en relación al proceso de paz en el Medio Oriente, no es descabellado suponer que el gobierno de Israel no esta interesado en conversar con ellos sobre ese tema. Buena cantidad de declaraciones pronunciadas por el primer ministro Beniamín Netanyahu, que resultaron ser condiciones previas inaceptables por los palestinos, han alejado aún más a la ya distante mesa de deliberaciones.
Otra actitud que refuerza esa suposición, es la inoportuna decisión de declarar sitios históricos judíos a la tumba de Raquel en Belén, y la de los Patriarcas en el corazón de Hebrón. Esta declaración ha provocado una natural ira entre los árabes, quienes consideran a la medida como una incautación ilegal de dos lugares ubicados dentro de los territorios en litigio, con los agravantes que la tumba de Raquel incluye a la mezquita de Bilial Bin Rabah, y que la tumba de los patriarcas también es venerada por los musulmanes, quienes comparten con el judaísmo su común patriarca: el bíblico Abraham, según la tradición, allí sepultado.
Si es que Israel quiere vivir en paz con el futuro país de los palestinos y ser su amigo, ¿porqué no compartir con ellos el patrimonio de esos santos lugares?. ¿El Gobierno de Israel quiere o no quiere concertar la paz con sus vecinos?. Si es que quiere, fue ésta una medida errónea, completamente innecesaria que no contribuye en nada al proceso de paz. Fuera de dar su visto bueno a la existencia de dos estados para dos pueblos en el Medio Oriente, Netanyahu no ha hecho nada para acercar a las partes en litigio. Por el contrario, con sus declaraciones sólo ha derramado peligroso aceite al fuego, provocando una tensa y artificial calma cuyo desenlace nadie puede pronosticar. Como consecuencia y para comenzar, importantes disturbios han ocurrido entre árabes y el ejército de Israel en Hebrón y un llamado terrorista a iniciar una tercera intifada. ¿Esa es la paz que el Gobierno de Israel pretende?
Para atraer a los palestinos a conversar y lograr juntos un acuerdo de paz, no es necesario otorgarles peligrosas concesiones por anticipado. Pero tampoco es necesario agregar piedras al sendero con inoportunas medidas, que bien podrían ser presentadas como propuestas sobre la mesa de deliberaciones. Si es que en realidad se quiere conversar con el enemigo, con sólo saber qué no decir, ya se facilita enormemente el camino. Y justamente, el saber qué no decir es lo que le falta a nuestro Primer Ministro. Palabras que no deben ser dichas son suficientes para entorpecer lo que se intenta encontrar. Sus declaraciones sólo sirvieron para alejar aún más, al que se quiere atraer para consolidar con él una paz permanente.
Pero también es factible suponer, como se supuso al principio del artículo, que el Gobierno de Israel no desea conversar con los palestinos y con esa finalidad actúa. Puede ser que siga un plan trazado por las extremas dominantes en su seno, que excluye la reanudación de las tratativas de paz. Llegar a la paz con los palestinos significaría renunciar territorios conquistados durante la guerra de los seis días que, por motivos históricos-religiosos, ellos no tienen ninguna intención en devolver.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
Otra actitud que refuerza esa suposición, es la inoportuna decisión de declarar sitios históricos judíos a la tumba de Raquel en Belén, y la de los Patriarcas en el corazón de Hebrón. Esta declaración ha provocado una natural ira entre los árabes, quienes consideran a la medida como una incautación ilegal de dos lugares ubicados dentro de los territorios en litigio, con los agravantes que la tumba de Raquel incluye a la mezquita de Bilial Bin Rabah, y que la tumba de los patriarcas también es venerada por los musulmanes, quienes comparten con el judaísmo su común patriarca: el bíblico Abraham, según la tradición, allí sepultado.
Si es que Israel quiere vivir en paz con el futuro país de los palestinos y ser su amigo, ¿porqué no compartir con ellos el patrimonio de esos santos lugares?. ¿El Gobierno de Israel quiere o no quiere concertar la paz con sus vecinos?. Si es que quiere, fue ésta una medida errónea, completamente innecesaria que no contribuye en nada al proceso de paz. Fuera de dar su visto bueno a la existencia de dos estados para dos pueblos en el Medio Oriente, Netanyahu no ha hecho nada para acercar a las partes en litigio. Por el contrario, con sus declaraciones sólo ha derramado peligroso aceite al fuego, provocando una tensa y artificial calma cuyo desenlace nadie puede pronosticar. Como consecuencia y para comenzar, importantes disturbios han ocurrido entre árabes y el ejército de Israel en Hebrón y un llamado terrorista a iniciar una tercera intifada. ¿Esa es la paz que el Gobierno de Israel pretende?
Para atraer a los palestinos a conversar y lograr juntos un acuerdo de paz, no es necesario otorgarles peligrosas concesiones por anticipado. Pero tampoco es necesario agregar piedras al sendero con inoportunas medidas, que bien podrían ser presentadas como propuestas sobre la mesa de deliberaciones. Si es que en realidad se quiere conversar con el enemigo, con sólo saber qué no decir, ya se facilita enormemente el camino. Y justamente, el saber qué no decir es lo que le falta a nuestro Primer Ministro. Palabras que no deben ser dichas son suficientes para entorpecer lo que se intenta encontrar. Sus declaraciones sólo sirvieron para alejar aún más, al que se quiere atraer para consolidar con él una paz permanente.
Pero también es factible suponer, como se supuso al principio del artículo, que el Gobierno de Israel no desea conversar con los palestinos y con esa finalidad actúa. Puede ser que siga un plan trazado por las extremas dominantes en su seno, que excluye la reanudación de las tratativas de paz. Llegar a la paz con los palestinos significaría renunciar territorios conquistados durante la guerra de los seis días que, por motivos históricos-religiosos, ellos no tienen ninguna intención en devolver.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
jueves, 28 de enero de 2010
La paz se complica en el medio oriente.
La obligación de los buenos estadistas es obrar siguiendo el sendero que marcan sus propósitos, y saber qué no decir para evitar desviarse de él. Tres declaraciones de nuestro primer ministro han provocado un sentimiento de frustración en los países interesados en la paz y en un amplio sector del pueblo de Israel. A pesar que desde que comenzaron los esfuerzos para proseguir con las deliberaciones de paz, Netaniahu llamó a los palestinos a “conversar sin condiciones previas”, antepuso tres que dan por terminadas todas las esperanza de comenzar a hablar con el enemigo.
En una reciente declaración, dijo: “El este de Jerusalem es parte indivisible de la capital del Estado de Israel”. Inoportuna afirmación que obra como condición previa, cuando bien puede ser un tema a discutir. Al sentirme desprendido de sentimientos ancestrales que están en pugna con la paz, me permito pensar que no agregaríamos ningún riesgo si el nuevo país instalaría allí su capital. Es una zona densamente poblada por árabes, a la que la mayoría de los israelíes se abstiene de visitar. Además se evitaría un masivo aumento de la ya numerosa y problemática población árabe instalada en el resto de Israel. Aunque el número de palestinos que vive en Jerusalem oriental es polémico, en 2008 se estimaba en más de 200.000. ¿Porqué no dejamos este tema para futuras deliberaciones si es que en realidad queremos volver a deliberar?.
También declaró lo siguiente: “El nuevo Estado Palestino debe ser un país desarmado”. Eso lo haría vulnerable a cualquier ataque de grupos terroristas que niegan la existencia del estado de Israel en la zona. Es hacer que el nuevo país se sienta inferior en medio de poderosos leones. Una condición denigrante y suficiente para impedir la reanudación de la tratativas de paz.
En una tercera declaración estableció que “El nuevo país tendrá que albergar una presencia israelí”. Esto es un flagrante atropello a la soberanía de un país amigo, con el cual las relaciones amistosas deben estar basadas en la confianza mutua.
Estas declaraciones y el impune desacato por parte de los colonos a las resoluciones que el Gobierno de Israel optó como gestos a favor de la paz, crean una situación que anula el acercamiento entre israelíes y palestinos.
Es cierto que los palestinos tienen sus propias condiciones previas inaceptables y por mas correctos y condescendientes que seamos, siempre aparecerá un “no” al final de las conversaciones. Pero no veo porqué si los palestinos no hacen nada para llegar a la paz, nosotros debamos comportarnos de la misma manera. ¿Porqué no hacemos ver al mundo que solamente son ellos los culpables de este odioso estancamiento?.
Dos grandes cargas son las causas de esta situación. Con toda seguridad Netaniahu hubiera hablado y obrado de otra manera si no tuviera sobre su espalda la carga de la extrema isreaelí. Y con la misma seguridad se puede afirmar que el pueblo palestino dejaría de pronunciar su famoso “no”, si se pudiera desprender del inmenso peso que es tener a Hamas, Hisballah e Irán colgados de sus hombros.
Esos son los verdaderos y únicos motivos que obstaculizan la paz en la región.
La remoción de la carga israelí, Israel la tiene en sus propias manos y será posible cuando nuestros dirigentes se den cuenta que de nada sirven conductas que obedecen a cuestiones personales; que es conveniente dejar de lado ofensas y arrogancias que son meras estupideces frente a intereses que urgen, y que la solución está en aunar fuerzas para dejar al extremismo laico-religioso fuera de combate.
Convencer a los árabes es mucho mas difícil y no está dentro de las posibilidades de Israel. Sólo el conjunto de potencias libres podrán hacerlo, pero no con palabras. Con palabras nadie podrá convencer a los extremistas árabes que Israel tiene el derecho de existir en el medio oriente. Puede ser que con medidas de fuerza sin llegar a la guerra, se lo logre. Pero el mundo libre no hace lo suficiente en ese sentido. El comercio de armas y la necesidad del oro negro atraen más que la existencia de Israel. Es muy probable que la solución de este problema, resida en hallar e imponer un combustible que reemplace a esa función del veneno llamado petróleo, base del sustento terrorista. No sólo Israel se verá beneficiado, sino toda la humanidad se enriquecerá con las mejoras que ese hallazgo producirá en muchos elementos que le son idispensables.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
En una reciente declaración, dijo: “El este de Jerusalem es parte indivisible de la capital del Estado de Israel”. Inoportuna afirmación que obra como condición previa, cuando bien puede ser un tema a discutir. Al sentirme desprendido de sentimientos ancestrales que están en pugna con la paz, me permito pensar que no agregaríamos ningún riesgo si el nuevo país instalaría allí su capital. Es una zona densamente poblada por árabes, a la que la mayoría de los israelíes se abstiene de visitar. Además se evitaría un masivo aumento de la ya numerosa y problemática población árabe instalada en el resto de Israel. Aunque el número de palestinos que vive en Jerusalem oriental es polémico, en 2008 se estimaba en más de 200.000. ¿Porqué no dejamos este tema para futuras deliberaciones si es que en realidad queremos volver a deliberar?.
También declaró lo siguiente: “El nuevo Estado Palestino debe ser un país desarmado”. Eso lo haría vulnerable a cualquier ataque de grupos terroristas que niegan la existencia del estado de Israel en la zona. Es hacer que el nuevo país se sienta inferior en medio de poderosos leones. Una condición denigrante y suficiente para impedir la reanudación de la tratativas de paz.
En una tercera declaración estableció que “El nuevo país tendrá que albergar una presencia israelí”. Esto es un flagrante atropello a la soberanía de un país amigo, con el cual las relaciones amistosas deben estar basadas en la confianza mutua.
Estas declaraciones y el impune desacato por parte de los colonos a las resoluciones que el Gobierno de Israel optó como gestos a favor de la paz, crean una situación que anula el acercamiento entre israelíes y palestinos.
Es cierto que los palestinos tienen sus propias condiciones previas inaceptables y por mas correctos y condescendientes que seamos, siempre aparecerá un “no” al final de las conversaciones. Pero no veo porqué si los palestinos no hacen nada para llegar a la paz, nosotros debamos comportarnos de la misma manera. ¿Porqué no hacemos ver al mundo que solamente son ellos los culpables de este odioso estancamiento?.
Dos grandes cargas son las causas de esta situación. Con toda seguridad Netaniahu hubiera hablado y obrado de otra manera si no tuviera sobre su espalda la carga de la extrema isreaelí. Y con la misma seguridad se puede afirmar que el pueblo palestino dejaría de pronunciar su famoso “no”, si se pudiera desprender del inmenso peso que es tener a Hamas, Hisballah e Irán colgados de sus hombros.
Esos son los verdaderos y únicos motivos que obstaculizan la paz en la región.
La remoción de la carga israelí, Israel la tiene en sus propias manos y será posible cuando nuestros dirigentes se den cuenta que de nada sirven conductas que obedecen a cuestiones personales; que es conveniente dejar de lado ofensas y arrogancias que son meras estupideces frente a intereses que urgen, y que la solución está en aunar fuerzas para dejar al extremismo laico-religioso fuera de combate.
Convencer a los árabes es mucho mas difícil y no está dentro de las posibilidades de Israel. Sólo el conjunto de potencias libres podrán hacerlo, pero no con palabras. Con palabras nadie podrá convencer a los extremistas árabes que Israel tiene el derecho de existir en el medio oriente. Puede ser que con medidas de fuerza sin llegar a la guerra, se lo logre. Pero el mundo libre no hace lo suficiente en ese sentido. El comercio de armas y la necesidad del oro negro atraen más que la existencia de Israel. Es muy probable que la solución de este problema, resida en hallar e imponer un combustible que reemplace a esa función del veneno llamado petróleo, base del sustento terrorista. No sólo Israel se verá beneficiado, sino toda la humanidad se enriquecerá con las mejoras que ese hallazgo producirá en muchos elementos que le son idispensables.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
domingo, 24 de enero de 2010
Por amor a la paz
Son varios los personajes que dedican y que dedicaron gran parte de su tiempo en llamar a los pueblos del Cercano Oriente a la convivencia pacífica. Lo hicieron de varias formas.
Es un gusto recordar al mitológico Abie Nathan quien, desde desde su barca anclada en aguas extraterritoriales frente a la costa de Tel Aviv, transmitió durante 20 años sin interrupción, música y proclamas en varios idiomas dirigidas al Cercano Oriente y al mundo, llamando a la paz, a la concordia y a la ayuda a los necesitados. Llegó a tal punto su entusiasmo y su amor innato a la paz que, desoyendo las leyes imperantes en Israel, voló en un avión privado hasta Egipto para hablar con el enemigo de entonces.
No menos importante es la labor que en ese sentido realizan dos prominentes músicos argentinos. Miguel Angel Estrella, pianista nacido en la provincia de Tucumán de padres libaneses, actual embajador de Argentina ante la UNESCO desde el año 2003, funda en el año 1982, el movimiento internacional “Música Esperanza” cuyos objetivos son facilitar el acceso a la música, crear lazos entre las diferentes comunidades y defender la dignidad humana. Dentro de ese marco crea la “Orquesta de la paz, Los hijos de Abraham”, integrada por 45 jóvenes músicos de origen judío y musulmán. Sus primeras actuaciones datan del año 2000, ofreciendo conciertos en Francia, Europa y el Cercano Oriente. Recientemente el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, le ofreció 60.000 euros de aporte financiero.
Con el mismo fin de demostrar que con la música palestinos e israelíes pueden convivir en paz, fue creada otra orquesta. El pianista y director de orquesta de fama mundial Daniel Barenboim, también nacido en Argentina pero de origen judío, en base a un proyecto que dio a luz en el año 1999 en colaboración con el filósofo árabe ya desaparecido Edward Said, funda la West-Eastern Divan Orchestra. Actualmente la integran músicos israelíes, españoles, árabes cristianos, y árabes musulmanes.
A pesar que, debido en sus incursiones en política, Barenboim no goza de la simpatía del púbilco israelí, su esfuerzo por crear un acercamiento entre palestinos e israelíes merece el mismo aplauso que su actividad artística. Es reconfortante constatar el ambiente de compañerismo y amistad que reina entre los músicos cuyos países de origen se encuentran en profundo estado de beligerancia.
El día 5 de Enero de 2010, la orquesta dio un concierto en Doha, capital del emirato de Qatar. El canal 2 de la televisión francesa siguió el evento entrevistando, filmando y fotografiando a algunos de sus músicos tanto árabes como israelíes. La oboísta israelí Meirav Kadichevski, nieta del autor de esta nota, fue fotografiada junto a musulmanes para testimoniar gráficamente el ambiente de camaradería que reina entre los integrantes de la orquesta, y la amabilidad que el pueblo anfitrión demostró a los integrantes de la misma sin importar su origen.
Se deduce de estas orquestas, que los judíos no son lo que algunos imanes inculcan a sus fieles en las mezquitas, que no son lo que los extremistas les dicen a sus hijos en las escuelas y que no todos los musulmanes son terroristas que odian a los judíos, ni todos los palestinos quieren arrojar al mar a los israelíes, como muchos extremistas israelíes piensan. En esencia, se quiere demostrar con la música de estas orquestas que, mas allá de la política o la religión, somos todos seres humanos con necesidades básicas similares, que el respeto mutuo debe permanecer inmutable frente a las diferencias de opiniones, insinuando a la vez que todos debemos trabajar juntos para crear un mundo sin violencia.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
Es un gusto recordar al mitológico Abie Nathan quien, desde desde su barca anclada en aguas extraterritoriales frente a la costa de Tel Aviv, transmitió durante 20 años sin interrupción, música y proclamas en varios idiomas dirigidas al Cercano Oriente y al mundo, llamando a la paz, a la concordia y a la ayuda a los necesitados. Llegó a tal punto su entusiasmo y su amor innato a la paz que, desoyendo las leyes imperantes en Israel, voló en un avión privado hasta Egipto para hablar con el enemigo de entonces.
No menos importante es la labor que en ese sentido realizan dos prominentes músicos argentinos. Miguel Angel Estrella, pianista nacido en la provincia de Tucumán de padres libaneses, actual embajador de Argentina ante la UNESCO desde el año 2003, funda en el año 1982, el movimiento internacional “Música Esperanza” cuyos objetivos son facilitar el acceso a la música, crear lazos entre las diferentes comunidades y defender la dignidad humana. Dentro de ese marco crea la “Orquesta de la paz, Los hijos de Abraham”, integrada por 45 jóvenes músicos de origen judío y musulmán. Sus primeras actuaciones datan del año 2000, ofreciendo conciertos en Francia, Europa y el Cercano Oriente. Recientemente el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, le ofreció 60.000 euros de aporte financiero.
Con el mismo fin de demostrar que con la música palestinos e israelíes pueden convivir en paz, fue creada otra orquesta. El pianista y director de orquesta de fama mundial Daniel Barenboim, también nacido en Argentina pero de origen judío, en base a un proyecto que dio a luz en el año 1999 en colaboración con el filósofo árabe ya desaparecido Edward Said, funda la West-Eastern Divan Orchestra. Actualmente la integran músicos israelíes, españoles, árabes cristianos, y árabes musulmanes.
A pesar que, debido en sus incursiones en política, Barenboim no goza de la simpatía del púbilco israelí, su esfuerzo por crear un acercamiento entre palestinos e israelíes merece el mismo aplauso que su actividad artística. Es reconfortante constatar el ambiente de compañerismo y amistad que reina entre los músicos cuyos países de origen se encuentran en profundo estado de beligerancia.
El día 5 de Enero de 2010, la orquesta dio un concierto en Doha, capital del emirato de Qatar. El canal 2 de la televisión francesa siguió el evento entrevistando, filmando y fotografiando a algunos de sus músicos tanto árabes como israelíes. La oboísta israelí Meirav Kadichevski, nieta del autor de esta nota, fue fotografiada junto a musulmanes para testimoniar gráficamente el ambiente de camaradería que reina entre los integrantes de la orquesta, y la amabilidad que el pueblo anfitrión demostró a los integrantes de la misma sin importar su origen.
Se deduce de estas orquestas, que los judíos no son lo que algunos imanes inculcan a sus fieles en las mezquitas, que no son lo que los extremistas les dicen a sus hijos en las escuelas y que no todos los musulmanes son terroristas que odian a los judíos, ni todos los palestinos quieren arrojar al mar a los israelíes, como muchos extremistas israelíes piensan. En esencia, se quiere demostrar con la música de estas orquestas que, mas allá de la política o la religión, somos todos seres humanos con necesidades básicas similares, que el respeto mutuo debe permanecer inmutable frente a las diferencias de opiniones, insinuando a la vez que todos debemos trabajar juntos para crear un mundo sin violencia.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
domingo, 3 de enero de 2010
Una simpática historia verídica.
De común acuerdo mi señora y yo, como dos buenos jubilados cierto medio día salimos a tomar un poco de sol en el hermoso paseo que Netanya tiene frente al mar. Activos como somos, mi señora aprovechó la larga y pareja vereda para hacer su acostumbrado "footing", y yo me quedé fotografiando la zona que mucho se presta para ello. Antes de volver a casa nos sentamos en uno de los bancos frente el mar, bajo una de las numerosas glorietas que adornan el paseo. En eso, una pequeña y tímida palomita silvestre se acerca a unos dos metros de nosotros y no nos deja de observar. Yo no termino de sacarle fotos. Ella no se mueve del lugar y, como haciendo poses para el fotógrafo, se para en una patita, se higieniza sus plumas, se sacude y de vez en cuando nos mira, mira para arriba, mira para abajo, pero siempre sin abandonar el lugar. ¿Qué pensará la palomita?, nos preguntamos. ¿Sabrá ella que nosotros queremos a los animales y por eso no nos tiene miedo?. ¿Querrá venir hacia nosotros pero no se atreve?. Cuando por fin nos levantamos y comenzamos a caminar para dar por teminado el paseo, nos dimos cuenta al mirar hacia atrás, qué es lo que la palomita pensaba: ¿Cuando se irán estos señores?. La palomita corrió hacia debajo del banco que abandonamos, y comenzó a devorar los restos de semillas que había alrededor.
Samuel Auerbach
Samuel Auerbach
sábado, 26 de diciembre de 2009
Este es el momento.
Cuando en la Universidad Bar Ilan, Benjamín Netanyahu anunció que hacía suya la premisa que declara dos estados para dos pueblos en el medio oriente, el fanatismo religioso israelí con asiento en el gobierno se mordió los labios. Cuando ordenó la suspensión de las construcciones en los territorios por el termino de diez meses, esta vez levantó su voz de protesta acompañada con acciones lindantes a la subversión, y lanzando serias amenazas a la estabilidad de la coalición. Es natural que Netanyahu, que da indicios de no querer apartarse de su camino, esté buscando la manera de contrarrestar el efecto que produciría el retiro de la coalición de los partidos religiosos, arrastrando con ellos una significativa cantidad de escaños.
Frente a las dificultades y amenazas que el gobierno de Netanyahu está afrontando desde que dio muestras con hechos que la paz en Israel es su norte, la obligación de todos sus adversarios políticos es deponer las armas y ayudarlo en la tarea, y no esperar que su gobierno caiga para darles una oportunidad de subir al poder. Las elecciones que como consecuencia se llevarían a cabo, junto a otros inconvenientes no les ofrecen ninguna seguridad que así será. Además, se podría llegar como resultado de las mismas, a una situación semejante o peor que la actual.
Los liberales del país agrupados en distintos partidos políticos, que también ven en la paz con nuestros actuales y futuros vecinos una obligación primera, deben dejar de lado sus otras diferencias personales o políticas y unirse a él, para que juntos puedan facilitar la remoción de las dos grandes piedras en el camino de la paz: el fundamentalismo musulmán que niega la existencia de Israel y el fanatismo religioso interno que al no querer entregar territorios, anula toda esperanza de llegar a ella.
Cuánto es de lamentar que no hubo acuerdo cuando en las tratativas para formar gobierno, Netanyahu intentó convencer a Kadima que acepte su ofrecimiento. La función del presente es corregir los errores del pasado. Este es el momento.
Samuel Auerbach.
Netanya.
Frente a las dificultades y amenazas que el gobierno de Netanyahu está afrontando desde que dio muestras con hechos que la paz en Israel es su norte, la obligación de todos sus adversarios políticos es deponer las armas y ayudarlo en la tarea, y no esperar que su gobierno caiga para darles una oportunidad de subir al poder. Las elecciones que como consecuencia se llevarían a cabo, junto a otros inconvenientes no les ofrecen ninguna seguridad que así será. Además, se podría llegar como resultado de las mismas, a una situación semejante o peor que la actual.
Los liberales del país agrupados en distintos partidos políticos, que también ven en la paz con nuestros actuales y futuros vecinos una obligación primera, deben dejar de lado sus otras diferencias personales o políticas y unirse a él, para que juntos puedan facilitar la remoción de las dos grandes piedras en el camino de la paz: el fundamentalismo musulmán que niega la existencia de Israel y el fanatismo religioso interno que al no querer entregar territorios, anula toda esperanza de llegar a ella.
Cuánto es de lamentar que no hubo acuerdo cuando en las tratativas para formar gobierno, Netanyahu intentó convencer a Kadima que acepte su ofrecimiento. La función del presente es corregir los errores del pasado. Este es el momento.
Samuel Auerbach.
Netanya.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Los dos frentes
El primer ministro Benjamín Netanyahu ofrece fehacientes indicios que quiere la paz. Lo demuestra la lucha que está manteniendo contra dos frentes difíciles, el externo y el interno. El frente externo es el que lleva a cabo junto al mundo liberal contra el fanatismo musulmán. Por el momento es un problema ideológico arduo de resolver. Convencer a Irán y a los grupos terroristas a los cuales les provee dinero y armas, que corresponde a Israel el derecho de existir en la región, sólo se podrá conseguir reemplazando a sus dirigentes, o ayudando a los factores subversivos intrínsecos que lo quieren hacer y que no faltan.
El frente interno es el que está librando Netanyahu contra el fanatismo religioso que impera en el país. Un fanatismo que cree factible el absurdo de una paz sin entrega de territorios. Es una lucha extremadamente complicada, pues la afronta contra los partidos que lo llevaron al poder y que constituyen mayoría en el gobierno. Es una lucha moralmente dolorosa, porque es contra autoridades religiosas a quienes honra y respeta.
A pesar que, como medida significativa a favor de la paz, sólo se ordenó la interrupción de las construcciones dentro de los territorios en litigio durante el término de diez meses, ya lo consideran traidor y lo amenazan con derribar al gobierno.
La negativa de los colonos a suspender sus construcciones en las colonias, toma caracteres violentos. Las fuerzas encargadas de hacer cumplir lo resuelto, se ven en serias dificultades frente a la resistencia agresiva de los colonos. Algunos rabinos insisten en adoctrinar a sus discípulos que sirven en las fuerzas armadas, a que desoigan los órdenes de sus superiores. Decenas de rabinos declaran que “la lealtad a Dios se encuentra ante cualquier otra lealtad, hacia el Gobierno o el Ejército”. Un verdadero ambiente de caos y subversión en esta primera fase, que por ahora no daña, pues no impide que el gobierno continúe con su política tendiente a reanudar las conversaciones de paz con los palestinos.
Pero esas conversaciones jamás podrán llegar a feliz término, si es que Netanyahu no encara la fase siguiente de su lucha interna: la liberación completa de ocupantes en los terrenos donde de común acuerdo se habrá de levantar al nuevo país árabe.
¿Qué ocurrirá en ese entonces con la coalición que formó el primer ministro? Es atinado pensar que frente al valor que tiene alcanzar la paz, las coaliciones pierden importancia.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel
El frente interno es el que está librando Netanyahu contra el fanatismo religioso que impera en el país. Un fanatismo que cree factible el absurdo de una paz sin entrega de territorios. Es una lucha extremadamente complicada, pues la afronta contra los partidos que lo llevaron al poder y que constituyen mayoría en el gobierno. Es una lucha moralmente dolorosa, porque es contra autoridades religiosas a quienes honra y respeta.
A pesar que, como medida significativa a favor de la paz, sólo se ordenó la interrupción de las construcciones dentro de los territorios en litigio durante el término de diez meses, ya lo consideran traidor y lo amenazan con derribar al gobierno.
La negativa de los colonos a suspender sus construcciones en las colonias, toma caracteres violentos. Las fuerzas encargadas de hacer cumplir lo resuelto, se ven en serias dificultades frente a la resistencia agresiva de los colonos. Algunos rabinos insisten en adoctrinar a sus discípulos que sirven en las fuerzas armadas, a que desoigan los órdenes de sus superiores. Decenas de rabinos declaran que “la lealtad a Dios se encuentra ante cualquier otra lealtad, hacia el Gobierno o el Ejército”. Un verdadero ambiente de caos y subversión en esta primera fase, que por ahora no daña, pues no impide que el gobierno continúe con su política tendiente a reanudar las conversaciones de paz con los palestinos.
Pero esas conversaciones jamás podrán llegar a feliz término, si es que Netanyahu no encara la fase siguiente de su lucha interna: la liberación completa de ocupantes en los terrenos donde de común acuerdo se habrá de levantar al nuevo país árabe.
¿Qué ocurrirá en ese entonces con la coalición que formó el primer ministro? Es atinado pensar que frente al valor que tiene alcanzar la paz, las coaliciones pierden importancia.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel
jueves, 10 de diciembre de 2009
Antisemitas y anti israelíes de igual raíz
Según la Biblia, Ismael fue hijo de Abraham y su sierva egipcia Agar, e Issac fue hijo de Abraham y su esposa Sara. Se acepta que los árabes descienden de Ismael y los judíos de Isaac, por lo que se deduce que árabes y judíos son parientes sanguíneos.
Según el diccionario cibernético Enciclonet, semita es la denominación de una de las familias étnicas más importantes de la Antigüedad que apareció en Oriente en torno al IV milenio a.C. Su nombre proviene de Sem, hijo de Noé, del cual se hacen descendientes. Los árabes, hebreos, caldeos, fenicios y sirios son los pueblos más representativos de esta etnia. Actualmente tan sólo los árabes y los judíos mantienen una lengua semítica, aunque en la antigüedad las lenguas semíticas se extendían por gran parte del Mediterráneo oriental.
Según Wikipedia, el término semita se refiere a aquellas personas cuya lengua materna es una lengua semita. Al igual que cualquier otra denominación étnica, no tiene ninguna denotación biológica sino únicamente cultural y lingüística. Las poblaciones actuales que tienen lenguas semíticas incluyen a los árabes, los judíos, los etíopes y los arameos (comunidades del Líbano y norte de Iraq).
De las tres fuentes se desprende que tanto los judíos como los árabes son semitas. Se podría suponer erróneamente entonces, que la palabra antisemita involucra el odio tanto a los judíos como a los árabes.
El odio a los judíos está documentado desde los orígenes del cristianismo y hay hipótesis que lo sitúan ya en la época helenística. Tanto la Biblia como la historia judía se refieren a enemigos de Israel desde el pasado más lejano.
Pero el primero que uso la palabra antisemita para exhortar hostilidad sólo contra los judíos, fue el periodista y agitador alemán Wilhelm Marr en un panfleto que difundió en 1879. Lo hizo sin tener en cuenta que, por su etimología, el término antisemita da a entender que se trata de un prejuicio contra los árabes, judíos y semitas en general. Desde entonces se lo usa en forma exclusiva para referirse a la hostilidad contra los judíos.
Después de la creación del estado e Israel, aparecieron dos nuevos vocablos: el antisionismo y el antiisraelismo.
El sionismo es un movimiento que nació en la diáspora tendiente a despertar en los judíos la pasión de volver a poblar La Palestina junto a los judíos que ya vivían allí, con la esperanza de que algún día se levantaría alli su país reconocido por el mundo. Por lo tanto, ser antisionista es negar la existencia misma de Israel en La Palestina y no se diferencia en nada con el antiisraelí.
Es natural que haya quienes no estén de acuerdo con la conducción de un gobierno, pero ello no justifica estar en contra del país y ponerse del lado de los países que lo quieren borrar del mapa. Así son los que se auto denominan antiisraelíes.
El antisemita, que es en esencia un enfermo de judeofobia muy difícil de tratar, está en contra del sionismo, en contra de Israel, en contra del judío como persona y de todo lo que haga o diga, por que lo odia sin desperdiciar nada de todo lo bueno que ese sufrido pueblo le ofreció a él y al resto del mundo.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
Según el diccionario cibernético Enciclonet, semita es la denominación de una de las familias étnicas más importantes de la Antigüedad que apareció en Oriente en torno al IV milenio a.C. Su nombre proviene de Sem, hijo de Noé, del cual se hacen descendientes. Los árabes, hebreos, caldeos, fenicios y sirios son los pueblos más representativos de esta etnia. Actualmente tan sólo los árabes y los judíos mantienen una lengua semítica, aunque en la antigüedad las lenguas semíticas se extendían por gran parte del Mediterráneo oriental.
Según Wikipedia, el término semita se refiere a aquellas personas cuya lengua materna es una lengua semita. Al igual que cualquier otra denominación étnica, no tiene ninguna denotación biológica sino únicamente cultural y lingüística. Las poblaciones actuales que tienen lenguas semíticas incluyen a los árabes, los judíos, los etíopes y los arameos (comunidades del Líbano y norte de Iraq).
De las tres fuentes se desprende que tanto los judíos como los árabes son semitas. Se podría suponer erróneamente entonces, que la palabra antisemita involucra el odio tanto a los judíos como a los árabes.
El odio a los judíos está documentado desde los orígenes del cristianismo y hay hipótesis que lo sitúan ya en la época helenística. Tanto la Biblia como la historia judía se refieren a enemigos de Israel desde el pasado más lejano.
Pero el primero que uso la palabra antisemita para exhortar hostilidad sólo contra los judíos, fue el periodista y agitador alemán Wilhelm Marr en un panfleto que difundió en 1879. Lo hizo sin tener en cuenta que, por su etimología, el término antisemita da a entender que se trata de un prejuicio contra los árabes, judíos y semitas en general. Desde entonces se lo usa en forma exclusiva para referirse a la hostilidad contra los judíos.
Después de la creación del estado e Israel, aparecieron dos nuevos vocablos: el antisionismo y el antiisraelismo.
El sionismo es un movimiento que nació en la diáspora tendiente a despertar en los judíos la pasión de volver a poblar La Palestina junto a los judíos que ya vivían allí, con la esperanza de que algún día se levantaría alli su país reconocido por el mundo. Por lo tanto, ser antisionista es negar la existencia misma de Israel en La Palestina y no se diferencia en nada con el antiisraelí.
Es natural que haya quienes no estén de acuerdo con la conducción de un gobierno, pero ello no justifica estar en contra del país y ponerse del lado de los países que lo quieren borrar del mapa. Así son los que se auto denominan antiisraelíes.
El antisemita, que es en esencia un enfermo de judeofobia muy difícil de tratar, está en contra del sionismo, en contra de Israel, en contra del judío como persona y de todo lo que haga o diga, por que lo odia sin desperdiciar nada de todo lo bueno que ese sufrido pueblo le ofreció a él y al resto del mundo.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
La paja en el ojo ajeno
Nos preocupa mucho la lenta pero constante expansión del islamismo en el mundo, pero no prestamos la debida atención sobre qué es lo que está sucediendo en nuestra casa. Vemos la paja en el ojo ajeno. Así como los extremistas árabes quieren imponer las leyes del Corán en el mundo, de la misma manera el fanatismo religioso israelí trata de reemplazar las leyes laicas que rigen la justicia en Israel, por la leyes religiosas de la Halajá. Es decir, quieren convertir al democrático estado de Israel en otra teocracia más en el Medio Oriente. Lo prueban los Rabinos en las "ieshivot" cuando exhortan a sus discípulos a que se resistan a la ley, como hacen los Imanes en la mezquitas cuando predisponen a sus fieles contra Israel. Pero la prueba contundente es el discurso pronunciado recientemente por el actual ministro de justicia, y el aplauso que recibió de las autoridades en función que lo escuchaban. El ministro dijo, entre otros conceptos:
“Paso a paso, otorgaremos a los ciudadanos de Israel las leyes de la Torá y convertiremos a la Halajá en la legislación vinculante de la nación"., "Debemos recuperar la herencia de nuestros padres a la nación de Israel". “La Torá tiene la solución completa a todas las preguntas que estamos tratando."
En otras palabras, pretende, entre otras prohibiciones, prohibir en días sábados toda actividad que no sea religiosa, paralizando completamente al país una vez por semana; pretende prohibir a gran parte de la población, que se alimente con carne porcina y sus derivados, siendo mas saludable que la carne vacuna en ciertos aspectos; pretende denigrar a la mujer, prohibiéndole viajar en la parte delantera del transporte público; pretende prohibir el casamiento civil; pretende prohibir que se considere judío a todos los judíos que no se pongan los “tefilim; pretende imponer la pena de muerte a los homosexuales (Levítico 18:22: "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos); etc., etc.
Esto es lamentable y preocupante. Es un mal que debe ser tratado sin dilación. De la misma manera con que el fanatismo musulmán acosa al mundo, el fanatismo religioso interno está socavando los pilares de la democracia sobre los cuales todavía se sustenta Israel.
Israel ve con preocupación la apatía del mundo frente a la expansión del islam, ve con claridad que mientras exista el extremismo árabe, jamás podrá haber paz en la zona. Pero entonces ¿cómo es que no ve el peligro que representa el fanatismo religioso israelí con su marcada explosión demográfica?. Es tan imperioso frenar a Irán en su desarrollo atómico, como poner coto de alguna manera, la extensión de ese serio peligro que, además, debilita a nuestra fuerzas armadas, nos aleja de occidente e impide las conversaciones con el enemigo, cuyo comienzo constituye una fehaciente prueba de nuestros sinceros deseos de paz.
Como era de suponer, las palabras del ministro de justicia provocaron una ola de protestas en los sectores liberales del país, lo que llevó al ministro a disculparse de esta manera, según los diarios matutinos del día siguiente:
"No llamé a cambiar las leyes del país por la leyes de la “Halaja”. Se trata de un sistema legal alternativo que sólo el que lo desea lo puede adoptar."
Si es cierto que se expresó mal, que esa no fue su intención, los funcionarios religiosos y gubernamentales que lo aplaudieron no lo hicieron por lo que quiso decir, sino por lo que dijo. Yo sigo opinando que fue una natural exteriorización de lo que anhela, pues no creo que un abogado de la talla de Iaakov Neeman, no sepa volcar en palabras lo que piensa. Los que así se expresan y los que los festejan, son personas que sueñan con teocratizar al país. De ninguna manera deben formar parte del gobierno de Israel. Para evitar que la teocracia siga obstaculizando la conducción racional del país, se impone con urgencia separar la religión del estado. Ya en el siglo XVII de nuestra era, el gran filósofo judío Spinoza consideró útil esa separación. Su posición provocó la ira entre los judíos de Holanda, que lo excomulgaron por hereje cuando contaba 23 años de edad.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
“Paso a paso, otorgaremos a los ciudadanos de Israel las leyes de la Torá y convertiremos a la Halajá en la legislación vinculante de la nación"., "Debemos recuperar la herencia de nuestros padres a la nación de Israel". “La Torá tiene la solución completa a todas las preguntas que estamos tratando."
En otras palabras, pretende, entre otras prohibiciones, prohibir en días sábados toda actividad que no sea religiosa, paralizando completamente al país una vez por semana; pretende prohibir a gran parte de la población, que se alimente con carne porcina y sus derivados, siendo mas saludable que la carne vacuna en ciertos aspectos; pretende denigrar a la mujer, prohibiéndole viajar en la parte delantera del transporte público; pretende prohibir el casamiento civil; pretende prohibir que se considere judío a todos los judíos que no se pongan los “tefilim; pretende imponer la pena de muerte a los homosexuales (Levítico 18:22: "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos); etc., etc.
Esto es lamentable y preocupante. Es un mal que debe ser tratado sin dilación. De la misma manera con que el fanatismo musulmán acosa al mundo, el fanatismo religioso interno está socavando los pilares de la democracia sobre los cuales todavía se sustenta Israel.
Israel ve con preocupación la apatía del mundo frente a la expansión del islam, ve con claridad que mientras exista el extremismo árabe, jamás podrá haber paz en la zona. Pero entonces ¿cómo es que no ve el peligro que representa el fanatismo religioso israelí con su marcada explosión demográfica?. Es tan imperioso frenar a Irán en su desarrollo atómico, como poner coto de alguna manera, la extensión de ese serio peligro que, además, debilita a nuestra fuerzas armadas, nos aleja de occidente e impide las conversaciones con el enemigo, cuyo comienzo constituye una fehaciente prueba de nuestros sinceros deseos de paz.
Como era de suponer, las palabras del ministro de justicia provocaron una ola de protestas en los sectores liberales del país, lo que llevó al ministro a disculparse de esta manera, según los diarios matutinos del día siguiente:
"No llamé a cambiar las leyes del país por la leyes de la “Halaja”. Se trata de un sistema legal alternativo que sólo el que lo desea lo puede adoptar."
Si es cierto que se expresó mal, que esa no fue su intención, los funcionarios religiosos y gubernamentales que lo aplaudieron no lo hicieron por lo que quiso decir, sino por lo que dijo. Yo sigo opinando que fue una natural exteriorización de lo que anhela, pues no creo que un abogado de la talla de Iaakov Neeman, no sepa volcar en palabras lo que piensa. Los que así se expresan y los que los festejan, son personas que sueñan con teocratizar al país. De ninguna manera deben formar parte del gobierno de Israel. Para evitar que la teocracia siga obstaculizando la conducción racional del país, se impone con urgencia separar la religión del estado. Ya en el siglo XVII de nuestra era, el gran filósofo judío Spinoza consideró útil esa separación. Su posición provocó la ira entre los judíos de Holanda, que lo excomulgaron por hereje cuando contaba 23 años de edad.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
viernes, 27 de noviembre de 2009
El “no” de los palestinos.
Mientras que los grupos y naciones extremista musulmanes no otorguen a Israel el derecho de existir como país en la región, nunca podrá haber paz en el medio oriente. Los palestinos moderados que se esfuerzan en llegar a un acuerdo, jamás podrán concretar su estado por más esfuerzos que hagan y renunciamientos que otorguen u obtengan por parte de Israel, si es que el poderío bélico de la extrema musulmana, su antisemitismo innato y sus ansias de expansión por el mundo, los seguirán presionando. Siempre al final de las negociaciones dirán un “no” surgido desde las sombras donde se esconde el oscurantismo musulmán.
Es fácil deducir entonces que la lucha por la paz debe fijar sus acciones sobre su principal impedimento: Irán que, por intermedio de sus ejércitos aliados a los cuales alimenta, Hisballah y Hamas, pretende aniquilar a Israel.
Por supuesto que para llevar a cabo esa lucha con alguna posibilidad de éxito, es necesaria la intervención del mundo liberal que deberá tratar de hacerlo por todos lo medios a su alcance, ya sean pacíficos, sanciones internacionales, acciones bélicas o fortificando a las fuerzas internas iraníes que tratan de derribar al régimen dictatorial. Está comprobado que los medios pacíficos no dan resultado, pues si de esa manera no se consigue que Irán abandone sus pretenciones atómicas, menos aún lo será que reconozca que el Estado de Israel tiene derecho a existir. Nos quedan las otras tres opciones que no excluirán a las tratativas directas con los sectores palestinos moderados, a las que Israel no deberá de entorpecer con acciones que los provocan, que los irritan y aparentan no desear la paz, como por ejemplo, tolerar las colonias ilegales, continuar colonizando la zonas destinadas a negociar, y seguir expandiendo sobre los terrenos en litigio las colonias y ciudades ya existentes.
Si Israel no se opone a un Estado Palestino vecino con el cual se podrá vivir en paz, debe mantener libre de ocupantes su razonable oferta territorial, a la espera del inicio de las deliberaciones, cualesquiera que sean los interlocutores compañeros sentados en su mesa.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
Es fácil deducir entonces que la lucha por la paz debe fijar sus acciones sobre su principal impedimento: Irán que, por intermedio de sus ejércitos aliados a los cuales alimenta, Hisballah y Hamas, pretende aniquilar a Israel.
Por supuesto que para llevar a cabo esa lucha con alguna posibilidad de éxito, es necesaria la intervención del mundo liberal que deberá tratar de hacerlo por todos lo medios a su alcance, ya sean pacíficos, sanciones internacionales, acciones bélicas o fortificando a las fuerzas internas iraníes que tratan de derribar al régimen dictatorial. Está comprobado que los medios pacíficos no dan resultado, pues si de esa manera no se consigue que Irán abandone sus pretenciones atómicas, menos aún lo será que reconozca que el Estado de Israel tiene derecho a existir. Nos quedan las otras tres opciones que no excluirán a las tratativas directas con los sectores palestinos moderados, a las que Israel no deberá de entorpecer con acciones que los provocan, que los irritan y aparentan no desear la paz, como por ejemplo, tolerar las colonias ilegales, continuar colonizando la zonas destinadas a negociar, y seguir expandiendo sobre los terrenos en litigio las colonias y ciudades ya existentes.
Si Israel no se opone a un Estado Palestino vecino con el cual se podrá vivir en paz, debe mantener libre de ocupantes su razonable oferta territorial, a la espera del inicio de las deliberaciones, cualesquiera que sean los interlocutores compañeros sentados en su mesa.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
viernes, 20 de noviembre de 2009
La paz de Netaniahu
“La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton rechazó la demanda del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, para que Israel congele toda actividad de los asentamientos, como negociación previa a las deliberaciones”.
La noticia aparecida recientemente en la prensa, no hace referencia alguna al desmantelamiento de las colonias ilegales ni a la instalación de nuevas. Evitar que se “congele toda actividad de los asentamientos” significa permitir la expansión israelí dentro de los territorios a devolver, hasta tanto se reúna la comisión que trate sobre la paz en Oriente Medio.
Con esta nueva política aprobada por la señora Clinton, no creo que los palestinos, que ven cómo se colonizan los terrenos que exigen como suyos, quieran siquiera oír de un arreglo con Israel.
Es imprevisible el tiempo que esta situación se podrá mantener pero, con seguridad, será con exceso mayor que el necesario para que el primer ministro Netaniahu termine su mandato sin traicionar a los partidos que lo llevaron al poder.
Construir y expandir las colonias en los terrenos que Netaniahu está dispuesto a entregar, es similar a usar dinero destinado a devolver, con la diferencia que dinero, en el mejor de los casos, se podrá conseguir de otra fuente, pero la zona en cuestión, Cisjordania, es única e irremplazable.
Si Netaniahu está seguro que es factible llegar a un arreglo con los palestinos, también debe estar seguro que el nuevo país palestino se instalará en los territorios. No puede ser de otra forma.
¿Qué sentido tiene entonces invertir nuevos capitales y bienes en ellos, permitir que israelíes instalen sus viviendas allí, si es que está seguro que cuando llegue el tan ansiada acuerdo, esos capitales no se recuperarán, y esos israelíes tendrán que ser desalojados seguramente por la fuerza, como ya sucedió varias veces en Israel? A medida que pase el tiempo, la devolución será más dificultosa y más dolorosa.
No hay que ser genio ni profeta para vaticinar este desagradable porvenir. Cuanto más tiempo pase, el inconveniente será mayor. Se consolidarán las colonias y se acrecentará la población en ellas. Hasta puede ser que algunas se transformen en ciudades.
Es muy posible que el primer ministro Netaniahu guarde en su interior la convicción que difícilmente habrá paz en la zona, pero al convencer a la señora Clinton de que no se oponga a que Israel mantenga su política colonizadora en los territorios, se asegura el apoyo de los Estados Unidos a Israel y la soñada paz, la tranquilizadora paz que necesita dentro de su coalición de Gobierno.
Samuel Auerbach
Natanya, Israel
La noticia aparecida recientemente en la prensa, no hace referencia alguna al desmantelamiento de las colonias ilegales ni a la instalación de nuevas. Evitar que se “congele toda actividad de los asentamientos” significa permitir la expansión israelí dentro de los territorios a devolver, hasta tanto se reúna la comisión que trate sobre la paz en Oriente Medio.
Con esta nueva política aprobada por la señora Clinton, no creo que los palestinos, que ven cómo se colonizan los terrenos que exigen como suyos, quieran siquiera oír de un arreglo con Israel.
Es imprevisible el tiempo que esta situación se podrá mantener pero, con seguridad, será con exceso mayor que el necesario para que el primer ministro Netaniahu termine su mandato sin traicionar a los partidos que lo llevaron al poder.
Construir y expandir las colonias en los terrenos que Netaniahu está dispuesto a entregar, es similar a usar dinero destinado a devolver, con la diferencia que dinero, en el mejor de los casos, se podrá conseguir de otra fuente, pero la zona en cuestión, Cisjordania, es única e irremplazable.
Si Netaniahu está seguro que es factible llegar a un arreglo con los palestinos, también debe estar seguro que el nuevo país palestino se instalará en los territorios. No puede ser de otra forma.
¿Qué sentido tiene entonces invertir nuevos capitales y bienes en ellos, permitir que israelíes instalen sus viviendas allí, si es que está seguro que cuando llegue el tan ansiada acuerdo, esos capitales no se recuperarán, y esos israelíes tendrán que ser desalojados seguramente por la fuerza, como ya sucedió varias veces en Israel? A medida que pase el tiempo, la devolución será más dificultosa y más dolorosa.
No hay que ser genio ni profeta para vaticinar este desagradable porvenir. Cuanto más tiempo pase, el inconveniente será mayor. Se consolidarán las colonias y se acrecentará la población en ellas. Hasta puede ser que algunas se transformen en ciudades.
Es muy posible que el primer ministro Netaniahu guarde en su interior la convicción que difícilmente habrá paz en la zona, pero al convencer a la señora Clinton de que no se oponga a que Israel mantenga su política colonizadora en los territorios, se asegura el apoyo de los Estados Unidos a Israel y la soñada paz, la tranquilizadora paz que necesita dentro de su coalición de Gobierno.
Samuel Auerbach
Natanya, Israel
sábado, 7 de noviembre de 2009
Parte de los israelíes no admiten la discrepancia
No todos los israelíes están convencidos que el presidente Obama no apoya a Israel y ni vela por su seguridad. Si su intervención aún no logró un avance en el proceso de paz, es en parte debido a las dificultades que anteponen los israelíes que sueñan con una paz sin entrega de territorios. Un absurdo que no cabe en mentes que saben emplear la lógica cuando piensan. Tal es la mente de Obama; por eso lo consideran pernicioso para Israel. Tal fue la mente de Itzjak Rabin; por eso él ya no está entre nosotros.
Los israelíes que creen que podemos prescindir del apoyo americano, los que piensan que la muerte de Rabin fue necesaria pues con ello se alejó el peligro que corría la recuperación del bíblico Reino de Judea y Samaria, son aquellos que en estos momentos tienen representación mayoritaria en el Parlamento israelí.
No todos los pueblos tienen los Gobiernos que se merecen. Pienso como muchos, que Israel tiene el derecho a un Gobierno que coloque a la paz por encima de toda pretensión material, especialmente si se tiene en cuenta que sus habitantes pertenecen al pueblo judío, que desde hace siglos no sabe qué significa vivir con tranquilidad. Rabin lo tenía muy presente y no lo ocultaba. Lo pregonaba por doquier, a pesar del peligro que con ello su vida corría. Su valentía, su nobleza y su honradez política le costaron la vida. Heroico soldado así como lo fue en las luchas armadas, así murió heroicamente luchando por la paz de su pueblo.
No es extraño que esos israelíes consideren enemigos de Israel al titular de la Casa Blanca y a las potencias occidentales que ofrecen su sana intervención en el proceso de paz. Esos israelíes no admiten otros pensamientos que no sea los suyos.
Acusan violentamente de enemigo al que piensa distinto, porque sus ideas están basadas en sentimientos en vez de serlo en justos criterios. En realidad son esos israelíes los verdaderos enemigos de la paz al pretender recuperar antiguos reinos.
Ya lo dije una vez: los sentimientos no admiten discusión. Sus convicciones son producto de manifestaciones anímicas fuertemente arraigadas en el subconsciente desde tiempos pretéritos que, con el poder que les ofrecen sus escaños, se empeñan en concretar.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
Los israelíes que creen que podemos prescindir del apoyo americano, los que piensan que la muerte de Rabin fue necesaria pues con ello se alejó el peligro que corría la recuperación del bíblico Reino de Judea y Samaria, son aquellos que en estos momentos tienen representación mayoritaria en el Parlamento israelí.
No todos los pueblos tienen los Gobiernos que se merecen. Pienso como muchos, que Israel tiene el derecho a un Gobierno que coloque a la paz por encima de toda pretensión material, especialmente si se tiene en cuenta que sus habitantes pertenecen al pueblo judío, que desde hace siglos no sabe qué significa vivir con tranquilidad. Rabin lo tenía muy presente y no lo ocultaba. Lo pregonaba por doquier, a pesar del peligro que con ello su vida corría. Su valentía, su nobleza y su honradez política le costaron la vida. Heroico soldado así como lo fue en las luchas armadas, así murió heroicamente luchando por la paz de su pueblo.
No es extraño que esos israelíes consideren enemigos de Israel al titular de la Casa Blanca y a las potencias occidentales que ofrecen su sana intervención en el proceso de paz. Esos israelíes no admiten otros pensamientos que no sea los suyos.
Acusan violentamente de enemigo al que piensa distinto, porque sus ideas están basadas en sentimientos en vez de serlo en justos criterios. En realidad son esos israelíes los verdaderos enemigos de la paz al pretender recuperar antiguos reinos.
Ya lo dije una vez: los sentimientos no admiten discusión. Sus convicciones son producto de manifestaciones anímicas fuertemente arraigadas en el subconsciente desde tiempos pretéritos que, con el poder que les ofrecen sus escaños, se empeñan en concretar.
Samuel Auerbach.
Natanya, Israel.
viernes, 23 de octubre de 2009
No les interesa la paz
En la apertura del período de sesiones de invierno de la Kneset, Shimon Peres dijo que no había mejor solución al conflicto palestino-israelí que el plan de dos Estados.
El consejo Yesha (en hebreo, sigla de Judea y Samaria) lo criticó diciendo que sería prudente que guarde silencio sobre ésta y otras cuestiones, por el bien de su honor y posición. Es decir: declara abiertamente que se niega a la creación de un Estado palestino al lado de Israel, lo que equivale decir que se opone a la paz y a las conversaciones que tiendan a ella.
El consejo Yesha y sus partidarios en la Kneset, con el pretexto que los palestinos no desean la paz porque siempre dijeron “No” antes de llegar a un acuerdo (una conclusión no del todo desacertada), materializan un fuerte sentimiento surgido por nostalgias históricas haciendo creer al mundo que tampoco Israel quiere la paz.
Las acciones unilaterales llevadas a cabo por ese consejo, tienen el respaldo de partidos políticos que integran la coalición, con suficiente número de escaños como para derribar al Gobierno cuando lo crean conveniente.
Lo sorprendente es que Netaniahu dijo en Bar Ilán lo mismo que Peres en la Kneset, pero con el primero Yesha fue más condescendiente. Varios son los motivos que explican tal actitud. Puede ser que el primer ministro siempre estuvo en completo acuerdo con los partidos mayoritarios y lo dicho en Bar Ilán fueron palabras destinadas sólo para quedar bien con Obama, cuyo valioso apoyo político y logístico nos está prohibido perder. Pero también es posible que, aunque hayan sido sinceras sus palabras, la tácita amenaza de ese fuerte grupo de escaños no le permite oponerse a ellos sin peligrar la estabilidad de su coalición.
Cualesquiera sean los motivos, ciertas palabras tienen valor sólo si son acompañadas por hechos acordes. En nuestro caso, los hechos sólo responden a ideales de partidos que no desean una paz que suponga devolución de territorios, a pesar de las declaraciones de su primer ministro y de su presidente. Es difícil pronosticar hasta cuándo los países que apoyan y ayudan a Israel en la consecución de la paz, lo seguirán haciendo si es que Israel continúa sin remar con ellos en la misma dirección.
Una situación peligrosa e insostenible por lo ridícula. Y si es premeditada, imposible adivinar a qué fines obedece, y de qué manera es útil al país y al proceso de paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
El consejo Yesha (en hebreo, sigla de Judea y Samaria) lo criticó diciendo que sería prudente que guarde silencio sobre ésta y otras cuestiones, por el bien de su honor y posición. Es decir: declara abiertamente que se niega a la creación de un Estado palestino al lado de Israel, lo que equivale decir que se opone a la paz y a las conversaciones que tiendan a ella.
El consejo Yesha y sus partidarios en la Kneset, con el pretexto que los palestinos no desean la paz porque siempre dijeron “No” antes de llegar a un acuerdo (una conclusión no del todo desacertada), materializan un fuerte sentimiento surgido por nostalgias históricas haciendo creer al mundo que tampoco Israel quiere la paz.
Las acciones unilaterales llevadas a cabo por ese consejo, tienen el respaldo de partidos políticos que integran la coalición, con suficiente número de escaños como para derribar al Gobierno cuando lo crean conveniente.
Lo sorprendente es que Netaniahu dijo en Bar Ilán lo mismo que Peres en la Kneset, pero con el primero Yesha fue más condescendiente. Varios son los motivos que explican tal actitud. Puede ser que el primer ministro siempre estuvo en completo acuerdo con los partidos mayoritarios y lo dicho en Bar Ilán fueron palabras destinadas sólo para quedar bien con Obama, cuyo valioso apoyo político y logístico nos está prohibido perder. Pero también es posible que, aunque hayan sido sinceras sus palabras, la tácita amenaza de ese fuerte grupo de escaños no le permite oponerse a ellos sin peligrar la estabilidad de su coalición.
Cualesquiera sean los motivos, ciertas palabras tienen valor sólo si son acompañadas por hechos acordes. En nuestro caso, los hechos sólo responden a ideales de partidos que no desean una paz que suponga devolución de territorios, a pesar de las declaraciones de su primer ministro y de su presidente. Es difícil pronosticar hasta cuándo los países que apoyan y ayudan a Israel en la consecución de la paz, lo seguirán haciendo si es que Israel continúa sin remar con ellos en la misma dirección.
Una situación peligrosa e insostenible por lo ridícula. Y si es premeditada, imposible adivinar a qué fines obedece, y de qué manera es útil al país y al proceso de paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
jueves, 15 de octubre de 2009
Los extremistas son un obstáculo para la paz
La extrema israelí, como las demás corrientes extremistas en el lado palestino, aún se mantienen como los únicos grandes obstáculos para lograr la paz en el medio oriente. No es necesario ser de izquierda ni pertenecer a ninguna tendencia política, para ver que esa afirmación es innegable. Los hechos lo demuestran. Ya muchas veces hemos señalado que desde que el gobierno de Israel asumió el poder, no cesó la colonización en los territorios con la expresa intención de anexarlos, invalidando de esta manera la posición tomada por el primer ministro israelí, quien en su discurso en la Universidad de Bar Ilan, proclamó su acuerdo con el principio que establece dos estados para dos pueblos en el medio oriente.
¿En donde se habrá de instalar el otro estado si no es allí, justamente en los terrenos donde las colonias proliferan y en donde la construcción no es frenada? Una dualidad que no pasa desapercibida en los países interesados en solucionar el conflicto palestino-israelí, y en los pueblos que claman por la paz en la región. Un conducción a dos puntas que, ante la imposibilidad de encontrar soluciones, tiene por objeto dilatar la situación que por el momento se mantiene tranquila. Una dualidad destinada mantener la integridad de la coalición, y evitar problables anenazas a su jefe. Si Ytzjak Rabin hubiese conducido su gobierno en la misma forma, con seguridad no lo habrían asesinado. Ese fue el precio a su honradez política.
Esa carencia de definición acompañada con el consiguiente zigzagueo en la conducción del país, lleva ya demasiado tiempo. Eso es grave.
Pero tan o más grave aún, es constatar como esos grupos gubernamentales, basados en una exagerada y tonta auto sobrestimación, consideran innecesaria nuestra dependencia con los EEUU. Hasta se atreven a ensuciar la figura de su presidente tildándolo de enemigo de Israel, porque está en desacuerdo con la colonización de los territorios.
Es inaceptable que el gobierno, al poner en práctica exigencias movidas por anacrónicos ideales y al pronunciar perniciosas expresiones, esté dañando los tradicionales lazos amistosos que nos unen con los EEUU, nuestro incondicional aliado en innumerables aspectos. Un aliado que sin su ayuda económica, logística y política en el fuero internacional, sin su compromiso formal por velar por nuestra seguridad, tornaría muy oscuro el panorama existencial de Israel. Es un grave delito que se debería penar con la máxima condena que corresponde, pues poner en peligro el apoyo del país del norte, equivale a atentar contra la seguridad del estado.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
¿En donde se habrá de instalar el otro estado si no es allí, justamente en los terrenos donde las colonias proliferan y en donde la construcción no es frenada? Una dualidad que no pasa desapercibida en los países interesados en solucionar el conflicto palestino-israelí, y en los pueblos que claman por la paz en la región. Un conducción a dos puntas que, ante la imposibilidad de encontrar soluciones, tiene por objeto dilatar la situación que por el momento se mantiene tranquila. Una dualidad destinada mantener la integridad de la coalición, y evitar problables anenazas a su jefe. Si Ytzjak Rabin hubiese conducido su gobierno en la misma forma, con seguridad no lo habrían asesinado. Ese fue el precio a su honradez política.
Esa carencia de definición acompañada con el consiguiente zigzagueo en la conducción del país, lleva ya demasiado tiempo. Eso es grave.
Pero tan o más grave aún, es constatar como esos grupos gubernamentales, basados en una exagerada y tonta auto sobrestimación, consideran innecesaria nuestra dependencia con los EEUU. Hasta se atreven a ensuciar la figura de su presidente tildándolo de enemigo de Israel, porque está en desacuerdo con la colonización de los territorios.
Es inaceptable que el gobierno, al poner en práctica exigencias movidas por anacrónicos ideales y al pronunciar perniciosas expresiones, esté dañando los tradicionales lazos amistosos que nos unen con los EEUU, nuestro incondicional aliado en innumerables aspectos. Un aliado que sin su ayuda económica, logística y política en el fuero internacional, sin su compromiso formal por velar por nuestra seguridad, tornaría muy oscuro el panorama existencial de Israel. Es un grave delito que se debería penar con la máxima condena que corresponde, pues poner en peligro el apoyo del país del norte, equivale a atentar contra la seguridad del estado.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel.
viernes, 9 de octubre de 2009
Dos grandes escollos.
La paz no llega ni se vislumbra. El gobierno de Israel y la Autoridad Palestina no están dispuestos a sentarse y conversar. No quieren renunciar a posiciones que mantienen y que niegan la posible paz que esos pueblos claman. Ninguna de las parte esta dispuesta a ofrecer siquiera un sólo gesto que compruebe la sinceridad de sus deseos de llegar a un acuerdo amistoso.
Sólo dos renunciamientos, uno por cada parte, serían suficiente para que los enemistados dejen de mostrarse los dientes y comiencen a sonreir el uno hacia el otro. Israel puede y debe hacerlo aunque duela. Lo acaba decir el presidente de Israel Shimon Peres en el reciente mensaje dirigido a las Diásporas, cuando afirmó “La ocasión de alcanzar la paz está en puertas y no se la debe dejar pasar, aún si ello exige dolorosas concesiones”.
Entonces ¿porqué no comenzar solucionando el tremendo escollo que significan las colonias ilegales y la expansión en los lugares donde se tendrá que levantar el futuro estado palestino? Es un paso positivo que no pone en peligro su seguridad. No es ninguna concesión territorial. No es volver a incurrir en el craso error de entregar tierra alguna, sin antes concretar con el enemigo una paz duradera con fronteras aseguradas por la confianza mutua. Es sólo un inocuo gesto que pondrá en relieve la sinceridad de Netanyahu cuando hizo suyo en la Universidad Bar Ilán, el principo que asegura dos estados para dos pueblos.
Si la Autoridad Palestina quiere en realidad instalar su añorado país al lado de Israel y no en lugar de él, ¿porqué no abandona su obstinado rechazo de considerar a su futuro vecino como un estado judío? Su seguridad no corre peligro con ello, y con ello renovaría la esperanza de ver concretado su sueño. Ninguna de las partes está dispuesta a ser la primera en ofrecer esos inofensivos desprendimientos, que son la llave que abre los portones del recinto que alberga la paz. ¿Qué ocultan las autoridades de esos sufrientes pueblos?. ¿Es posible que puedan existir objetivos más importantes que llegar a esa meta? Lamentablemente, no hay duda que algo los frena.
Un buen paso hacia la paz hubiera sido si Benjamín Netanyahu durante su estupendo discurso en la UN, en la que dejó sin respuesta al régimen iraní y a las organizaciones mundiales, a los que tiró a las tablas con un rotundo knok out, hubiese anunciado ese positivo gesto en los territorios. Equivaldría a robustecer la imagen de Israel en los países que lo apoyan, esa imagen que tanto le molesta cuando es tergiversada, mientras que La Autoridad Palestina hubiese quedado en posición no muy cómoda ante la opinión mundial, al aparentar como único escollo para la paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel
Sólo dos renunciamientos, uno por cada parte, serían suficiente para que los enemistados dejen de mostrarse los dientes y comiencen a sonreir el uno hacia el otro. Israel puede y debe hacerlo aunque duela. Lo acaba decir el presidente de Israel Shimon Peres en el reciente mensaje dirigido a las Diásporas, cuando afirmó “La ocasión de alcanzar la paz está en puertas y no se la debe dejar pasar, aún si ello exige dolorosas concesiones”.
Entonces ¿porqué no comenzar solucionando el tremendo escollo que significan las colonias ilegales y la expansión en los lugares donde se tendrá que levantar el futuro estado palestino? Es un paso positivo que no pone en peligro su seguridad. No es ninguna concesión territorial. No es volver a incurrir en el craso error de entregar tierra alguna, sin antes concretar con el enemigo una paz duradera con fronteras aseguradas por la confianza mutua. Es sólo un inocuo gesto que pondrá en relieve la sinceridad de Netanyahu cuando hizo suyo en la Universidad Bar Ilán, el principo que asegura dos estados para dos pueblos.
Si la Autoridad Palestina quiere en realidad instalar su añorado país al lado de Israel y no en lugar de él, ¿porqué no abandona su obstinado rechazo de considerar a su futuro vecino como un estado judío? Su seguridad no corre peligro con ello, y con ello renovaría la esperanza de ver concretado su sueño. Ninguna de las partes está dispuesta a ser la primera en ofrecer esos inofensivos desprendimientos, que son la llave que abre los portones del recinto que alberga la paz. ¿Qué ocultan las autoridades de esos sufrientes pueblos?. ¿Es posible que puedan existir objetivos más importantes que llegar a esa meta? Lamentablemente, no hay duda que algo los frena.
Un buen paso hacia la paz hubiera sido si Benjamín Netanyahu durante su estupendo discurso en la UN, en la que dejó sin respuesta al régimen iraní y a las organizaciones mundiales, a los que tiró a las tablas con un rotundo knok out, hubiese anunciado ese positivo gesto en los territorios. Equivaldría a robustecer la imagen de Israel en los países que lo apoyan, esa imagen que tanto le molesta cuando es tergiversada, mientras que La Autoridad Palestina hubiese quedado en posición no muy cómoda ante la opinión mundial, al aparentar como único escollo para la paz.
Samuel Auerbach.
Netanya, Israel
viernes, 25 de septiembre de 2009
Lamentos sin fundamentos
Pinchas Wallerstein, director general del Consejo Yesha, se queja que las jóvenes parejas de colonos no tienen donde ir a vivir. Dice que el ministro de defensa Ehud Barak permite la continuación sólo de las construcciones autorizadas en los territorios, lo que considera insuficiente para satisfacer la enorme demanda de viviendas en las colonias. La derecha está convencida que los territorios conquistados durante la guerra del 67, son territorios recuperados. Son territorios que bajo ningún punto de vista deben ser devueltos porque formaban parte de los reinos bíblicos de Israel y Judea. La política colonizadora de esas tierras tiene esa finalidad y constituye una clara negación del principio de “dos estados para dos pueblos” sustentado por el primer ministro. El primer ministro lo sabe, pero no se opone como debería hacerlo demostrando con ello una ambigüedad que con evidente desagrado, no pasa inadvertida en los países que nos acompañan en la búsqueda de la paz en la zona. Existen en Israel otros lugares menos problemáticos en donde las nuevas parejas quejosas pueden construir sus nidos y dar solución a su legítimo problema. Pero insisten en hacerlo en esos territorios cuestionados por el mundo, poniendo escollos al comienzo de un camino que nos ofrece una esperanza de paz. No se debe permitir que añoranzas históricas encubran la visión de una posible paz. Es sensato preferir un hogar pequeño con paz y seguridad, a una patria grande y siempre amenazada. Dado el poderoso y sofisticado armamento que actualmente está en manos de la humanidad, la seguridad no la ofrece el tamaño del país ni las fortificaciones en sus fronteras, sólo la dan los convenios amistosos basados en la confianza mutua. Sería mucho más provechoso que el deseo de expansión de los colonos sea aplicado en poblar el Neguev como lo soñó Ben Gurión, o en levantar sus hogares en la Galilea, cuya población árabe ya supera a la judía. De los aproximadamente 1,5 millones de habitantes de la Galilea, el 52 % son árabes. Las proyecciones demográficas indican que en menos de 15 años, en esa región la población árabe constituirá el 90 % (Joseph Hodara). La derecha no lo ignora pero no le da a ese serio problema la importancia que tiene, prefiriendo satisfacer sus aspiraciones basadas en la historia, en vez de instalarse en lugares donde su presencia nos beneficiaría a todos. La política colonizadora en los territorios provoca el alejamiento del apoyo mundial a nuestra causa, e imposibilita el retorno a las conversaciones que siempre nos brindan una esperanza de paz.
Samuel Auerbach
Samuel Auerbach
martes, 22 de septiembre de 2009
Brisas de esperanza.
Nuevos vientos de paz soplan en el medio oriente. Iniciativas con capitales de particulares con suficiente sano criterio como para entender la necesidad de una convivencia pacífica en la zona, poniendo al olvido venganzas y aspiraciones mezquinas, sin presiones de grupos o de partidos, sin ansias políticas ni deseos egocéntricos, han promovido un movimiento que ya ha adquirido gran cantidad de adeptos entre los palestinos. Ya han puesto manos a la obra al ambicioso proyecto. Están construyendo una pequeña ciudad modelo sin enmascarados civiles armados caminando por las calles, para que los árabes que así lo deseen, puedan saborear el vivir en paz, libertad y prosperidad sin tener que imaginarlo. Una ciudad novedosa que se unirá a otras para formar el estado que siempre estuvo en la imaginación del pueblo palestino que, en su gran mayoría, aún se mantiene subyugado por propios correligionarios, quienes agrupados en peligrosas organizaciones de desalmados sin aprecio alguno por la vida, se han enloquecido por el afán de dominio y expansión.
Es imprescindible que el proyecto no fracase, por que desde hace mucho tiempo ese pueblo lo esta pidiendo a gritos y porque es un ingenioso y optimista intento de iniciar un nuevo camino que conduzca al fin del conflicto en la región. En el medio oriente, en la proximidades de Ramalla, se está levantando esa ciudad modelo llamada Rawabi que será una de las tantas ciudades del nuevo Estado Palestino que sabrá vivir en paz con sus vecinos. Existen entre los árabes quienes aprecian la calidad de vida en los países de occidente, en donde la mujer es libre y con los mismos derechos que el hombre, en donde se puede opinar distinto sin que sea torturado o asesinado por la autoridad, en donde la violencia es reemplazada por la cultura. Vimos recientemente a esa gente en Irán, una muchachada que clamó por el cambio. Pero allí también sucedió lo que siempre aconteció en el pueblo palestino: esos sueños fueron reprimidos con la cárcel, la tortura y la muerte.
Todavía no se conocen reacciones en Irán y en los grupos terroristas a las que arma y estimula. Es muy probable que consideren a los impulsores del proyecto como traidores y a los felices habitantes como herejes. Es difícil prever los acontecimientos. La sombra de la represión siempre existirá mientras existan los grupos extremistas que no admiten ningún cambio en sus anacrónicas costumbres. Es por eso que para que tanta felicidad, para que ese sueño dorado se concrete hasta el final, será necesaria la ayuda y protección del foro internacional, incluyendo a Israel.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
Es imprescindible que el proyecto no fracase, por que desde hace mucho tiempo ese pueblo lo esta pidiendo a gritos y porque es un ingenioso y optimista intento de iniciar un nuevo camino que conduzca al fin del conflicto en la región. En el medio oriente, en la proximidades de Ramalla, se está levantando esa ciudad modelo llamada Rawabi que será una de las tantas ciudades del nuevo Estado Palestino que sabrá vivir en paz con sus vecinos. Existen entre los árabes quienes aprecian la calidad de vida en los países de occidente, en donde la mujer es libre y con los mismos derechos que el hombre, en donde se puede opinar distinto sin que sea torturado o asesinado por la autoridad, en donde la violencia es reemplazada por la cultura. Vimos recientemente a esa gente en Irán, una muchachada que clamó por el cambio. Pero allí también sucedió lo que siempre aconteció en el pueblo palestino: esos sueños fueron reprimidos con la cárcel, la tortura y la muerte.
Todavía no se conocen reacciones en Irán y en los grupos terroristas a las que arma y estimula. Es muy probable que consideren a los impulsores del proyecto como traidores y a los felices habitantes como herejes. Es difícil prever los acontecimientos. La sombra de la represión siempre existirá mientras existan los grupos extremistas que no admiten ningún cambio en sus anacrónicas costumbres. Es por eso que para que tanta felicidad, para que ese sueño dorado se concrete hasta el final, será necesaria la ayuda y protección del foro internacional, incluyendo a Israel.
Samuel Auerbach
Netanya, Israel.
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